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El teléfono móvil está sobre la mesilla, conectado a un power bank que se calienta ligeramente. No parece un problema. Pero este gesto, repetido por millones de personas cada noche, es uno de los principales desencadenantes de incendios domésticos que los servicios de emergencia están atendiendo en los últimos años.

El dispositivo en cuestión es el power bank. Mide menos de diez centímetros, es ligero y su precio puede ser muy bajo si se compra sin las debidas certificaciones de seguridad. A diferencia de la batería integrada de un móvil de marca, un power bank genérico no siempre cuenta con los sistemas de gestión de carga y temperatura que previenen fallos críticos.

El peligro de dejar un power bank cargando toda la noche

El principal riesgo no es el dispositivo en sí, sino cómo se usa. Dejar un power bank cargando sobre la cama, el sofá o debajo de una almohada mientras se duerme es una de las prácticas más peligrosas. Estas superficies blandas bloquean la ventilación y atrapan el calor que el aparato genera durante la carga. Si además el power bank es de baja calidad, la acumulación de calor puede ser suficiente para desencadenar una reacción química incontrolable.

No se trata de un caso aislado ni de una leyenda urbana. En España, la creciente electrificación del hogar y la proliferación de dispositivos con baterías de litio han llevado a que los cuerpos de bomberos y las normativas de seguridad actualicen sus protocolos. La norma internacional ISO 3941:2026 ha creado una nueva clase de fuego, la Clase L, específica para incendios de baterías de iones de litio. Esto demuestra que los métodos de extinción tradicionales no son suficientes para un fuego que puede alcanzar temperaturas extremas y liberar gases tóxicos.

¿Cómo saber si tu power bank está a punto de explotar?

Existen señales claras que advierten de un fallo inminente. Si la carcasa del power bank está hinchada o abombada, es una señal crítica. Esto indica que los gases producidos por la degradación interna de la batería están acumulándose y la presión es alta. Otro indicio es el calor excesivo: si el dispositivo está demasiado caliente para sostenerlo, hay que desconectarlo de inmediato.

Las advertencias también pueden ser sonoras o químicas. Un silbido, chisporroteo o un olor químico intenso y agrio son síntomas de que la batería está sufriendo una fuga térmica. En ese momento, la situación es crítica y puede desembocar en un incendio en cuestión de segundos. No se debe intentar apagar el fuego con agua. Lo seguro es evacuar la zona y llamar a los servicios de emergencia.

El aparato que millones tienen en su casa y puede provocar un incendio mientras duermes: mide menos de 10 cm y no es de una marca conocida.
El aparato que millones tienen en su casa y puede provocar un incendio mientras duermes: mide menos de 10 cm y no es de una marca conocida.pvproductions

La diferencia entre un cargador de marca y uno genérico

La seguridad de un power bank no depende del azar, sino de su diseño y componentes. Los fabricantes de marcas reconocidas invierten en circuitos de protección que regulan el voltaje, la corriente y la temperatura. Estos sistemas evitan la sobrecarga y los cortocircuitos, que son las principales causas de incendio.

En cambio, un power bank sin marca o de imitación suele prescindir de estos sistemas para abaratar costes. Utilizan celdas de batería de menor calidad y cargadores que no entregan una corriente estable, lo que estresa la batería y genera un calor anómalo. La diferencia puede ser de unos pocos euros en el precio, pero la seguridad no es comparable.