El mercado laboral estadounidense ha enviado una señal de alerta que resuena con fuerza en los activos globales, obligando a los inversores a recalibrar sus expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal (Fed).
Tras la publicación de un informe de empleo que superó ampliamente las proyecciones de Wall Street, la narrativa de posibles recortes de tasas ha cedido terreno frente a la posibilidad de nuevos ajustes alcistas.
Se abre un escenario que añade presión a los bonos de mercados emergentes, con impacto directo en los títulos de deuda argentina. Qué esperar para los bonos.
Sorprendente dato de empleo
El viernes de la semana pasada se publicó el dato referente al mercado laboral que sorprendió a Wall Street. El mismo reveló un aumento en la creación de 172.000 puestos de trabajo en el mes de mayo, muy por encima de los 88.000 que esperaba el mercado.
En particular, las nóminas del sector privado aumentaron en 120.000 frente a las 89.000 esperadas, mientras que el sector público añadió 52.000.
En línea con ello, la tasa de desempleo se mantuvo en el 4,3% y el crecimiento salarial se ralentizó del 3,6% al 3,4%.
Subas de tasas de la Fed
Todos estos datos mostraron un giro importante respecto de la discusión que se venía llevando durante los últimos meses y en el que se refería a la debilidad en la creación de puestos de trabajo dentro del mercado laboral en EEUU.
Antes de este dato, muchos economistas en Wall Street advertían cierta debilidad en el mercado laboral al señalar que la economía de EEUU no estaba mostrando señales de fortaleza y que se necesitaban bajas de tasas de interés para impulsarlas.
Sin embargo, estos datos tiraron por la borda tales comentarios ya que fue un dato sorprendente y que muestra firmeza en el mercado laboral.
Según los analistas, el repunte del mercado laboral le da a la Reserva Federal más margen para subir las tasas de interés en los próximos meses y así contrarrestar el repunte inflacionario provocado por la guerra de Donald Trump en Oriente Medio, que ha disparado los precios del combustible.
“Este es un informe de empleo espectacular”, afirmó Olu Sonola, jefe de economía estadounidense de Fitch Ratings. “Tres meses consecutivos de aumento de la masa salarial, junto con la sorpresa positiva en las ofertas de empleo a principios de esta semana, nos indican que el mercado laboral se encuentra en una situación más sólida.”
Combinando este dato del mercado laboral con los últimos registros de inflación persistentemente al alza, el mercado dejó de especular con baja de tasas y comienza a vislumbrar la primera suba de tasas de la Fed.
De hecho, el mercado ya comienza a ver la primera subida de tasas para la reunión del FOMC de diciembre.
Los operadores de futuros de fondos federales ahora prevén una probabilidad del 66% de una subida de tipos para diciembre, frente al 46% previo a la publicación de los datos del viernes.
Un dato clave que se conocerá esta semana es el de inflación de mayo en EEUU y el cual también se espera que sea elevado.
Se espera que la inflación sea del 0,3% mensual y que alcance el 4,2% interanual, avanzando desde el 3,8% previo.
Esto daría un contexto de aceleración inflacionaria a causa de las presiones que generó la suba del petróleo a partir del estallido de la guerra en Medio Oriente.
De confirmarse, podría poner mayor presión sobre la Fed de tener que aplicar un giro en la trayectoria de tasas de interés hacia un sesgo más contractivo, es decir, de llevar a cabo suba de tasas mas anticipadamente.
Los analistas del banco de inversión ING advierten que es probable que la convicción de subas de tasas en diciembre aumente aún más con la publicación del IPC del miércoles, que se espera muestre una inflación general que suba al 4,2% desde el 3,8% y un IPC subyacente que aumente ligeramente al 2,9% desde el 2,8%.
Con una visión similar, los economistas de BNP Paribas declararon el viernes que ahora esperan que la Reserva Federal revierta los tres recortes preventivos de tipos realizados el año pasado, con la primera subida probable en diciembre.
“El fuerte crecimiento de este año, el ajuste gradual del mercado laboral y la persistente alta inflación nos parecen muy diferentes a lo que esperaban los funcionarios cuando la Reserva Federal recortó los tipos el otoño pasado”, señalaron en un informe. En consecuencia, BNP también prevé que la rentabilidad de los bonos a 10 años alcance el 4,75% a finales de año.
La próxima reunión de la Reserva Federal, a finales de este mes, será la primera bajo la presidencia de Kevin Warsh, quien ha indicado que favorece las tasas bajas. Sin embargo, los analistas señalaron que la creciente inflación y la estabilidad del mercado laboral dificultarían justificar una reducción de las tasas de interés.
