En esta noticia

La evolución de la inflación en la eurozona vuelve a dar señales de alivio. Tras meses de tensiones en precios energéticos y alimentos, los datos más recientes muestran una moderación que coloca la tasa general por debajo del objetivo marcado por el Banco Central Europeo (BCE).

Según informó la oficina estadística comunitaria, Eurostat, la inflación interanual en los países del euro descendió en enero hasta el 1,7%, tres décimas menos que en diciembre y por debajo del 2% que el BCE considera coherente con la estabilidad de precios.

El Banco Central Europeo sigue de cerca la inflación subyacente antes de tomar nuevas decisiones sobre los tipos de interés.Fuente: ShutterstockShutterstock

La energía impulsa la caída de la inflación en la eurozona

El principal factor detrás del descenso fue el comportamiento de los precios de la energía, que retrocedieron un 4% en tasa interanual, frente al descenso del 1,9% registrado el mes anterior. Esta caída tuvo un impacto directo en el índice general y alivió la presión que los costes energéticos habían ejercido durante gran parte de 2024.

También contribuyó la moderación en los servicios, cuya inflación bajó dos décimas hasta el 3,2%, así como en los alimentos procesados, el alcohol y el tabaco, que descendieron una décima hasta el 2%. Aunque siguen por encima del promedio general, estos componentes muestran una tendencia más contenida.

Sin embargo, no todos los indicadores apuntan en la misma dirección. Los alimentos frescos aumentaron siete décimas, pasando del 3,5% en diciembre al 4,2% en enero. También subieron los bienes industriales no energéticos, del 0,3% al 0,4%. Esto indica que la moderación no es homogénea en todos los sectores.

La inflación subyacente y la mirada del BCE

Más allá del dato general, el BCE presta especial atención a la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos por su volatilidad. Este indicador descendió una décima, del 2,3% registrado en diciembre al 2,2% en enero.

Este dato es clave para la política monetaria. Una subyacente todavía por encima del 2% puede influir en las decisiones sobre los tipos de interés en los próximos meses. Aunque la tasa general se sitúa ya por debajo del objetivo, el BCE analiza con cautela la persistencia de presiones en servicios y salarios antes de mover ficha.

En el conjunto de la Unión Europea, la inflación también descendió tres décimas en enero, hasta situarse en el 2% interanual. La tendencia, por tanto, es compartida por la mayoría de economías del bloque.

Diferencias entre países y posición de España

El panorama, sin embargo, es desigual. Entre los países con mayor inflación en enero destaca Rumanía, con un 8,5%, seguida de Eslovaquia (4,3%), Estonia (3,8%) y Croacia (3,6%).

En el grupo intermedio aparecen Letonia y Grecia (2,9%), Lituania (2,8%), Polonia (2,5%), mientras que España se sitúa en el 2,4%, al mismo nivel que Eslovenia. El dato español se mantiene ligeramente por encima de la media de la eurozona, aunque claramente por debajo de los niveles más altos del bloque.

Por debajo del promedio comunitario se encuentran Portugal (1,9%), Luxemburgo (1,6%), Bélgica (1,4%), Chequia y Chipre (1,2%), Italia y Finlandia (1%), Dinamarca (0,6%) y Francia (0,4%).

En el conjunto de la Unión Europea, la inflación interanual se situó en el 2 %, con diferencias significativas entre los Estados miembros.Fuente: ShutterstockShutterstock

El descenso hasta el 1,7% en la eurozona refuerza la percepción de que el ciclo inflacionario más intenso ha quedado atrás. No obstante, la evolución de la inflación subyacente y de los precios de los alimentos frescos será determinante en los próximos meses para confirmar si la moderación se consolida.

Para hogares y empresas, el dato supone un alivio relativo. Para el BCE, en cambio, es una señal positiva pero insuficiente por sí sola para garantizar que la estabilidad de precios está plenamente asegurada.