

En Grecia, el Gobierno de Kyriakos Mitsotakis ha puesto sobre la mesa una jornada laboral que, en supuestos concretos, podría alcanzar las 13 horas al día. El anuncio agitó a los sindicatos y a buena parte de la opinión pública en plena escalada del costo de vida, con salarios entre los más bajos de la UE.
La tensión estalló en la calle: una huelga general paralizó transportes -trenes, ferris y metro en Atenas- y convocó a miles de personas en las principales ciudades, con pancartas contra lo que llaman "esclavitud moderna".
¿De verdad serán 13 horas al día? Esto es lo que cambiaría
Sí, el proyecto abre la puerta a turnos de hasta 13 horas en circunstancias tasadas y con acuerdo, pero mantiene el tope de 48 horas semanales y eleva el pago de las horas extra. Diarios griegos como eKathimerini detallan que se ampliaría a un solo empleador una opción que ya operaba con dos empleadores: trabajar hasta 13 horas, respetando un descanso mínimo de 11 horas entre jornadas y el límite de 150 horas extra anuales.

Las 13 horas podrían aplicarse de forma excepcional -con tope anual- y que el Gobierno defiende la medida como "flexibilidad" para concentrar empleos y mejorar ingresos. Algunos reportes añaden cifras operativas (hasta cuatro horas de sobretiempo por día y un máximo de 37 días al año de jornadas extendidas), siempre bajo los límites de la normativa europe.
Salarios bajos y más horas: por qué arde la calle
Los sindicatos GSEE (privado) y ADEDY (público) sostienen que ampliar los turnos prolonga la precariedad en un país con poder adquisitivo rezagado y un mercado laboral golpeado por la crisis. En su manifiesto piden reducir horas, fortalecer la inspección de trabajo y blindar la negociación colectiva.
El contexto pesa: desde julio de 2024, algunos sectores ya pueden activar seis días de trabajo con un plus salarial, dentro de la Ley 5053/2023. Aquella reforma abrió la senda de mayor flexibilidad y hoy se cruza con la propuesta de 13 horas, que los críticos ven como un salto cualitativo en la intensificación del tiempo de trabajo.
Qué dice el Gobierno: flexibilidad a cambio de garantías
El Ejecutivo insiste en que no se elimina el estándar de 8 horas y que el nuevo esquema es voluntario, con sobresueldo (hasta +40% en el cómputo de extras), límites semanales y descanso obligatorio. También asegura que nadie podrá ser despedido por negarse a hacer más horas y que se refuerzan las inspecciones para evitar abusos.
Los defensores del proyecto arguyen que, con la economía creciendo y sectores como turismo e industria con picos de demanda, conviene habilitar picos horarios controlados para no perder pedidos ni inversión. En paralelo, empresarios reclaman simplificar contratación y permitir calendarios más adaptables a la temporada alta.

Lo que viene: votación, sectores afectados y el mapa de riesgos
La votación del texto -tras su paso por consulta pública- está prevista para las próximas semanas, con los transportes, la energía y parte del comercio como sectores más sensibles a la ampliación de turnos. En servicios continuos, las 13 horas podrían activarse por repuntes estacionales o necesidades técnicas, siempre dentro del tope 48h/semana y descanso de 11 horas.
En el plano europeo, el listón lo marca la Directiva de Tiempo de Trabajo (máximo 48 horas semanales de promedio). Grecia asegura que su reforma respeta el marco comunitario; las centrales, en cambio, temen un efecto llamada a abusos y exigen reforzar sanciones y controles en pequeñas y medianas empresas.















