Los depósitos de no residentes en Uruguay no paran de bajar, según las estadísticas del propio Banco Central de Uruguay.

De u$s 2838 millones en enero cayeron a u$s 2775 millones en febrero, último dato disponible, donde el 70% se estima que corresponde a argentinos, que los repatriaron o los mandaron hacia los Estados Unidos.

Era ‘la’ plaza

Mariano Sardáns, CEO de FDI, recuerda que en 2001 Uruguay era “la” plaza de los argentinos, mientras hoy están muchísimo más sofisticados usando entidades financieras en los Estados Unidos.

Rememora que, en su comienzo, la salida fue a Europa, en especial a Suiza, país que en los últimos años perdió muchos activos por el mal servicio, por costos caros y a partir de la crisis del Credit Suisse.

Nuevo destino

“Fue ahí que se consolidó como destino los Estados Unidos. Los no residentes en Uruguay, en su gran mayoría argentinos, se dieron cuenta que hoy Estados Unidos es la plaza por servicio, por costo, por seguridad institucional y por praxis”.

“La banca privada uruguaya ya no existe, y son cada vez menos los bancos por la presión que ejerce el sindicato bancario uruguayo”, detalla Sardáns.

Daniela Wechselblatt, titular de DW Global Investments, coincide con esta mirada: “La banca privada uruguaya es cada vez menos elegida entre los argentinos".

“Por años, la cercanía física de cruzar el charco y llegar pesaba en la decisión, pero cada vez piden más requisitos para la apertura. Los montos mínimos más altos y hay mucha burocracia”.

Salvo los inversores que tienen propiedades y operaciones en Uruguay, para todo el resto el servicio es más accesible y conveniente en Estados Unidos.

Accesible

Por un lado, están las cuentas de inversión manejadas por asesores, con montos mínimos de inversión generalmente desde u$s 100.000. Brindan un servicio de asesoramiento al cliente a medida y armado de estrategia de inversión.

Por el otro lado están los brokers online que prácticamente no tienen mínimo. Los inversores gestionan por si mismos sus cuentas, carteras de inversión y transferencias.

Detalla que es para un perfil de cuenta por debajo de u$s 100.000, pero lo destacable es que Estados Unidos es una plaza mucho más grande donde hay opciones para todos los gustos y esto es valorado por el inversor.

Dólar pierde valor

El otro tema que preocupa a los inversores es la pérdida de valor relativa de la divisa frente a otros activos: “En este escenario, mantener posiciones estáticas en dólares implica asumir un costo de oportunidad creciente, especialmente cuando la inflación internacional sigue mostrando rigideces y los mercados financieros exhiben mayor volatilidad”, precisa Marcos Victorica, economista y CEO de BAS Storage.

Frente a este cambio de paradigma, gana relevancia la búsqueda de activos que combinen estabilidad con generación de ingresos. Dentro de ese universo, algunos segmentos del real estate comercial comienzan a ser observados con mayor atención, en particular aquellos vinculados a la economía real y con demanda sostenida.

Diversificar

“Este enfoque no es nuevo entre los grandes inversores institucionales. El denominado modelo de dotaciones de Yale, ampliamente replicado a nivel global, promueve una diversificación profunda hacia activos reales e ilíquidos como forma de mejorar retornos ajustados por riesgo en horizontes de largo plazo.

En esa lógica, el real estate —en sus distintos formatos— ocupa un lugar relevante como componente estabilizador dentro del portafolio”, señala Victorica.

Nuevo nicho

Pone como ejemplo el caso del self storage, que son las bauleras donde los estadounidenses guardan de todo, un nicho que en los últimos años mostró resiliencia incluso en contextos adversos.

Sin grandes disrupciones ni picos de volatilidad, este tipo de activos tiende a ofrecer flujos previsibles y una exposición más acotada a los ciclos financieros.