

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió la posibilidad de que España participe con tropas en futuras misiones internacionales de paz tanto en Ucrania como en Gaza, siempre que se consolide un horizonte político que lo permita.
El planteo fue realizado durante la apertura de la Conferencia de Embajadores en Madrid, donde el jefe del Ejecutivo delineó las prioridades de la política exterior española para 2026, al que definió como un año clave para la paz y el multilateralismo.
Sánchez sostuvo que cualquier despliegue militar en estos escenarios será previamente sometido al Congreso de los Diputados, en línea con el marco constitucional, y subrayó que España debe asumir un rol activo en la reconstrucción de la paz internacional desde una posición firme en principios y comprometida con la legalidad internacional.
El mandatario remarcó que la diplomacia debe recuperar centralidad frente a la lógica de la fuerza y la disuasión, al tiempo que defendió una política exterior basada en la cooperación, la autonomía estratégica y la defensa de la dignidad humana.
¿Por qué Sánchez plantea misiones de paz tanto en Ucrania como en Gaza?
El presidente explicó que “España no puede limitar su compromiso internacional a un solo conflicto cuando existen múltiples focos de inestabilidad que amenazan la seguridad global”.
En ese sentido, reiteró su apoyo a una eventual misión de paz en Ucrania, iniciativa que será debatida con los grupos parlamentarios en los próximos días, y extendió ese criterio a Gaza si se alcanzan avances reales hacia la pacificación.

Respecto a Palestina, Sánchez insistió en que la situación sigue siendo intolerable, aunque haya perdido visibilidad mediática. Señaló que una misión internacional de paz debería contribuir a garantizar la seguridad y facilitar una solución política duradera basada en la coexistencia de dos Estados, Israel y Palestina, posición que España viene sosteniendo en foros internacionales.
El jefe del Ejecutivo recordó que ya había abierto esta posibilidad en octubre, tras participar en Egipto en la firma del plan de paz para Gaza, y dejó claro que, si la comunidad internacional avanza en esa dirección, España no se mantendrá al margen y propondrá formalmente el envío de efectivos.
¿Qué modelo de política exterior defendió el presidente ante los embajadores?
Sánchez delineó una política exterior anclada en el multilateralismo, el fortalecimiento de la Unión Europea y la defensa del sistema democrático.
Afirmó que España es un país firmemente atlantista, aunque aclaró que esa posición no implica subordinación, sino una cooperación leal y entre iguales dentro de la OTAN.

En su repaso del escenario global, criticó la operación de Estados Unidos en Venezuela por considerar que vulnera el derecho internacional y reiteró que el futuro del país debe ser decidido por los propios venezolanos.
También denunció las amenazas de Washington hacia Dinamarca en relación con Groenlandia, al tratarse de un Estado miembro de la UE y de la Alianza Atlántica.
El presidente subrayó además la necesidad de reforzar los vínculos con Asia, especialmente con China, avanzar en el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur y profundizar la cooperación estratégica con países clave del norte de África y África occidental.
En materia migratoria, defendió un modelo legal, seguro y humano, rechazó soluciones externas a la UE y destacó el aporte de la inmigración al crecimiento económico español.
Con este discurso, Sánchez buscó proyectar a España como un actor con voz propia en el escenario internacional, dispuesto a asumir responsabilidades en la construcción de la paz y a liderar, desde Europa, una agenda basada en la cooperación, la legalidad y los derechos humanos.









