La compra de Prisma y Newpay, por parte de Visa, el gigante global de medios de pago, cambió el panorama de la industria financiera en la Argentina. Tanto por escala como por la integración de servicios, la adquisición de las compañías al fondo Advent creó la mayor firma de pagos en la Argentina.

Mientras Prisma provee servicios de procesamiento para emisores de tarjetas de crédito, débito y prepago, Newpay provee infraestructura para redes de pagos en tiempo real, los cajeros automáticos Banelco y la plataforma de pago de facturas PagoMisCuentas.

Gabriela Renaudo, Group Country Manager Visa Argentina y Cono Sur, detalló en esta entrevista con El Cronista, las razones del mayor deal del sector financiero en el país y la mayor operación de Visa en América latina en la historia.

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La Argentina es un país para nosotros desde Visa, uno de los países claves. Estamos en 200 países, y la Argentina es uno de entre los top 10 y top 20, depende de que variable se mire. Ofrecemos sobre todo servicios de valor agregado. Y donde somos agnósticos, ofrecemos tecnología tanto para la tarjeta Visa como a otras marcas u otros rieles. En eso somos un top 10 en el mundo. Es ahí donde entra el por qué Prisma, porque para agilizar o darle velocidad a todo lo que es la digitalización de pagos en la Argentina y acelerar la implementación de todos estos servicios de valor agregado, Prisma jugaba un rol clave, como procesador, de débito, crédito, prepago. Ese expertise con soluciones locales muy interesantes que ellos tienen más nuestro expertise y nuestras soluciones globales nos iba a permitir acelerar esa digitalización y profundizar la relación con los clientes nuestros.

-¿Y el sentido de Newpay?

-Newpay venía con el juego de otros rieles. Ya no es solo diversificar y tener opciones de pago para Visa y otras marcas, sino también en el mundo de transferencias, de pagos con transferencias. Ahí entra New Pay con las transferencias, con los Banelco y con PagoMisCuentas. Por eso, en la Argentina dentro de los países que nosotros tenemos, además de de la relevancia en términos de facturación o de ingresos tiene una relevancia en términos lo que llamamos “arquetipos”.

“Prisma, porque para agilizar o darle velocidad a todo lo que es la digitalización de pagos en la Argentina y acelerar la implementación de todos estos servicios de valor agregado, Prisma jugaba un rol clave, como procesador, de débito, crédito, prepago”.

-¿Cómo serían los arquetipos?

-Nosotros tenemos cuatro “arquetipos” en el mundo, miramos el nivel de innovación, de creatividad y desarrollo de nuevos medios de pagos que tiene un país y su capacidad para acelerar la digitalización de pagos. Entonces, la Argentina ya no compara tanto con sus países limítrofes, excepto Brasil, sino con los asiáticos, con la India. Y en la Argentina hoy hay una variedad de pagos, por ejemplo, se puede pagar con tarjetas, con una transferencia, cuotas, que no es tan común, con billeteras, que están altamente adoptadas en Argentina. La evolución del e-commerce es muy alta también. Entonces todo lo que es soluciones creativas Argentina es muy buena. ¿Qué tiene que robustecer la Argentina? La infraestructura y la seguridad.

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-¿Y eso lo aporta Prisma?

-Prisma tenía algo de esto muy bien desarrollado y nosotros creemos que lo podemos robustecer aún más. Entonces ahí es donde le encontrábamos la sinergia. No ya solo de los ingresos, sino desde el potencial que tiene para seguir creciendo la Argentina.

-¿Hay una estrategia global de Visa de compras como la que han hecho de Prisma?

-Diversificarnos en temas de comprar compañías que venden servicios agnósticos. Sí. Nosotros tenemos tres unidades de negocios. La tradicional que conocés, la de pagos al consumidor, crédito, débito, prepago; las de pagos B2B, entre empresas o o organizaciones y todo lo que son servicios de valores agregados, que ahí somos agnósticos para el emisor. Después, servicios de seguridad, que pueden ser para Visa, otras marcas, otros rieles, o para los adquirentes también para aceptar cualquier tipo de pago. Y tenemos servicio de consultoría y marketing. En esa estrategia de servicio de valor agregado es donde entran Prisma y Newpay.

“En la Argentina hoy hay una variedad de pagos, por ejemplo, se puede pagar con tarjetas, con una transferencia, cuotas, que no es tan común, con billeteras, que están altamente adoptadas en Argentina. La evolución del e-commerce es muy alta también. Entonces todo lo que es soluciones creativas Argentina es muy buena”

-Con Newpay está Banelco y los cajeros. ¿Qué va a hacer Visa con los cajeros?

-La idea, uno podría decir que los cajeros van a desaparecer. Creo que en un largo plazo es difícil pensar que el mundo no vaya al dinero cada vez más digital, donde se necesite mucho menos el dinero físico. Pero todavía hay un espacio para llegar ahí. Y lo que tiene interesante los Banelco no es el hardware, el aparato, de lo que no somos dueños, sino la plataforma, la tecnología que habilita todos los pagos con transferencias, por ejemplo. Es la misma tecnología que se usa para PagoMisCuentas, es la base. Todavía se puede mejorar la tecnología de los cajeros, hay espacio para para hacer eso, pero no es el negocio de mayor crecimiento a largo plazo, está en los otros dos, en las transferencias y en los Pagos mis Cuentas.

-¿Qué hay desde el lado de la demanda, de los clientes, de los consumidores finales?

