El equipo económico proyecta compras anuales por u$s 10.000 millones. Cuantos pesos debería emitir para lograr tal objetivo y qué riesgos cambiarios e inflacionarios ve el mercado.
Siguen las compras
El BCRA sigue comprando divisas y ya superó los u$s 1000 millones en lo que va de enero.
A partir de tales compras, el mercado reacciona positivamente con estabilidad cambiaria y con una baja sostenida del riesgo país, el cual perforó esta semana la barrera de los 500 puntos básicos.
Dicho evento acerca la posibilidad de que la Argentina regrese a los mercados internacionales y pueda renovar sus vencimientos rolleando deuda en Wall Street.
Una de las variables clave a monitorear en relación a este proceso, es la cantidad de pesos que el BCRA deberá emitir para seguir comprando divisas.
Bajo el supuesto de que el BCRA compre u$s 5000 millones en total, esto implicaría una inyección de $7,5 billones, es decir, el 17,5% de la base monetaria.
Ate la compra de u$s 7500 millones, le inyección de pesos alcanzaría los $11,25 billones, es decir, el 26% de la base monetaria.
Finalmente, si se compran u$s 10.000 millones, el BCRA inyectaría $15 billones, es decir, un 35% de la base monetaria.
Rodrigo Benítez, economista jefe de MegaQM, detalló que las compras por u$s 1000 millones del BCRA en lo que va de enero equivale a una emisión de $1,43 billones, aunque no lo ve como un riesgo.
“Por ahora esos pesos están lejos de ser un problema, eran una necesidad del mercado. El Tesoro había recurrido a sus depósitos en bancos públicos para comprarle al BCRA los dólares necesarios para pagar la deuda. El BCRA ha recompuesto liquidez sin generar un riesgo en términos de inflación, todo lo contrario, ayudó a bajar tasas de interés que habían escalado a niveles reales muy altos para el corto plazo”, explicó.
Según los cálculos Benítez, si en el extremo en que el Tesoro no le compre un solo dólar el BCRA y este compre u$s 10.000 millones en el mercado, habrá emitido el equivalente a $ 15 billones aproximadamente y eso implica un 35% de la Base Monetaria actual.
“Ese monto es compatible con una economía con 25 puntos de inflación (como espera el mercado) y una recuperación de 10 puntos reales de la demanda de dinero (algo menos de lo que espera el BCRA). Entendemos que se irá dando una calibración en la medida que se vayan cerrando las necesidades de divisas del Tesoro y el BCRA pueda comprar dólares en el mercado. Por ahora sin riesgo monetario”, indicó.
Cuidando la inflación
El desafío del BCRA y del equipo económico es que esta compra de dólares y su correspondiente emisión de pesos no genere un aumento en la inflación.
Por ello, una de las aclaraciones mas importantes que ha realizado el equipo económico es que la compra de dólares iba a venir de la mano de un aumento de la demanda de dinero.
Es decir, la compra de divisas esta condicionada a la demanda de pesos de los argentinos.
Si tal variable no aumenta, entonces el BCRA se verá limitado en comprar divisas. Si la macro no demanda esos pesos, el riesgo cambiario crece, siendo esto algo que el equipo económico quiere evitar.
Diego Chameides, Economista jefe en Galicia, consideró que hay espacio para remonetizar la economía mediante compras de reservas.
“Desde los bajos niveles de reservas actuales la compra de dólares por parte del BCRA puede tener un efecto positivo sobre la demanda de dinero. La magnitud del aumento de la demanda de pesos podría incluso superar a la oferta. Si bien es difícil anticipar con precisión como evolucionarán estas variables, pensamos que el balance tenderá a ser aproximadamente neutral”, sostuvo.
María Belén San Martino, Economista en Balanz, resaltó que no ve a este proceso como un riesgo inflacionario adicional.
“La compra de reservas se está dando contra una mayor demanda de pesos. La acumulación de dólares es consistente con cómo viene evolucionando la demanda de dinero y con un mayor flujo de dólares en el mercado cambiario. De hecho, en enero el BCRA pudo acelerar la compra de reservas en un contexto en el que no solo hubo más demanda de pesos, sino también más oferta de dólares, impulsada por las emisiones de corporativos y la liquidación de la cosecha de trigo”, indicó.
