FINANZAS PERSONALES

Esta es la "letra chica" que tienes que mirar para ahorrar en intereses y no perder un sólo euro

Antes de realizar una compra debes saber bien la diferencia entre los conceptos TIN y TAE, para así, ahorrar en tu próxima adquisición y no llevarte una sorpresa.

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Tras los gastos de las fiestas de fin de año, los consumidores esperan rebajas de invierno que supongan un alivio para sus bolsillos. Es por ello que el comienzo de cada año suele ser la época ideal para realizar compras.

Por ese motivo es normal que los compradores, en lugar de pagar al contado, se interesen por la financiación que ofrece en ese momento el comercio en cuestión para un determinado producto. Es entonces cuando empiezan a surgir conceptos como TIN (Tipo de Interés Nominal) y TAE (Tasa Anual Equivalente).

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Muchos consumidores desconocen el significado y la utilidad de las distintas tasas existentes en el mercado. No obstante, tanto el TIN como la TAE son usados a la hora de la contratación de préstamos al consumo, depósitos o hipotecas, entre otros.

¿Qué son el TIN y la TAE?

Según detalla la web del banco BBVA, el TIN "es el porcentaje fijo que se pacta como concepto de pago por el dinero prestado y también lo que le paga la entidad por dejarle una cantidad determinada (por ejemplo en forma de depósito)". Por ejemplo, un préstamo de 1000 al 5% de interés anual supondrá al consumidor pagar 1050 euros.

El TIN puede ser tanto diario, semanal, mensual, trimestral, semestral o anual, aunque el más común es el mensual; y únicamente se refiere al interés pactado con la entidad financiera para esa operación concreta. No incluye los gastos y comisiones.

La TAE, por su parte, "es el tipo de interés que indica el coste o rendimiento efectivo de un producto". Se calcula usando una fórmula matemática normalizada que tiene en cuenta el tipo de interés nominal de la operación, la frecuencia de los pagos (mensuales, trimestrales, etc), las comisiones bancarias y algunos gastos de la operación.

Además, se utiliza como tipo de interés de referencia para homogeneizar distintos tipos y condiciones de operaciones de préstamo y crédito cuando hay diferentes períodos de liquidación, gastos, comisiones, etc. Para calcular el TAE, el Banco de España cuenta con una calculadora online.

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Qué es más importante para el consumidor

De este modo, podemos afirmar que el TAE es un indicador mucho más completo, en el cuál los consumidores deberían fijarse para saber el coste final de un préstamo.

Según establece la Orden EHA de regulación y control de la publicidad de los servicios y productos bancarios, las entidades financieras están obligadas a publicar la TAE, aunque en la mayoría de ocasiones lo hacen en letra chica.

A modo de ejemplo, una persona que se dispone a comprar un frigorífico valorado en 3000 euros y el establecimiento le ofrece una financiación a tres meses sin intereses, al finalizar el plazo, se encontrará con un desembolso que ascenderá a 3025 euros.

Probablemente, el motivo de este incremento de 25 euros en el precio final esté relacionado con algún tipo de comisión o gasto de gestión que se incluye en el TAE y que el TIN sea del 0%. 

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