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Durante décadas, comprar dólares fue una de las principales estrategias de los argentinos para resguardar sus ahorros frente a la inflación y las devaluaciones.

Pero para muchos analistas financieros la discusión ya no pasa solamente por dolarizarse porque, una vez adquiridos los billetes, la pregunta es qué hacer con ellos: mantenerlos guardados, colocarlos en instrumentos de bajo riesgo o destinarlos a inversiones con mayor potencial de rendimiento.

Específicamente, el economista y CFA Charterholder Nauhel Bernues plantea que muchos ahorristas suelen confundir dos conceptos distintos: preservar valor y hacer crecer el capital. “Comprar dólares y guardarlos abajo del colchón ni siquiera resuelve el primero”.

Según explicó, la moneda estadounidense puede funcionar como cobertura frente a la pérdida de valor del peso, pero no evita el efecto de la inflación de Estados Unidos sobre el poder de compra.

El problema del dólar que no se mueve

Bernues sostuvo que existe una percepción extendida entre los argentinos de que comprar dólares equivale a invertir. A su criterio, se trata de dos cuestiones diferentes.

Mientras una inversión busca generar rendimientos y aumentar el capital, los dólares guardados en efectivo no producen ganancias. Al mismo tiempo, la inflación estadounidense reduce gradualmente el poder de compra de la moneda.

Por ese motivo, el economista diferenció entre la función de resguardo que puede cumplir el dólar físico y una estrategia de inversión propiamente dicha.

Para explicar esa diferencia, Bernues sintetizó: “El dólar abajo del colchón es tu trinchera, no tu cartera”.

Según explicó, mantener una parte del patrimonio disponible para emergencias puede ser razonable, pero concentrar todos los ahorros en efectivo implica renunciar a posibles rendimientos.

En ese sentido, sostuvo que el problema no es contar con una reserva de liquidez, sino convertirla en una estrategia permanente de ahorro e inversión.

La escalera para que “duerman” los dólares

Como alternativa al dólar físico, Bernues propuso una “escalera” de instrumentos financieros ordenados según el nivel de riesgo y el potencial de rendimiento.

La lógica, explicó, es que cada escalón ofrece mayores retornos potenciales, pero exige asumir más riesgo y, en la mayoría de los casos, invertir durante más tiempo.

Escalón 0: efectivo

En la base ubicó al dólar guardado en efectivo.

Según el economista, se trata de una herramienta útil para afrontar gastos imprevistos o mantener liquidez inmediata, aunque no genera rendimiento. “El único que se lleva algo es la inflación, mordisco a mordisco”, resumió.

Escalón 1: money market y cuentas remuneradas

El siguiente nivel está compuesto por fondos money market en dólares o cuentas remuneradas. Bernues explicó que permiten obtener una renta baja con disponibilidad casi inmediata de los fondos y un riesgo reducido.

Según señaló, estos instrumentos pueden resultar útiles para quienes buscan mantener liquidez y obtener algún rendimiento sobre sus dólares.

Escalón 2: Letras del Tesoro de Estados Unidos

En el tercer peldaño ubicó a las Letras del Tesoro estadounidense. Según explicó, se trata de instrumentos considerados entre los de menor riesgo dentro de los mercados financieros y que suelen ofrecer rendimientos moderados.

“Sirve para no perder”, afirmó al describir este tipo de activos.

Escalón 3: obligaciones negociables

Más arriba aparecen las obligaciones negociables emitidas por empresas.

Bernues recomendó enfocarse en compañías de primera línea y explicó que, en este caso, el inversor actúa como financiador de la empresa a cambio de una renta en dólares.

Según sostuvo, este segmento incorpora riesgo crediticio, aunque ofrece la posibilidad de acceder a rendimientos superiores a los de instrumentos más conservadores.

Escalón 4: bonos soberanos argentinos

En el siguiente nivel ubicó a los bonos soberanos en dólares emitidos por la Argentina.

El economista señaló que estos instrumentos presentan riesgos asociados a la capacidad de pago del Estado nacional, distintos de los que enfrenta la deuda corporativa.

Sin embargo, consideró que el escenario actual es diferente al de años anteriores y agregó que invertir en bonos argentinos ya no forma parte de “un cuento de terror” para los inversores.

Escalón 5: acciones

En la parte más alta de la escalera ubicó a las acciones. A diferencia de los bonos, explicó, el inversor deja de actuar como acreedor y pasa a convertirse en accionista de una empresa.

Bernues destacó que se trata de activos con elevada volatilidad y recordó que pueden registrar fuertes caídas y subas en períodos relativamente cortos.

No obstante, sostuvo que se encuentran entre las alternativas más atractivas para quienes cuentan con horizontes de inversión de largo plazo.

La regla detrás de la escalera

Para el economista, existe una relación directa entre riesgo, plazo y rendimiento. “La regla detrás de la escalera: más rendimiento = más riesgo y más tiempo”, escribió.

Según explicó, no existe una inversión capaz de combinar simultáneamente altos retornos, bajo riesgo y disponibilidad inmediata del dinero.

Por eso, consideró que cada instrumento debe ocupar un lugar distinto dentro de una estrategia patrimonial, en función de los objetivos, el horizonte temporal y la tolerancia al riesgo de cada ahorrista.

“Comprar dólares es defenderte y decidir dónde duermen es invertir”, concluyó.