Mirando hacia adelante, San Martino indicó que mantiene una visión optimista sobre el proceso de desinflación.
“Todavía quedan por liquidarse alrededor de u$s 3600 millones de emisiones de corporativos. En la medida en que el BCRA siga acumulando reservas, el esquema cambiario va ganando credibilidad, lo que refuerza la demanda de dinero y permite que este proceso se sostenga sin generar tensiones sobre el tipo de cambio. La recalibración del esquema cambiario fue un primer paso adecuado hacia un sendero más sostenible”, comentó.
Señal de confianza
La reacción del mercado ante la compra de dólares fue positiva en el sentido en que el riesgo país quebró los 500 puntos básicos.
Es decir, el mercado encuentra a la compra de dólares como virtuoso, incluso a pesar de que se lleve a cabo un proceso emisión monetaria.
En otras palabras, la señal de confianza y fortaleza está siendo sobreponderada por el mercado, dejando los riesgos en un segundo plano.
Solana Cucher, Economista de PPI, detalló que la compra de reservas del BCRA contra remonetización explicó gran parte de la expansión de la Base Monetaria en enero.
Además, Cucher agregó que la acumulación de reservas del BCRA constituye una señal claramente positiva para el mercado y así lo reflejó la reacción de los Globales, con un riesgo país que se ubica en mínimos de la gestión Milei.
“Si bien una lectura inicial sería que el Banco Central más demandante podría ejercer presión alcista sobre el tipo de cambio oficial, una lectura más profunda es que se apuntala la solvencia externa, reduciendo las expectativas de modificación de régimen cambiario, lo que apacigua la demanda e incrementa los flujos de oferta”, dijo Cucher.
En esa línea, Cucher no ve riesgos cambiarios a partir de la emisión de pesos para la compra de dólares.
“En un escenario de expectativas optimistas por el fortalecimiento de las reservas internacionales, una menor dolarización de portafolio y una oferta sólida (particularmente del agro, y por la liquidación pendiente de emisiones corporativas y sub soberanas y nuevas emisiones que van conociéndose estos días) resultan factores clave para absorber esa demanda oficial sin tensiones cambiarias”, afirmó.
Nicolás Guaia, CEO de Max Capital Asset Management, agregó que si bien la compra de dólares tiene una contrapartida de emisión monetaria, hay varios factores actuarían como atenuantes en el impacto en precios.
Entre ellos destacó que la más importante sería la capacidad del Tesoro de retirar parcial o totalmente el excedente de Pesos a través de emisión de deuda, que ha sido la estrategia conjunta entre el Tesoro y el BCRA para controlar el equilibrio entre demanda y oferta de dinero.
“Esto se da en un contexto en el que la demanda de dinero es estacionalmente alta y las elecciones de medio término dejaron un nivel bajo de monetización, aumentando la eficacia de la estrategia”, afirmó.
Otro factor importante que resaltó Guaia son las expectativas.
“La disciplina fiscal como estandarte inamovible le resta combustible a la inflación futura, dado que se elimina la financiación del BCRA al Tesoro via emisión de Pesos sin contrapartida en reservas”, indicó.
Finalmente, la última variable a considerar sería el respaldo de los Pesos.
“A pesar de que las reservas netas son negativas, la creciente acumulación de las mismas presenta un factor de tranquilidad y hasta optimismo sobre la capacidad del BCRA de volver a un balance con el poder de fuego necesario para sostener el valor de la moneda”, agregó.
Sin presión nominal
El dato interesante es que mientras el BCRA compra dólares, el tipo de cambio apunta a la baja.
Lejos de generar un riesgo cambiario, la volatilidad en el dólar se ha mantenido bajo control, implicando también un dato positivo para la inflación futura.
Uno de los mayores temores que tenía el Gobierno en cuanto a la compra de dólares es que tal posición compradora del BCRA genere una suba en el tipo de cambio y que este proceso termine repercutiendo negativamente en la inflación, es decir, que se de un traslado a precios.
Sin embargo, por ahora tal evento no se está dando a pesar de que el BCRA ha emitido pesos para la compra de divisas.
