Volvió el puré, como se denomina en la jerga financiera a la compra de dólares oficiales y reventa en el blue, de la mano de una brecha cambiaria que volvió.
Mientras el tipo de cambio promedio en los bancos bajó 0,5% a $ 1475, el blue subió 0,7% a $ 1495 para la compra y $ 1515 para la venta, por lo que hay un spread de $ 20 por dólar que se gana comprando en el formal y revendiendo en el paralelo.
Dólar puré
La explicación, según revelan en el ambiente, obedece al pago a los bonistas de u$s 4200 millones, lo que inundó a la plaza de divisas. Según cálculos de Ramiro Tosi, director de Suramericana Visión, u$s 2500 millones corresponden a residentes locales.
En caso de que necesiten pesos, los venden en el MEP a $ 1482, lo que hizo retroceder 0,4% esa cotización, mucho más conveniente que en los bancos, cuyo promedio de compra se encuentra en $ 1432.
Pero el eje central es que no necesitan dolarizarse más, por las divisas que ya recibieron, lo que impide que los dólares formales suban.
Dolarización
Además, hubo una sobre dolarización previo a las elecciones de octubre, lo que provocó que no haya demanda de moneda extranjera para las vacaciones en el exterior, ya que tenían los dólares comprados de antemano.
En cambio, el blue corre por otro andarivel, y estacionalmente a mediados de mes siempre hay mayor demanda, mientras que entre fines de mes y principios aparecen los vendedores.
Es por la necesidad de pesos para el pago de sueldos, que se debe hacer como máximo el cuarto día hábil del mes, ya que con lo que facturan las medianas y pequeñas empresas no llegan a cubrir los costos en muchos casos. El dato de inflación de 2,8% asustó a los corredores de cambio del informal, que prefirieron cubrirse en billete.
Cobertura cambiaria
“Diciembre representa el cuarto aumento mensual consecutivo, con una aceleración sostenida de la inflación general desde mayo, cuando se ubicaba en 1,5% mensual”, advierte Federico Filippini, Head of Research & Strategy de Adcap.
“La aceleración en la dinámica inflacionaria se explica principalmente por el desarme del apretón monetario, algo de pass-through, e inercia, en parte impulsada por los precios regulados, que ajustan en función de la inflación pasada y hoy están generando un piso para la inflación”, comentan desde Max Capital.
Rezago
Mientras que el tipo de cambio se incrementó en promedio 22,6% desde junio, la inflación quedó rezagada, en parte debido a condiciones monetarias contractivas.
A medida que la política monetaria continúa normalizándose, parte de esta inflación diferida comienza a materializarse, y la postura contractiva previa termina desplazando parte de la presión inflacionaria pasada hacia el presente.
“Hacia adelante, a medida que se diluyan estos efectos rezagados y siempre que se preserve el superávit fiscal, la inflación debería retomar una tendencia descendente en los próximos meses”, pronostican en Max.
Descendente
“El REM estima que los próximos 2 datos de inflación marcarán a la baja (enero en 2% y febrero en 1,8%), seguido por un leve aumento a 1,9% en marzo”.
“Esto corresponde a la dinámica estacional del IPC, que suele verse más presionado al alza durante marzo, septiembre y diciembre, mientras que el segundo trimestre del año suele ser más favorable”, precisan desde IOL.
“Mirando el dato interanual, 2025 dio 31,5%, el menor en ocho años, el que también, con toda la lógica, fue destacado por el gobierno. De cara a 2026 sostenemos nuestro rango de proyección de inflación de entre 22% y 25% anual para la variación entre puntas, subrayando que en la actualidad estamos mucho más cerca del techo de ese rango”, concluyen desde Outlier.