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El debate sobre los eurobonos ha regresado al centro de la agenda europea en un contexto marcado por la pérdida de competitividad frente a Estados Unidos y China, el endurecimiento del escenario geopolítico y la necesidad de atraer inversiones a gran escala. En ese marco, el Banco Central Europeo ha dado un paso explícito a favor de crear un activo seguro común, reabriendo una discusión que Europa nunca terminó de cerrar.

La iniciativa cuenta con el respaldo del conjunto del Eurosistema, pero choca con la resistencia frontal de Alemania. El desacuerdo vuelve a poner en evidencia las tensiones entre una mayor integración económica y la defensa de las competencias fiscales nacionales.

El BCE impulsa la idea de un activo seguro común para fortalecer el papel del euro en los mercados internacionales.Fuente: ShutterstockShutterstock

El respaldo del BCE a un activo seguro común europeo

El Banco Central Europeo ha trasladado a los líderes comunitarios su apoyo a la creación de un instrumento de deuda conjunta que actúe como activo seguro de referencia para el euro. La posición fue defendida por su presidenta, Christine Lagarde, y cuenta con el aval de todos los gobernadores que integran el Consejo de Gobierno.

Desde el punto de vista del BCE, la Unión Europea carece de un instrumento comparable al bono del Tesoro estadounidense, lo que limita su capacidad para atraer capital internacional y debilita el papel global del euro. La propuesta no se presenta como un mecanismo de mutualización indiscriminada de deuda, sino como una herramienta para reforzar la estabilidad financiera y ampliar la oferta de activos de alta calidad en los mercados.

El planteamiento enlaza con una preocupación recurrente del banco central: la fragmentación del mercado financiero europeo y la dificultad para canalizar ahorro hacia inversiones estratégicas comunes.

Alemania marca límites y mantiene su rechazo a los eurobonos

El respaldo del BCE no ha modificado la posición de Berlín. El canciller alemán, Friedrich Merz, reiteró su oposición tras una reunión informal de líderes europeos celebrada en el castillo belga de Alden Biesen. Allí dejó claro que “no votaré a favor de una financiación de proyectos de la Unión Europea mediante eurobonos”, una declaración que refleja la línea roja del nuevo Gobierno alemán.

Merz argumenta que la emisión de deuda común choca con los límites impuestos por el Tribunal Constitucional alemán, que condicionan la capacidad del Ejecutivo para asumir compromisos financieros de este tipo. Alemania insiste en que el refuerzo de la economía europea debe apoyarse en la simplificación normativa, la movilización de capital privado y el cumplimiento estricto de las reglas fiscales.

Esta postura es compartida por otros países del norte, como Austria y Países Bajos, que temen que la deuda común diluya la responsabilidad fiscal de los Estados miembros.

Matices dentro de Alemania y presión desde Francia

Pese a la negativa política, dentro de Alemania aparecen matices. El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, ha reconocido que, bajo determinadas condiciones, la emisión de eurobonos podría contribuir a reforzar el atractivo financiero de Europa, especialmente en un contexto marcado por los desafíos en materia de seguridad y defensa.

En el bloque favorable a la deuda común, Francia vuelve a ocupar un papel central. El presidente Emmanuel Macron defiende que los eurobonos pueden ser una herramienta clave para financiar inversiones estratégicas y evitar que Europa quede rezagada frente a las grandes potencias económicas.

El argumento ha evolucionado con el tiempo. Más allá de aliviar la presión sobre los países con mayor deuda, la emisión conjunta se presenta ahora como una vía para crear un mercado de capitales europeo más profundo y líquido, capaz de ofrecer una alternativa al dominio del dólar en los flujos financieros globales.

Economistas como Olivier Blanchard y Ángel Ubide subrayan que el mercado de deuda europea en circulación es todavía reducido en comparación con el estadounidense, lo que limita la capacidad de la UE para ofrecer a los inversores un activo seguro de gran escala.

Un debate que vuelve con fuerza antes del próximo presupuesto europeo

La discusión sobre los eurobonos reapareció durante la reciente cumbre sobre competitividad europea, pese a los intentos de apartarla del debate formal. El diagnóstico económico es compartido: la industria europea pierde peso y necesita reformas profundas. El desacuerdo surge al definir cómo financiarlas.

Joachim Nagel, presidente del Bundesbank, introduce matices en la postura alemana sobre la emisión de deuda común europea.Borja Sanchez-Trillo

Mientras Alemania prioriza la desregulación y el capital privado, Francia y varios países del sur consideran imprescindible complementar esas medidas con inversión pública a escala europea. El contexto geopolítico, con mayores exigencias en defensa y transición energética, añade presión a una negociación que promete intensificarse.

Con el próximo marco presupuestario de la UE, previsto para el período 2028-2034, en el horizonte, la cuestión de la deuda común europea vuelve a perfilarse como uno de los grandes ejes del debate económico. La diferencia es que, esta vez, no se trata de responder a una crisis puntual, sino de afrontar un desafío estructural que pone a prueba el modelo económico del bloque.