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En un contexto donde el Banco Central (BCRA) intensifica su estrategia de compra de divisas, los inversores buscan posicionarse en los instrumentos que mejor pueden capitalizar este nuevo escenario macroeconómico.

Según el último análisis de la consultora Delphos, los Bonos CER (Boncer) del tramo corto y medio emergen como la alternativa más atractiva frente a los bonos a tasa fija.

Un cambio de prioridades para el Gobierno y su consecuencia en el mercado

La consultora identifica un giro estratégico en la política económica del Gobierno: “El nuevo esquema de acumulación de reservas muestra un cambio de prioridades donde Javier Milei resigna la rapidez del proceso desinflacionario, priorizando la actividad económica”, señala el informe.

Esta modificación en las prioridades oficiales tiene implicancias directas para quienes buscan proteger su capital. Mientras el BCRA suma dólares a sus arcas, el mercado ajusta sus expectativas inflacionarias, generando oportunidades diferenciadas según el tipo de instrumento.

La estrategia de acumulación de reservas del BCRA no solo fortalece la posición externa del país, sino que también está redefiniendo las oportunidades de inversión en pesos (Fuente: Archivo).Fuente: ShutterstockMehaniq

El mercado viene mostrando una marcada convergencia en las expectativas de inflación. Tras el dato de diciembre que arrojó un 2,8% mensual, los bonos a tasa fija registraron mayores rendimientos que los Boncer, comprimiendo las implícitas de inflación a lo largo de toda la curva.

Las cifras son elocuentes: el tramo corto pasó de descontar una inflación implícita del 2,7% mensual a ubicarse en torno al 2% hasta abril de 2026. Hacia octubre, estas expectativas se moderan aún más, situándose alrededor del 1,6% mensual.

¿Por qué Boncer en lugar de tasa fija?

Delphos argumenta que los Boncer del tramo corto y medio ofrecen una relación riesgo-retorno superior. La razón es doble: por un lado, presentan un potencial de compresión más claro que los bonos a tasa fija, con expectativas de recuperar la pendiente positiva característica del último período.

Tras el dato de diciembre que arrojó un 2,8% mensual, los bonos a tasa fija registraron mayores rendimientos que los Boncer, comprimiendo las implícitas de inflación a lo largo de toda la curva.

Por otro lado, estos instrumentos incorporan una protección natural contra sorpresas inflacionarias. Incluso asumiendo un escenario donde la brecha cambiaria converja a cero, con el dólar MEP cerrando en $ 1466,70 (a 5,5% del techo de la banda), todos los Boncer a partir de octubre ofrecerían retornos directos superiores al 1,3% en el peor de los casos.

Para inversores dispuestos a extender plazos hacia 2027, la consultora mantiene su recomendación sobre el T30A7, al que ahora suma el nuevo T30J7, con rendimiento similar pero mayor duración. Estos bonos a tasa fija del tramo largo representan la única excepción a la preferencia generalizada por Boncer.

La curva Boncer experimentó un aplanamiento bajista después de operar con una pendiente empinada positiva, cerrando plana con tasas reales en torno al 8,5%. Esto contrasta con la semana previa, cuando los Boncer cortos operaban por debajo del 5% de tasa real.

Mientras tanto, la curva a tasa fija se mantuvo relativamente estable, con leves subas en el tramo corto y estabilidad en el largo, consolidando un escenario donde la protección contra inflación vuelve a ganar relevancia.

En ese sentido, la estrategia de acumulación de reservas del BCRA no solo fortalece la posición externa del país, sino que también está redefiniendo las oportunidades de inversión en pesos, favoreciendo a quienes buscan protección inflacionaria con horizonte de mediano plazo.