Los analistas de Banalz agregaron que, en Estados Unidos, el mercado ya no espera recortes, sino que espera que para fin de este año la Fed vaya a subir su tasa de política monetaria en 25pbs.
“A fines de febrero, el mercado todavía incorporaba dos recortes de 25 puntos básicos para 2026 y ninguna modificación en 2027. Después del sólido reporte de empleo de mayo conocido el viernes, el mercado adelantó las probabilidades de subas de la Fed y puso en precios un aumento hacia fines de este año”, afirmaron.
Riesgos sobre los bonos globales
El buen dato de empleo y el giro de las expectativas hacia las subas de tasas de la Fed provocó un deslome en los bonos del Tesoro americano y un rally en los rendimientos.
El rendimiento del bono a dos años, que generalmente se mueve en consonancia con las expectativas sobre las tasas de interés de la Reserva Federal, alcanzó el 4,155%, el nivel más alto desde febrero de 2025, y al cierre de la sesión subió 9,8 puntos básicos hasta el 4,147%.
La rentabilidad de los bonos estadounidenses de referencia a 10 años subió 6,1 puntos básicos hasta el 4,538%, alcanzando el 4,548%, su nivel más alto desde el 22 de mayo.
La diferencia de rendimiento entre los bonos a 2 y 10 años se situó en 38,5 puntos básicos, la más plana desde el 19 de marzo, lo cual marca que el mercado se prepara para suba de tasas de la Fed de corto plazo y riesgos recesivos de mediano plazo.
El hecho de que los bonos de EEUU operen a la baja genera presión bajista para el resto de las curvas de renta fija a nivel global.
La deuda de EEUU funciona como referencia para el mercado de renta fija a nivel internacional, por lo que el cambio de expectativas de tasas de la Fed a patrir del dato de empleo y de inflación impactan sobre los bonos de EEUU y por consiguiente, sobre el resto de los títulos de deuda mundiales, incluidos los de Argentina.
De esta manera, el factor global representa un vento de frente a considerar sobre los bonos locales, los cuales se han mantenido bastante firmes a pesar del escenario global más desafiante.
Los bonos soberanos argentinos el viernes mostraron caídas de hasta 1,03% en una rueda de mucha presión para los activos riesgosos dada la suba de la tasa libre de riesgo, con los soberanos locales cayendo más que el promedio emergente (EMHY -0,59% y EMB -0,73%). Aun así, aunque por poco, el EMBI+ local logró cerrar la semana por debajo de los 500 pbs.
Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, explicó que el dato de empleo de EEUU sorprendió fuerte y que dicho dato debilita el argumento de que la revolución de la IA estaba erosionando el empleo.
Ortiz Villafañe agregó que la reacción inicial del mercado muestra la renta variable cayendo y selloff en tasas, infiriendo que el dato refuerza el sesgo alcista de la Fed, en la medida que diluye las preocupaciones por el empleo y permite enfocarse en el objetivo de inflación.
Según advierte el economista de Aldazabal y Cia, esto es un riesgo para la renta fija local.
“Una trayectoria más elevada de tasas representa un riesgo para la renta fija emergente, incluyendo los bonos soberanos argentinos, en un escenario en el que la compresión del riesgo país vuelve a plantear la posibilidad de un retorno al mercado de deuda”, alertó.
Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, remarcó que los datos que se conocieron el viernes dejaron claro que la creación de empleo duplicó loque esperaba el mercado y que, adicionalmente, se revisaron hacia arriba las cifras de meses anteriores.
En esa línea, resalta que los inversores esperan que hacia fin de año ya exista una suba de las tasas de interés.
“El mercado asigna una probabilidad de suba del 37,3% para la reunión de la Fed de septiembre de 2026 y sube hasta el 68,6% para la reunión de diciembre 2026. Si extendemos el análisis al primer semestre de 2027 la probabilidad de suba llega hasta el 86,3%. Todo esto con probabilidades de recorte muy bajas o tendientes a cero, lo que hace que las probabilidades netas de suba sean muy altas”, detalló.
Sobre el impacto local, Benítez destaca que el mercado argentino ha dejado de estar desvinculado de lo que sucede en los mercados globales y remarca que la relación entre ambos es cada vez más directa.
“Eso implica que a los factores locales hay que sumarle el impacto de los cambios en los flujos y valuaciones externos. En este contexto, se hace muy necesario monitorear cómo se acomodan los mercados globales”, indicó.
