Finalmente el peor escenario para Indra se confirmó. Anoche, poco después de las 22:30, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), principal accionista de la compañía con el 28% del capital, social oficializó su preocupación por una potencial operación con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).
En concreto, el brazo industrial del Estado comunicó a la alta dirección de Indra el conflicto de intereses que supone que la compañía compre la empresa de su presidente, Ángel Escribano, y que dirige su hermano, Javier, quien a su vez ocupa un sillón en el consejo de administración de la tecnológica.
La SEPI subrayó que la posible operación con EM&E no debe ser concebida como instrumento para resolver el conflicto de interés, “ni debe verse influida por el mismo”. E insistió en que dicho conflicto debe despejarse previamente antes de continuar con el análisis de la operación. Por lo que solicitó a la principal empresa española de defensa que resuelva esta situación “con el objetivo de poder avanzar en el estudio de la transacción y adoptar una decisión que sea lo más ventajosa para Indra”.
Lo que no especifica la información relevante remitida anoche a la CNMV por la propia presidenta del holding público, Belén Gualda, es la forma de resolver el conflicto de interés al que hace referencia, aunque es un secreto muy mal guardado que con la salida de Escribano de la presidencia de Indra se despejaría el problema. El problema está que el directivo no tendría, al menos por el momento, intención de dejar su puesto al frente de la empresa.
De hecho, en la tarde de hoy, los hermanos Escribano dejaron trascender que se plantean renunciar a la operación a cambio de que Ángel retenga la presidencia de Indra. Planteo que cerraría el conflicto en tablas.
¿Qué se está discutiendo?
Mientras Ángel y Javier buscan impulsar la operación mediante una fusión por absorción; el Ejecutivo encabezado por Pedro Sánchez apuesta por una compra de la mayoría del capital.
En concreto, de lo que se está discutiendo, además del negocio que representa para los Escribano la unión de su compañía con Indra, cuya valoración asciende a unos 2000 millones de euros, es el control político de la primera empresa de España de defensa.
Y es en este punto donde los intereses de unos y otros chocan: el Gobierno se opone a que los Escribano lideren la fusión, ya que lograrían una participación del 25%, muy cercana a la del brazo industrial de Estado español, con lo que aumentarían considerablemente su poder en la compañía. Además, con la fusión por absorción Ángel y Javier no perderían el control de su empresa familiar.
Un empresario en una empresa con capital público
Si bien el Gobierno en ocasiones anteriores (caso Talgo, por ejemplo) dio sobradas muestras de su poder para imponer su interés en las compañías que considera estratégicas, en este caso no lo tiene tan fácil dado el enorme prestigio de Escribano en el sector y la excelente gestión que lleva desde que asumió.
En primer lugar hay que destacar que el perfil de Escribano no encuadra con el de la mayoría de los presidentes de empresas con mayoría estatal, quienes son más políticos que empresarios, exactamente lo contrario que el sucesor de Marc Murtra en el cargo.
Y como hombre de negocios que es, tuvo desde el minuto uno de su nombramiento, en enero de 2025, claro su principal objetivo: convertir a Indra en campeón nacional de defensa y jugador de peso dentro del sector europeo.
La gestión de Escribano puede medirse desde el punto de vista del crecimiento orgánico con las compras de Hispasat, Tess Defence, Aertec, sólo para citar las más relevantes. Como también desde la diversificación de las áreas de negocios donde destacan Land Vehicles, Weapons & Ammunition y Space.
Por otra parte, de los 30.000 millones de euros repartidos en los planes de rearme de 2025, Indra mordió más de 14.000 millones, tanto en solitario como formando parte en uniones temporales de empresas (UTE).
A esto hay que sumarle que durante la gestión de Escribano Indra logró un crecimiento bursátil más del 222% en los últimos doce meses, alcanzando la empresa una capitalización de 10.000 millones de euros. Además de unos resultados históricos en 2025 con récord de ingresos y beneficio, y con una cartera de pedidos de más de 16.000 millones.
Juego de tronos
Como toda lucha de poder, ésta se mide por las fuerzas que aglutinan los contrincantes. El 28% de las acciones en poder de la SEPI no son en absoluto desdeñables, pero Escribano puede presumir, además de la participación de EM&E que alcanza el 14,3%, del apoyo de otros accionistas minoritarios, que suman casi un 20% aproximadamente del capital social (entre los que se encuentra Bank of Amerca con el 5%) y de Amber con otro 5,2%. No está del todo claro qué postura tomarán en forma individual los inversores que integran la categoría “Otros” (31,67%) al momento de repartir sus apoyos.
Con todo, en este último grupo figura el fondo Third Point, cuya participación no llega al 3% y que envió una misiva a la SEPI donde advertía de la erosión que sufriría el valor de Indra en Bolsa si se frenaba la operación.
En el plano político, el Ministerio de Defensa, muy conforme con la gestión de Escribano, se muestra como su valedor dentro del ámbito gubernamental. En la acera de enfrente, junto a la SEPI aparece la empresa vasca de defensa Sapa con el 7,94% de las acciones.
Repercusión en la bolsa
El primer aviso del descontento de la SEPI con la forma en la que los hermanos Escribano están llevando la fusión o compra de EM&E por Indra, llegó el martes pasado a través de una información publicada por El Confidencial. Ese día, la acción de Indra llegó a caer un 8% para cerrar con un descenso superior al 4%.
En la sesión de hoy, a las 15:55 horas, con la probable decisión de los Escribano de renunciar a la operación pero reteniendo la presidencia de Indra, los títulos de multinacional española pierden un 7,72% de su valor, desvalorización que en los últimos cinco días alcanza al 11,59%. Sin embargo, si se toma como parámetro desde el comienzo de año, los títulos de Indra se revalorizan un 9,19%.
En lo que hace a los opinión de los analistas, Carlos Pellicer, experto de Bankinter, tras destacar que continúa el flujo de noticias en torno a la posible fusión o adquisición de EM&E, todavía se desconoce si la operación saldrá adelante o no y en qué términos. “En este contexto”, sigue, “consideramos que la confusa situación a nivel de gestión refuerza nuestra decisión del pasado 18 noviembre 2025 de reducir nuestra recomendación desde Comprar hasta neutral”.
Asimismo, Indra cuenta con excelentes recomendaciones por parte del consenso de Bloomberg, ya que el 65% recomienda comprar mientras que el 30% aconseja mantener en cartera y únicamente el 5% cree que es momento de deshacer posiciones. El precio objetivo medio para Indra es de 63,27 euros, lo que implica un potencial de revalorización del 14% respecto a los precios actuales de cotización.
En tanto, Goldman Sachs apuesta por un valor de los títulos de 85 euros. Kepler Cheuvreux se muestra más cauto y lo sitúa en 76 euros. Le sigue la de UBS con 72 euros y ya con 70 euros aparece Berenberg.
Con todo la preocupación manda entre los analistas. Como es el caso de Banco Sabadell. Para la entidad, la noticia de un posible desplazamiento de Ángel Escribano es “negativa”, ya que “introduce ruido e incertidumbre”.
La entidad va más allá, y lanza una defensa abierta del actual presidente de la empresa de quien afirma que “además de ser uno de los principales accionistas de Indra es una figura con experiencia en el sector Defensa, la principal vía de crecimiento y catalizador de Indra”.