-Esta industria es debe ser una de las que más cambian el mundo, no solo en velocidad, sino en profundidad. Van a llegar los “agentes” pero antes está todo lo que es el mundo de comercio digital, el e-commerce sigue creciendo. En la Argentina es 50% - 50% más o menos el volumen de ventas e-commerce y las tradicionales. El consumidor está buscando una experiencia de pago mucho más rápida, pero al mismo tiempo mucho más segura. Entonces, hay dos pilares, uno la autenticación, donde los sistemas no son lo suficientemente robustos en comparación con el expertise del que quiere hacer fraude. Hay que fortalecerlos con biometría.

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-¿Cuánto reduce el fraude la biometría?.

-Significativamente. Hay dos vías. Nosotros tenemos una solución, Visa Pass, y hay otra vía, la tokenización de las tarjetas. Antes este factor era encriptar el número, pero hoy tiene que ver con el número de tarjeta, con datos datos propios del consumidor, datos del propio aparato, dónde se está haciendo la operación. ¿Qué estamos estableciendo? Las reglas de juego y los estándares bajo los cuales eso tiene que suceder.

Uno podría decir que los cajeros van a desaparecer. Creo que en un largo plazo es difícil pensar que el mundo no vaya al dinero cada vez más digital, donde se necesite mucho menos el dinero físico. Pero todavía hay un espacio para llegar ahí.

-¿Se va a dar la competencia en estos términos?

-Obviamente, acá me parece que el rol de Visa es nosotros como teniendo la interoperabilidad de la escala global es cómo le garantizamos a nuestros consumidores y a nuestros comercios con el medio de nuestros emisores y adquirentes, que esa transacción sea interoperable y segura. Ese es nuestro rol, Pero que se hable, que se puedan hablar de la manera en que con las reglas que nosotros creemos que son justas para los dos lados y proteja la seguridad del comercio y el consumidor. Parte del valor de la marca es la confianza. Cuando Visa está presente en una transacción, generalmente incrementa la confianza más un 60%- 70% de esa transacción. Esa es parte de nuestro valor.

-El desarrollo innovativo acá en la Argentina, por ejemplo, lo que desarrolló Prisma, también vino de la mano de las regulaciones existente. ¿La regulación define esa evolución?

-En lo que es el mundo de tarjetas en general no tiene que ver tanto con la regulación nacional o del Banco Central. Creo que ahí la oportunidad para seguir siendo una economía donde digitalicemos lo que está en “negro”, es el tema de las tasas municipales y todo lo que es impuestos, Ingresos Brutos que hagan mucho más interesante para los comercios aceptar pagos digitales con tarjeta de débito o crédito porque hoy sigue siendo caro por toda la carga tributaria que se tiene más allá del arancel propio de la tarjeta. Si en tarjeta de crédito creo que se llega a pagar hasta 9% en total con el arancel, hay entre seis de seis a ocho puntos más por impuestos.

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Parte del valor de la marca es la confianza. Cuando Visa está presente en una transacción, generalmente incrementa la confianza más un 60%- 70% de esa transacción. Esa es parte de nuestro valor.

-¿Con la operación ahora de Newpay entonces se meten en el mundo de los pagos por transferencia, entonces?

-Entonces, ¿qué pasa en esa parte? Hay algunas regulaciones, hay alguna oportunidad de mejorar todo el tema de simetrías entre una tarjeta de débito y las transferencias. ¿Por qué una transferencia? Es una transferencia persona a persona, no tributa. Acá el punto es que lo que realmente se pague un comercio tribute. Hay ejemplos en otras partes del mundo. Por ejemplo, España donde a partir de cierta cantidad o ciertos montos acumulados de esas transferencias que parecen persona a persona ya se infiere que no es simplemente que pagaste el regalo de cumpleaños, que yo pagué y vos no pagaste, es comercio. Y entonces, que eso empiece a tributar algo razonable porque es un comercio más chico, o lo que se quiera definir como política tributaria, y hay ahora una oportunidad de emparejar la cancha y que la economía se formalice.

“La oportunidad para seguir siendo una economía donde digitalicemos lo que está en “negro”, es el tema de las tasas municipales y todo lo que es impuestos, Ingresos Brutos que hagan mucho más interesante para los comercios aceptar pagos digitales con tarjeta de débito o crédito porque hoy sigue siendo caro por toda la carga tributaria que se tiene más allá del arancel propio de la tarjeta"

-¿Se registra esa situación en la evolución del consumo?

-Bueno, el tema de lo que no está formalizado, hay mucho que pasa por las operaciones con alias, con las transferencias, que nosotros no registramos. Y coincide con una caída y un cambio en algunos hábitos de consumo, que transfieren con alias. Ahora bien, en materia de la evolución de consumo, es muy heterogéneo. Lo que sí se ve es en los rechazos de operaciones, que aparecen por falta de fondos, y eso tiene que ver con los niveles de morosidad. Esto fue un proceso que fue una tormenta perfecta, que se inició cuando la economía estaba arriba, y se habilitaron líneas de crédito. Cuando empezaron a subir las tasas, y luego bajó la inflación, la deuda no se licuaba. Esa combinación tocó su máximo a fines del año pasado y empieza a mejorar. Creo que es una coyuntura. Y luego, desde que se reactivan líneas de crédito hasta que llega al consumo, y se vuelva a generar una rueda, pasa un tiempo. Es solo una coyuntura. Por eso es la importancia de esta inversión de Visa en Prisma, que es la más grande de Visa en América latina en toda su historia.