A su vez, consideró que “mientras la suba de las tasas a 10 años no sea mayor a lo visto hasta ahora, es decir que la aceleración inflacionaria en Estados Unidos se siga viendo como de corto plazo, el impacto en los bonos debería seguir siendo menor que en la renta variable, donde las valuaciones relativas tienen más impacto”.
Factores globales versus locales
A la hora de analizar las variables que impactan sobre la deuda local, hay que hacer una distinción entre el factor domestico y el externo.
El riesgo país es la sobre tasa que pagaría la Argentina para colocar deuda en el mercado internacional por encima de la tasa libre de riesgo. De esta manera, existen factores domésticos y externos que condicionan el costo financiero local.
En un informe publicado por Nery Persichini, estratega jefe de GMA Capital, advierte que dentro del riesgo país argentino, el 54% del índice es explicado por factores locales mientras que el 46% restante corresponde a factores globales, es decir, el nivel de tasas de EEUU.
Esto implica que las variables domesticas siguen siendo las de mayor preponderancia a la hora de explicar el costo financiero argentino.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, explicó que el dato de empleo en EEUU fortaleció la idea de que la Fed podría mantener tasas altas por más tiempo e incluso volver a subirlas si la inflación no converge.
A su vez, Tessio advierte que en el caso de los bonos soberanos argentinos en dólares, el impacto es doble.
“Por un lado, sube la tasa libre de riesgo; por otro, en contextos de tasas globales más altas suele reducirse el apetito por activos emergentes. Esto no implica necesariamente una caída fuerte de los bonos argentinos, pero sí limita el potencial de compresión de spreads”, dijo.
En este contexto, Tessio remarca que luce conveniente tener actualmente una postura más defensiva en hard dollar.
“Con riesgo país por debajo de 500 puntos y una curva que ya descuenta buena parte de las mejoras macro, el binomio riesgo-retorno es menos atractivo que hace algunos meses”, detalló.
Desde el lado de las estrategias, Tessio indicó que actualmente esta privilegiando una menor duration soberana, con una preferencia por tramo corto y medio de la curva.
Además, favorece en las carteras una mayor participación de Bopreales y ONs de buena calidad crediticia.
Las compras de reservas como clave
Entre las variables domesticas se destacan las compras de dólares del BCRA, la marcha de la economía y las cuentas públicas, así como también la dinámica de la política doméstica.
El BCRA lleva más de 100 jornadas de compras consecutivas y acumula más de u$s 10.000 millones adquiridos en 2026.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, resaltó que el impacto sobre Argentina es real, aunque siguen importando los factores domésticos.
“Si bien es siempre mejor un contexto de tasas internacionales con tendencia a la baja, no es menos cierto que si los deberes domésticos se realizan, el espacio para comprimir aún mas el Riesgo Pais existe. Si bien tras la fuerte compresión de Riesgo Pais desde el ballotage 2023 a hoy el efecto externo pesa mas que antes, hay lugar para ganancias”, dijo Franco.
Desde el lado de las estrategias, Franco remarcó que en el espacio de Globales, sus top picks siguen siendo GD35 y GD41, mientras que para conservadores el bonar AO27 luce apropiado para una renta mensual pese a la baja tasa.
Por otro lado, también ve valor en AO28 a estas tasas forward para optimistas en materia de flujos.”
Los analistas de Research Mariva indicaron que el contexto externo sigue siendo el principal lastre para la deuda local.
“Los bonos en dólares continúan bajo presión debido a los mayores rendimientos de los bonos del Tesoro, el endurecimiento de las condiciones financieras y una revisión de precios más restrictiva por parte de la Fed, lo que afecta al crédito de los mercados emergentes”, explicaron desde Research Mariva.
A su vez, agregaron que el contexto local sigue siendo constructivo.
“La evolución interna se mantiene más positiva que negativa, respaldada por la disciplina fiscal, un superávit fiscal en abril a pesar de una ligera disminución real de los ingresos tributarios, fuertes compras de reservas del BCRA por u$s 8200 millones en lo que va del año, y avances en el plan de financiamiento, con alrededor de u$s 2800 millones ya emitidos a través de las AO27 y AO28”, dijeron desde Research Mariva.
Finalmente, desde Sailing Inversiones coinciden que en Argentina el driver principal sigue siendo local.
“La dinámica de los bonos en dólares dependerá más de la acumulación de reservas, la continuidad del orden fiscal, la estabilidad cambiaria y la posibilidad de seguir comprimiendo riesgo país. Un escenario internacional más adverso puede moderar la velocidad de la recuperación y volver más selectivo el posicionamiento, pero no necesariamente cambia la tendencia de fondo si el frente local continúa mostrando señales constructivas”, dijeron.