Ucrania ha comenzado a planificar elecciones presidenciales junto con un referéndum sobre cualquier acuerdo de paz con Rusia, después de que la administración de Trump presionara a Kiev para que organice ambas votaciones antes del 15 de mayo o, de lo contrario, podría perder las garantías de seguridad propuestas por Estados Unidos.
La medida, según funcionarios ucranianos y occidentales y otras personas familiarizadas con el asunto, se produce en medio de una intensa presión de la Casa Blanca sobre Kiev para cerrar las negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia en los próximos meses.
El plan se alinea con el impulso de Estados Unidos, descrito por Volodímir Zelensky ante periodistas el viernes pasado, para que todos los documentos estén firmados y así poner fin, para junio, al mayor conflicto en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
“Dicen que quieren hacerlo todo antes de junio… para que la guerra termine”, afirmó el presidente ucraniano ante la prensa, citando el deseo de la Casa Blanca de centrar su atención en las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos en noviembre. “Y quieren un calendario claro”.
Celebrar elecciones supondría un giro político drástico para un presidente que ha argumentado reiteradamente que esos comicios son imposibles mientras el país permanezca bajo ley marcial, millones de ucranianos estén desplazados y cerca del 20% del territorio siga bajo ocupación rusa.
Según funcionarios ucranianos y europeos implicados en la planificación, así como otras fuentes informadas sobre el asunto, Zelensky tiene la intención de anunciar el plan para las elecciones presidenciales y el referéndum el 24 de febrero, cuarto aniversario de la invasión a gran escala de Rusia.
“Los ucranianos tienen esta idea firme de que todo debe ir de la mano con la reelección de Zelensky”, señaló un funcionario occidental familiarizado con el tema.
La oficina de Zelensky no respondió a una solicitud de comentarios. La embajada de Estados Unidos en Kiev declinó hacer comentarios.
Funcionarios ucranianos y occidentales subrayaron que tanto el calendario como el ultimátum estadounidense difícilmente se mantendrán, ya que dependen de varios factores, entre ellos que se logren avances hacia un acuerdo de paz con el presidente ruso Vladimir Putin.
No obstante, el plan refleja el deseo de Zelensky de maximizar sus posibilidades de reelección al tiempo que tranquiliza al presidente estadounidense Donald Trump, demostrando que Kiev no está demorando un eventual acuerdo de paz si este puede alcanzarse.
El apoyo público a Zelensky, aunque sigue siendo considerable, ha disminuido respecto a los niveles casi unánimes de hace cuatro años, según encuestas nacionales, en medio del cansancio por la guerra y los escándalos de corrupción en el entorno presidencial.
Personas cercanas a Zelensky indicaron que él y su equipo han transmitido a la administración Trump que están abiertos a un calendario extraordinariamente rápido, pese a los obstáculos logísticos que implica organizar elecciones con poca antelación en tiempos de guerra.
Zelensky ha afirmado que Ucrania y Estados Unidos han alcanzado un acuerdo sobre garantías de seguridad y que está listo para firmarlo con Trump.
Sin embargo, el presidente estadounidense ha indicado a Kiev que las garantías de seguridad estadounidenses están supeditadas a la concreción de un acuerdo de paz más amplio que probablemente implicaría ceder la región del Donbás a Rusia y que Washington desea cerrar antes del plazo del 15 de mayo.
Zelensky ha resistido hasta ahora los llamados a conceder territorio y la semana pasada afirmó que Ucrania “se mantendrá firme donde está”.
Los funcionarios advirtieron que la administración Trump ya ha fijado plazos anteriormente que luego no se cumplieron, pero que Washington está dejando a Kiev con muy poco margen de maniobra a medida que se acercan las elecciones de medio mandato en Estados Unidos.
Señalaron que el plan también podría retrasarse debido a la distancia que aún separa a Kiev y Moscú en el asunto clave del territorio, incluido el control del Donbás y de la central nuclear de Zaporiyia.
El calendario también podría alterarse si Rusia intensifica sus ataques contra la infraestructura crítica de Ucrania y su ofensiva terrestre en el sureste, donde sus fuerzas avanzan lentamente, pero con enormes bajas, añadieron.
Putin ha insistido en que continuará persiguiendo sus objetivos maximalistas, incluido tomar el Donbás por la fuerza si Kiev y Occidente no atienden sus demandas, pese a que Trump y su enviado especial Steve Witkoff han dicho creer que el líder ruso está dispuesto a alcanzar un acuerdo.
El plan electoral podría depender de que Zelensky logre asegurar un acuerdo de paz que considere justo y aceptable para los ucranianos, indicaron los funcionarios. El presidente ucraniano ha buscado desde hace tiempo someter cualquier acuerdo de paz a una votación nacional para garantizar su legitimidad.
Según el calendario de trabajo, el Parlamento ucraniano dedicaría marzo y abril a tramitar los cambios legales necesarios para permitir la votación en condiciones de guerra. La ley marcial prohíbe la celebración de elecciones nacionales durante el conflicto.
Expertos advierten que un calendario tan acelerado implicaría celebrar elecciones mientras cientos de miles de soldados están desplegados en el frente y millones de ucranianos permanecen desplazados, lo que plantea riesgos para la legitimidad del proceso.
“Seis meses de preparación para unas elecciones no es el máximo [tiempo necesario], es el mínimo”, afirmó Olha Aivazovska, presidenta del consejo de OPORA, un centro de estudios con sede en Kiev que asesora a las autoridades en gobernanza democrática, legislación electoral y reforma parlamentaria.
De manera crucial, sin un alto el fuego, dijo Aivazovska, sería fácil para Rusia interferir en la votación. Por ejemplo, la presencia constante de drones rusos “pone a los centros de votación en toda Ucrania bajo amenaza”.
“Nunca ha habido una situación como esta. Es completamente inédita”, agregó.
Muchos políticos también se oponen a celebrar elecciones antes de alcanzar un acuerdo de paz duradero respaldado por sólidas garantías de seguridad, ya que esa decisión podría agravar las divisiones políticas internas.
“La competencia política durante la guerra es negativa”, dijo el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, al Financial Times. “Podemos destruir el país desde dentro… [y ese es] el objetivo de Rusia”.
Sin embargo, personas cercanas al presidente señalaron que él cree que su mejor oportunidad de reelección en Ucrania, donde tradicionalmente no se favorece a los mandatarios en ejercicio, es este año, y quizá más aún si la votación coincide con un referéndum.
Funcionarios y expertos electorales añadieron que, al celebrar ambas votaciones simultáneamente, Zelensky probablemente aseguraría una mayor participación.
El funcionario occidental indicó que Ucrania necesitaría que al menos la mitad de los votantes registrados antes de la guerra participen para que el resultado sea reconocido por observadores internacionales y no dé a nadie —en particular a Rusia— un motivo para impugnar su validez.
“Si hacemos esto mal… si lo apresuramos, causaremos un daño enorme a la calidad y a la futura integridad de nuestro proceso democrático”, advirtió Aivazovska. “Y será visto como ilegítimo”.
