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Las grandes capitales del turismo ya no solo compiten por atraer visitantes. También deben resolver cómo moverse, crecer y sostener una vida urbana cada vez más exigente. Cuando una ciudad suma millones de habitantes, más viajes diarios y más presión sobre sus barrios, la planificación deja de ser un asunto técnico y se convierte en una decisión de futuro.

Ese es el punto en el que se encuentra Vietnam, uno de los destinos más visitados de Asia. El país activó un ambicioso plan para reurbanizar Hanói, su capital, durante los próximos 100 años.

La ciudad ronda los 9 millones de habitantes y, según previsiones oficiales, podría superar los 14 millones en 2035, rozar los 16 millones en 2045 y acercarse a los 19 millones en 2065.

El proyecto contempla nuevas obras junto al río Rojo, entre ellas puentes y demoliciones en barrios ribereños.Fuente: ShutterstockShutterstock

Vietnam anuncia una reurbanización de 100 años para transformar Hanói

El llamado Plan Maestro de 100 años fue aprobado en marzo por unanimidad por las autoridades municipales de Hanói. Sus primeras señales ya se ven en Hong Ha, un barrio situado a orillas del río Rojo, donde excavadoras y grúas avanzan con demoliciones para abrir paso a nuevas obras. El objetivo oficial es responder al crecimiento sostenido de una ciudad que ya muestra síntomas claros de congestión.

La iniciativa busca convertir a Hanói en una ciudad “multicéntrica”, con nueve polos urbanos y funciones definidas. Cada uno tendrá un perfil propio: político-administrativo, económico, científico, educativo, sanitario, cultural, turístico, logístico y ecológico. La idea es aliviar la presión sobre el centro y distribuir actividades en distintos núcleos, algo clave para una capital donde la densidad urbana ya condiciona la vida cotidiana.

Este rediseño marca un cambio profundo para una ciudad con una historia de crecimiento acelerado. Al final del dominio colonial francés, en 1954, Hanói tenía cerca de 400.000 habitantes. Hoy se mueve cerca de los 9 millones. Esa diferencia explica la magnitud del desafío y también la decisión de pensar a largo plazo, con fases que irán mucho más allá de una sola administración.

Por qué Hanói necesita cambiar su movilidad y sus barrios

El gran punto débil de Hanói es la movilidad. Sus calles angostas, el tráfico intenso y el crecimiento urbano han convertido los desplazamientos diarios en uno de los problemas más visibles para residentes y visitantes. Por eso, el plan contempla un sistema de transporte público centrado en el ferrocarril urbano, con una red de aproximadamente 1.200 kilómetros para conectar el centro con las ciudades circundantes.

La primera meta está fijada para 2030. En esa etapa se prevé completar puentes fluviales, corredores radiales y circunvalaciones. En Hong Ha, los derribos se aceleraron para levantar un nuevo puente sobre el río Rojo, una obra de 16.000 billones de dongs, equivalentes a unos USD 640 millones o 600 millones de euros. El proyecto ya obligó a reubicar vecinos, aunque la prensa oficialista sostiene que el proceso se lleva adelante con consenso.

Un residente citado por el diario Lao Dong afirmó: “Se guía a la gente de manera específica, por lo que la mayoría está de acuerdo”. También remarcó que espera ganar resiliencia frente a inundaciones y contar con más espacios verdes.

Esa frase muestra una de las claves del proyecto: la reurbanización no se presenta solo como una respuesta al tráfico, sino también como una forma de preparar la capital frente a riesgos ambientales y necesidades urbanas más amplias.

El plan incluye fases posteriores con proyectos de mayor escala. Entre ellos aparece la construcción de un segundo aeropuerto internacional, diseñado para absorber hasta 50 millones de pasajeros al año. Para un país donde el turismo en Vietnam y la actividad económica siguen creciendo, la conexión aérea será parte central del nuevo mapa urbano de la capital.

Qué modelo inspira a Vietnam y qué puede cambiar para el turismo

La ambición urbanística de Vietnam también mira hacia modelos cercanos. El cable señala que el país podría tomar referencias de China, especialmente después del viaje de To Lam, secretario general del partido único y presidente vietnamita desde abril, a Pekín y a la provincia de Hebei. Allí conoció la Nueva Área de Xiong’an, considerada la “ciudad del futuro” de China y levantada desde 2017 con la vista puesta en 2035.

To Lam también visitó Guangxi tras un trayecto de 2.400 kilómetros en tren bala y calificó de “impresionante” el nivel de urbanización del país vecino. Esa referencia ayuda a entender el tamaño de la apuesta vietnamita: Hanói no solo quiere ordenar su crecimiento, sino posicionarse como una capital más conectada, funcional y preparada para competir en una región donde la infraestructura se volvió un activo estratégico.

El momento económico acompaña esa decisión. Vietnam es una de las economías más dinámicas de Asia, aspira a crecer un 10% en 2026 y busca convertirse en un país desarrollado de altos ingresos para 2045.

Además, se consolidó como alternativa a China en cadenas globales de suministro para empresas estadounidenses como Nike, Mattel o Crayola. Ese impulso industrial y comercial también exige una capital capaz de absorber más población, más transporte y más inversión.

El ferrocarril urbano será una de las piezas centrales para conectar la capital con ciudades cercanas y aliviar los desplazamientos diarios.Fuente: ShutterstockShutterstock

Para quienes viajan, el cambio puede modificar la experiencia en Hanói durante décadas. Más trenes urbanos, nuevos puentes, otro aeropuerto y polos distribuidos pueden facilitar recorridos y reducir cuellos de botella.

También habrá obras, reubicaciones y transformaciones visibles en barrios tradicionales. El atractivo de la capital vietnamita convivirá con una pregunta de fondo: cómo modernizar una ciudad histórica sin borrar aquello que la volvió uno de los grandes imanes del turismo en Asia.