Bajo este escenario, los analistas encuentran a dicho proceso como virtuoso y que aun habría espacio para continuar con el mismo.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, consideró que mientras la emisión para compra de divisas tenga como contrapartida crecimiento de la demanda de dinero, no debiera generar problemas para el proceso de desinflación.
“La inflación y el crecimiento que proyectamos para este año ya crean espacio para que el BCRA pueda comprar unos u$s 7000 millones”, indicó.
En base a sus cálculos, Yarde Buller estimó que por cada 3 puntos de crecimiento de la demanda de dinero en términos reales el BCRA podrá comprar unos u$s 1000 millones adicionales.
“Sobre esta base, creo que el objetivo de compras de u$s 10.000 millones que tiene el BCRA para este año es muy razonable y no debiera generar tensiones en el proceso de desinflación. Igualmente, no hay que perder de vista que el BCRA también irá tomando el pulso de la demanda de dinero a lo largo del proceso y podrá ir esterilizando a lo largo del año en la medida en que considere necesario anclar las expectativas de inflación”, indicó.
Siguiendo de cerca la demanda de pesos
Una variable clave a monitorear detrás de todo este proceso es la demanda de pesos.
La estacionalidad en la demanda de dinero muestra que el pico se da en los meses de diciembre y enero.
Desde la segunda quincena de enero, la demanda de pesos comienza a mermar, alcanzando su mínimo en abril y mayo.
Desde entonces, dicha variable vuelve a crecer hasta julio, para luego volver a retroceder los meses de agosto a noviembre.
Esta dinámica es importante ya que el proceso de compra de dólares depende de que la demanda de pesos se mantenga alta, al margen del proceso estacional que tiende a tener la misma.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, explicó que el BCRA viene brindando liquidez en pesos vía compras de dólares en el MULC, en un contexto de mayor demanda estacional de pesos.
Hacia adelante, Franco advierte que desde febrero esta demanda estacional comienza a ceder, por lo que el BCRA deberá calibrar sus acciones de política monetaria con esto en mente para evitar presión nominal en precios y tipo de cambio.
“Si las reservas suben de forma que implique mayor compresión de Riesgo País y de condiciones financieras, consideramos que la demanda de pesos no estacional podría subir, absorbiendo esos mismos pesos emitidos, aunque remarcamos que la calibración del BCRA es fundamental para tener un equilibrio monetario a medida que se relaja el fuerte apretón monetario del ciclo electoral 2025”, sostuvo.
En lo que va de enero, la Base Monetaria se expandió $1,31 billones, lo que se explicó en gran medida por las “compras de divisas al sector privado” por $1,3 billones.
En este contexto también jugó a favor la menor demanda estacional de liquidez, típica desde la segunda mitad de enero.
El dólar mayorista cae 1,2% en el año, mientras que los financieros bajan 1,3% en promedio.
Los datos de alta frecuencia de inflación de enero marcan una merma respecto del 2,8% de diciembre, por lo que la nominalidad se ha mantenido estable.
Mirando hacia adelante, Benítez agregó que ese impacto dependerá de cómo se vaya recuperando la demanda real de dinero, del ritmo al cual el BCRA inyecte pesos y sobre todo de la necesidad de pesos del Tesoro.
“Si el Tesoro necesita seguir comprando dólares, porque no logra rollear a mercado sus vencimientos, el impacto monetario puede ser grande. Si logra renovar organismos y compra dólares para los vencimientos de bonos, necesita hacerse de u$s 8.600 millones. Eso implica una absorción de $ 12,5 billones, es decir, llevarle (y esterilizar) el 100% del superávit primario”, indicó.
Además, agregó que, si hace eso, el mercado local puede quedar con muy poca liquidez, porque no deja de ser un mecanismo de absorción.
En cambio, sostienen que, si el Tesoro lograra rollear esos vencimientos, la situación es más holgada.
“Esos pesos le quedarán libres al Tesoro para ir cancelando sus vencimientos de deuda en pesos, con menos stress y presión sobre la tasa de interés. El BCRA necesitará ir acomodando su rol a esa situación. Si compra u$s 10.000 millones, inyectará todos los pesos que necesita el Tesoro para recomprarle esas divisas. En términos monetarios el impacto sería casi neutro, pero el BCRA no habría acumulado reservas, se las quedaría el Tesoro para pagar deuda”, afirmó Benítez.