La decisión del Banco Central de renovar la totalidad de sus operaciones de REPO por u$s 6000 millones con diez bancos internacionales y extender sus vencimientos a 2028 es un paso más en la estrategia oficial para reducir los riesgos financieros de corto plazo. Si bien la operación no implica dólares frescos, sí mejora el perfil de vencimientos de la autoridad monetaria y fortalece la posición de reservas netas bajo la metodología del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Para el equipo de Research de Puente, la renovación del REPO “mejora la previsibilidad de los flujos en moneda extranjera y reduce los riesgos de concentración de vencimientos”, mientras el Tesoro cubre sus compromisos externos sin necesidad de regresar todavía a los mercados internacionales.
El principal efecto de la refinanciación es el alivio sobre el calendario financiero de los próximos dos años. Al extender los vencimientos, BCRA elimina pagos que debían afrontarse este año y en 2027. “Lo veo muy positivo porque alarga el horizonte de mayor certidumbre respecto de cómo financiar los vencimientos en dólares”, afirmó Fabio Rodríguez, director de MyR Consultores.
Vencimientos prefinanciados
Esto fortalece la estrategia financiera del Gobierno. “Con esta operación, más la garantía de organismos multilaterales y la posición de reservas netas que esperan acumular hacia 2027, es probable que tengan prácticamente prefinanciados todos los vencimientos con acreedores privados”, sostuvo.
Sebastián Menescaldi, economista y codirector de EcoGo, comparte esa visión y considera que la refinanciación ayuda a despejar uno de los principales interrogantes financieros del próximo año. “Hay un problema menos y, además, suben las reservas netas porque se reducen las necesidades de financiamiento del próximo año”, señaló.
Mejor tasa
Asimismo, la tasa que logró el BCRA es en torno al 7,4%, que es la tasa SOFR (del 3,4% anual) más un spread de 400 puntos básicos. En ese sentido, el economista también destacó que el Central consiguió mejorar las condiciones del financiamiento. “Lograron bajar la tasa. El spread es menor que en operaciones anteriores, por lo que contribuye a la estabilidad financiera”, afirmó.
La estrategia oficial apunta a llegar al año electoral con un mayor colchón de liquidez. “El Gobierno construye un buffer para enfrentar 2027 de manera anticipada. Me parece una señal positiva”, apuntó Menescaldi.
Reservas, riesgo país y una advertencia
Sin embargo, advirtió que la operación no elimina completamente los riesgos. “Da más estabilidad, pero estos instrumentos tienen condiciones que pueden activarse si el contexto se deteriora”, aseguró.
Uno de los aspectos más valorados por el mercado es el impacto sobre las reservas internacionales. Rodríguez explicó que el nuevo REPO mejora las netas bajo la metodología del FMI, ya que el nuevo préstamo tiene un plazo superior a un año. “En los hechos, la operación no incrementa las reservas brutas porque reemplaza un pasivo existente por otro del mismo monto. Sin embargo, mejora la posición financiera del BCRA y reduce necesidades de divisas de corto plazo”, explicó.
No obstante, más allá del alivio que genera la refinanciación, el mercado entiende que la próxima prueba llegará esta semana, cuando Economía presente el Programa Financiero para los próximos 18 meses.
Según Puente, ese documento debería detallar las fuentes de financiamiento previstas para afrontar los compromisos externos y despejar dudas sobre la capacidad de pago del país. Si el mercado considera que esos vencimientos están cubiertos, creen que hay margen para una mayor compresión de rendimientos de la deuda soberana.
Rodríguez coincide con ese diagnóstico. “Creo que esta operación va a retroalimentar una nueva baja del riesgo país”, dijo. De concretarse ese escenario, considera que Argentina podría estar cerca de recuperar el acceso al mercado voluntario de deuda con tasas del 7% al 7,5%. “No sé si lo harán, pero la posibilidad va a estar”, arriesgó.
Sebastián Maril, economista y CEO de Latam Advisors, introdujo, sin embargo, un matiz importante. Recuerda que el REPO es una obligación del Banco Central y no del Tesoro, por lo que el impacto debe analizarse como una operación de administración de pasivos de la autoridad monetaria. “El BCRA refinanció todos los REPO y pateó vencimientos para después de las elecciones. Eso alivia el perfil financiero del año electoral, cuando es clave contar con la mayor liquidez posible”, apuntó. No obstante, aclaró que aún resta conocer los detalles completos de la operación.
En definitiva, el consenso entre los analistas es que la refinanciación del REPO no cambia por sí sola el escenario macroeconómico, pero sí elimina uno de los principales focos de incertidumbre financiera de los próximos dos años. La atención del mercado se trasladará ahora a la presentación del programa financiero oficial.