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Los administradores de fondos que operan en América latina volvieron a mirar a la Argentina con otros ojos. Según la encuesta mensual de Bank of America entre gestores de la región, el 41% espera que los activos argentinos sigan mejorando en los próximos seis meses.
En septiembre, esa proporción era del 27%. El salto no vino de la nada. Lo que se achicó fue la franja de los indecisos: quienes tienen una visión neutral bajaron del 30% al 25%. Los pesimistas siguen siendo una minoría. El mercado no descubrió de golpe a la Argentina. Los que esperaban en la vereda decidieron cruzar la calle.
El sondeo, que el banco tituló “Bulls on board”, (los toros o los alcistas a bordo), relevó a 32 gestores con cerca de u$s 80.000 millones bajo administración. Las respuestas se recogieron después de la primera vuelta electoral en Brasil. La estrategia preferida para el próximo semestre pasó a ser la de alto beta, es decir, activos que amplifican los movimientos del mercado.
La eligió el 34% de los consultados, contra 30% un mes atrás. Y si hay un mercado de alto beta en la región, es el argentino. Cuando el apetito por riesgo sube, bonos y acciones locales son los que más suben en porcentaje. También son los que más caen cuando el viento cambia. Ese mayor apetito se ve en las carteras. El “cash” cayó al 4,4%, por debajo del promedio histórico de 5,5% y en el nivel más bajo desde febrero de 2025.
Cuando el apetito por riesgo sube, bonos y acciones locales son los que más suben en porcentaje. También son los que más caen cuando el viento cambia.
Toma de riesgo
La toma de riesgo tocó el máximo desde febrero de este año. Tres de cada cuatro gestores califican las condiciones de liquidez como buenas o muy buenas. Pero aparece una paradoja. Solo el 44% planea aumentar su exposición a acciones en los próximos seis meses, contra 64% en septiembre. La explicación es sencilla: buena parte ya compró. Con poco efectivo en caja, la munición para seguir subiendo es menor.
El principal riesgo externo para la región sigue siendo el mismo: tasas más altas en Estados Unidos, señaladas por el 59%. Lo que cambió es la mirada sobre el dólar. En septiembre, el 63% esperaba un dólar global más débil. Hoy esa visión cae al 31%, mientras que el 34% apuesta a uno más fuerte, contra apenas 13% el mes pasado. Para los emergentes, y para la Argentina en particular, un dólar débil era viento de cola. Ese consenso se evaporó en un mes.

En Brasil, el optimismo es casi unánime. El 85% de los gestores ve al Ibovespa por encima de los 200.000 puntos a fin de año, cuando en septiembre lo pensaba el 46%. Y el 41% lo ubica arriba de 220.000, contra solo 10% un mes antes. Más de la mitad dice que compraría acciones brasileñas a los niveles actuales, sin esperar el balotaje. El 94% cree que Brasil le ganará a México en los próximos seis meses.
Solo el 44% planea aumentar su exposición a acciones en los próximos seis meses, contra 64% en septiembre. La explicación es sencilla: buena parte ya compró. Con poco efectivo en caja, la munición para seguir subiendo es menor.
La euforia tiene base en las tasas. El 85% espera al menos un recorte más de la Selic este año y el 54% cree que el Banco Central brasileño seguirá bajando después. La mayoría ubica la tasa en 13,50% a fin de 2026. BofA proyecta recortes de 25 puntos básicos por reunión hasta diciembre de 2027. Las expectativas de ganancias también giraron: el 34% anticipa revisiones al alza para las empresas domésticas, contra 3% en septiembre. Para el real, el 69% espera una cotización de entre 4,81 y 5,10 por dólar a fin de año.
¿Alcanza esto para hablar de un regreso de los fondos a la Argentina? La encuesta mide expectativas, no flujos. El 41% sigue siendo menos de la mitad del panel. Y la Argentina ni siquiera compite en los rankings regionales: el informe la pregunta por separado, fuera de la pelea entre Brasil, México y los andinos. Sigue siendo una apuesta táctica, no una posición estructural.
¿Alcanza esto para hablar de un regreso de los fondos a la Argentina? La encuesta mide expectativas, no flujos. El 41% sigue siendo menos de la mitad del panel. Y la Argentina sigue siendo una apuesta táctica, no una posición estructural.
La próxima prueba llega el 25 de octubre, con el balotaje en Brasil. Si el resultado confirma el optimismo, el apetito por riesgo podría derramar sobre el resto de la región, Argentina incluída. Si lo desmiente, los mercados de alto beta serán los primeros en pagarlo.
Así funciona el beta: genera amor y odio.

Por Guillermo Laborda
Subdirector periodístico de El Cronista
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