Si bien el mercado no espera grandes movimientos en el tipo de cambio, las bajas tasas de interés en pesos y la distancia al techo de la banda hace que las estrategias de carry corran riesgos de ser ganadoras.
Es momento de hacer una buena evaluación de los riesgos y los retornos sobre las inversiones en pesos y por ello es clave fijar cual es el valor del dólar que hace que las estrategias de carry comiencen a ser perdedoras. Las estrategias recomendadas por los analistas.
Evaluando el carry
El tipo de cambio subió en las últimas jornadas, con el contado con liquidación ubicándose por encima de los $1500 y el MEP por encima de los $1430.
Así, la distancia al techo de la banda es del 14% respecto del valor actual del contado con liquidación y del 22% respecto del MEP.
Cuando se mueve el dólar, los inversores que están parados en activos en pesos comienzan a mirar con mayor atención la dinámica cambiaria actual y futura.
En otras palabras, el posicionamiento en pesos luce cada vez más riesgoso en la medida en que las tasas en pesos compensan menos la inversión y el tipo de cambio comienza a moverse con mayor volatilidad.
Dado que el nivel de tasas nominales se encuentra muy ajustada, cualquier movimiento del tipo de cambio podría hacer que las inversiones en moneda local resulten perdedoras al medirlas en términos de dólares.
Es decir, si sube el dólar, y dado que los bonos en pesos pagan poco, el carry trade podría ser negativo.
Por lo tanto, el inversor que lleve a cabo estrategias en pesos deberá realizar una buena evaluación de los riesgos y los retornos esperados, para poder determinar si las eventuales ganancias están bien compensadas con los riesgos a afrontar a la hora de hacer carry trade.
Para ello, es clave analizar cuál debería ser el nivel del tipo de cambio para que el carry siga siendo atractivo.
Para que la Lecap a fin de junio deje de ser atractiva en términos de dolar, el tipo de cambio deberá subir 1,6% desde los valores actuales y deberá avanzar hasta 3,6% para que la Lecap a fin de julio deje de ser ganadora.
Para que al carry sea ganador hasta fin de agosto, el dólar debe subir menos de 5,6% y deberá avanzar menos del 11,3% hasta fin de noviembre.
Por lo tanto, lo que queda en evidencia es que cualquier movimiento del dólar deja como perdedora a las estrategias en pesos.
Lisandro Meroi, Analista de Research de TSA Bursátil, afirmó que el mercado parece operar entendiendo que todavía queda una ventana temporal en la que los flujos en el frente cambiario permitirán mantener la estabilidad actual, en la que el BCRA se siente cómodo comprando y acumulando reservas.
Sin embargo, alerta que hoy la estrategia de mantenerse posicionado en pesos debe separarse fundamentalmente en torno al perfil de riesgo del inversor.
“Con muy buenos retornos en moneda dura para los títulos en pesos en lo que va del año, inversores conservadores podrían ver con buenos ojos tomar ganancias y pasarse a instrumentos dolarizados. Pensando distintos escenarios para el tipo de cambio, hoy los rendimientos en pesos no brindan un atractivo suficiente, por no decir que en la mayor parte de los casos los rendimientos medidos en dólares se vuelven negativos”, detalló.
Ahora bien, Meroi agregó que perfiles más agresivos considerarían mantenerse en carry trade, solo bajo la premisa de un tipo de cambio similar al actual o de mayor apreciación.
“En términos de colocaciones, el mercado confía en una rápida desinflación, con lo cual algo de cobertura en CER corto ofrecería un diferencial en caso de que no se materialice esa desaceleración. Caso contrario, agresivos que confían en una baja sostenida en los índices de precios podrían ver valor en posicionarse en tasa fija 2027, aunque manteniendo de cerca un análisis sobre la dinámica cambiaria”, dijo Meroi.
La curva de bonos en pesos opera toda debajo del 2% de tasa efectiva mensual (TEM).
El tramo mas corto de la curva rinde 1,8% (TEM), saltando a niveles de 1,85% a 1,95% en el tramo medio y superando marginalmente el 2% en el extremo más largo de la curva a tasa fija.
Por lo tanto, los pesos rinden poco y esto deja más vulnerable a las inversiones en moneda local.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, remarcó que con tasas debajo de 2% (TEM) en prácticamente toda la curva en pesos, deja un escenario bastante exigente para el carry, sobre todo si la desaceleración inflacionaria no converge tan rápido como hoy descuenta parte del mercado.
“La compresión tuvo fundamentos tales como la baja de volatilidad post electoral, normalización monetaria y mejora en expectativas macro. Pero también creemos que hacia adelante el margen para seguir comprimiendo es bastante más limitado. No vemos necesariamente un riesgo inminente de salto cambiario, pero sí creemos que el mercado quedó más sensible a cualquier ruido político, inflacionario o externo”, dijo.
