El verano de 2026 puede pasar a la historia económica argentina como uno de los de más baja temperatura en el mercado cambiario. El dólar busca un piso ahora cuando no hace muchas semanas los operadores observaban el techo de la banda de flotación diseñado en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. A nadie le interesa hoy ese valor. El interrogante pasa por el piso.
Si bien hay una caída en el mundo del dólar, el índice DXY muestra una caída de 1,4%, en la Argentina se amplifica por diferentes factores. Hubo, hay y habrá emisiones de deuda de empresas y provincias mientras que empresas exportadoras toman créditos en dólares y se colocan en pesos aprovechando los altos rendimientos reales.
El mecanismo es simple: convalidan tasas de 5%-6% anual y efectúan depósitos en pesos a plazo a más de 30% anual. Con expectativas de devaluación muy contenidas, los retornos son seductores.
Hay un elemento que entra a jugar adicionalmente: en el Gobierno se baraja la posibilidad de habilitar a empresas (no exportadoras) y personas a que sean sujeto de crédito en dólares. De concretarse esta medida, implicaría un potencial de venta de dólares adicional en la plaza. En paralelo juega el lanzamiento del “plan colchón” a pleno, con la vigencia de la ley de Inocencia Fiscal para que las personas lleven sus tenencias a los bancos.
Ayer los depósitos en dólares en bancos marcaron un máximo historico cerca de los u$s 40.000 millones y el propio ministro Luis Caputo posteó en la red social X que van a seguir subiendo. Obviamente inducía a que el “plan Colchón” iba a romper con todos los récords.
El tipo de cambio mayorista cerró en $1395 con el BCRA comprando u$s 141 millones sobre un total operado en torno a los u$s 500 millones. De todas formas, la entidad que preside Santiago Bausili compra en bloque por fuera del mercado habitualmente. En futuros hubo caídas de 0,5% con tasas implícitas que varían entre el 33% anual para los plazos más cortos al 29% para los más extensos. La caución se operó al 28% anual en promedio.
“Argentina está transitando de una fase de estabilización a una de transformación estructural. Los avances legislativos en materia de reforma laboral refuerzan la confianza en la ejecución de las políticas. Un entorno de tasas de interés globales más moderado mejora las condiciones financieras externas y apoya la demanda de activos de alto rendimiento” destaca Grit Capital en su clásico informe diario.
“El desarrollo de GNL vinculado a Vaca Muerta representa un ciclo plurianual de formación de capital con importantes implicaciones para la balanza de pagos. La volatilidad política y los riesgos inflacionarios persisten. El impulso de las reformas, las favorables condiciones de liquidez global y la inversión energética a gran escala crean, en conjunto, una perspectiva positiva a mediano plazo para los activos soberanos y corporativos argentinos” concluye. Precisamente las expectativas positivas sobre la cosecha de soja a corto plazo, desde abril, y las crecientes exportaciones de petróleo y gas alimentan las apuestas al peso.
Para Max Capital, “al igual que en licitaciones del Tesoro anteriores, deberíamos observar dos implicancias: las tasas de corto plazo, particularmente la de caución, aumentando hasta el día de liquidación, probablemente superando el 30%, y luego comenzarán a bajar gradualmente a medida que se concreten compras de dólares no esterilizadas; el gobierno está comprando reservas de manera implícita con bonos del Tesoro argentino de corto plazo. El rollover adicional será utilizado por el Tesoro para comprar dólares más adelante, y es un mecanismo que podría efectivamente eliminar la necesidad de acudir a los mercados externos este año”.
Argentina inédita.