Desde el lado de las estrategias, Tessio recomienda la diversificación.
“Más que dolarizar agresivamente toda la cartera, hoy seguimos prefiriendo estrategias balanceadas. Esto es mantener exposición selectiva a pesos en tramos cortos y cobertura parcial hard dollar para administrar volatilidad”, sostuvo.
Milo Farro, analista de RAVA, indicó que luego de consolidarse como la estrategia ganadora en lo transcurrido de 2026, a partir de junio el carry trade comienza a perder atractivo.
“El aumento en los precios de las exportaciones, las emisiones corporativas y subsoberanas junto con una estacionalidad favorable fueron los factores que permitieron un contexto de calma en el dólar en los primeros meses de 2026. A pesar de la mejora en los fundamentos, es posible que tengamos un segundo semestre más volátil en materia de tipo de cambio”, alertó.
A la dinámica descrita, Farro le suma la compresión significativa en los rendimientos de las Lecaps y en la que los títulos a tasa fija cotizan con tasas de entre 1,8% y 2% de TEM.
“Al menos en el tramo de corto y mediano plazo (hasta diciembre 2026) no vemos demasiado espacio para una compresión adicional de las tasas en estos niveles, más aún considerando las proyecciones sobre la inflación. En este escenario, comienza a ser prudente revisar los niveles de exposición a tasa fija en las carteras y evaluar la posibilidad de buscar títulos a tasa variable, CER o vinculados al dólar”, detalló.
Esperando menor volatilidad cambiaria
El mercado espera que la calma cambiaria se pueda mantener hacia adelante, por lo que la volatilidad del dólar podría permanecer estable por más tiempo.
Mirando hacia los valores de dólar que proyecta el mercado en los contratos de dólar futuro, se percibe que la estimación de los inversores es que la calma cambiaria se va a mantener.
Los contratos de dólar futuro proyectan que el tipo de cambio se va a mantener en la parte media de las bandas cambiarias, bien lejos del techo.
Según estimaciones de Portfolio Personal Inversiones, los contratos de dólar futuro de junio marcan una expectativa de dólar para en niveles de $1431, apenas por encima de los $1398 actuales.
Para julio se espera un dólar en $1460 a la vez que el dólar superaría los $1500 recién a fin de septiembre.
Finalmente, superaría los $1600 recién a fin de año, lo cual implicaría una suba de 15% hasta fin de 2026.
La baja volatilidad del dólar hizo que el dólar se aleje del techo de la banda y en la medida en que la estabilidad del tipo de cambio se sostenga, dicho distanciamiento podría incrementarse.
Desde Sailing Inversiones explicaron que, si bien los contratos de dólar futuro se mantienen todavía lejos del techo de la banda, eso no implica que ese techo haya perdido relevancia.
“Lo que ocurrió es que la banda siguió ajustando por inflación y, como la inflación volvió a acelerarse en los últimos meses, el techo se fue desplazando hacia arriba. Al mismo tiempo, la presión vendedora en el mercado de cambios dejó al tipo de cambio operando bastante más abajo, generando una distancia mayor contra el límite superior”, detallaron.
Para los analistas de Sailing Inversiones, el hecho de que el dólar se aleje de la banda y provoque tal distancia, es positiva.
“Reduce la sensación de que el mercado está permanentemente testeando al BCRA y que la autoridad monetaria puede verse obligada a vender divisas en el techo. Mientras el flujo financiero siga aportando oferta y el mercado no vea una dolarización brusca de portafolios, el tipo de cambio podría mantenerse dentro de un rango relativamente contenido. Hoy vemos una zona más vendida cerca de $1450 y una zona donde aparece demanda en torno a $1370”, sostuvieron.
Facundo Barrera, socio en Fincoach, explicó que el ritmo del proceso de dolarización de una cartera está marcado por el nivel de estabilidad del tipo de cambio.
“Dado que aún faltan liquidar deudas tomadas por empresas en el exterior, ingresar dólares del agro y sumar los que podrían entrar a través del sector energético, no esperamos inestabilidad en el tipo de cambio en lo inmediato”, proyectó.
No obstante, consideró que, de cara al armado de una cartera, luce importante diversificar entre los distintos instrumentos en pesos y en dólares.
“El porcentaje asignado a cada segmento dependerá de los objetivos, los plazos y las obligaciones de cada inversor”, afirmó.
De esta manera, Barrera explicó que para un inversor que busque cobertura y dolarizar un porcentaje de la cartera, recomienda obligaciones negociables con buenos fundamentos.