El crédito a familias vuelve a situarse en el centro del escenario económico con un crecimiento que no se registraba desde antes de la crisis financiera. Según los últimos datos publicados por el Banco de España, el crédito a familias aumentó en marzo un 4,99 % interanual, hasta alcanzar los 720.875 millones de euros.
Se trata de la mayor subida desde octubre de 2008, lo que confirma un cambio de tendencia en el comportamiento financiero de los hogares. Este avance no solo refleja una mayor demanda de financiación, sino también un contexto en el que las familias vuelven a apoyarse en el crédito para sostener su consumo y sus decisiones económicas.
Este repunte del crédito a familias coincide, además, con un entorno marcado por el encarecimiento del dinero. La subida del euríbor añade presión sobre los préstamos, especialmente en el caso de las hipotecas variables, lo que introduce un nuevo factor de riesgo en la evolución del endeudamiento.
El crédito a familias crece impulsado por el consumo
El principal motor del crecimiento del crédito a familias en marzo ha sido la financiación al consumo, que continúa mostrando una evolución muy dinámica. Este segmento aumentó un 12,57% interanual, hasta situarse en los 117.351 millones de euros, consolidándose como el componente más expansivo.
Aunque el crecimiento es ligeramente inferior al registrado en febrero, cuando alcanzó el 12,94%, sigue manteniéndose en niveles elevados. De hecho, supera los datos previos a la pandemia, lo que evidencia una recuperación sólida de la demanda de crédito vinculada al gasto de los hogares.
Este comportamiento refleja que muchas familias recurren al crédito para afrontar gastos cotidianos o inversiones personales. En este contexto, el crédito a familias se convierte en una herramienta clave para sostener el consumo en un entorno económico todavía marcado por la incertidumbre.
Hipotecas y vivienda: el otro pilar del crédito a familias
El crédito a familias también ha mostrado una evolución positiva en el segmento de vivienda, donde se incluyen las hipotecas. En marzo, esta financiación aumentó un 4,17% interanual, hasta alcanzar los 521.526,6 millones de euros, lo que supone el mayor crecimiento desde diciembre de 2008.
Este dato confirma que el dinamismo del crédito no se limita al consumo, sino que también se extiende al mercado inmobiliario. La demanda de financiación para vivienda sigue activa, a pesar del contexto de tipos de interés más elevados.
En términos mensuales, el crédito total a familias registró un incremento del 0,2% respecto a febrero. Aunque se trata de un avance moderado, consolida una tendencia de crecimiento sostenido que refuerza el papel del crédito en la economía doméstica.
El euríbor sube y encarece el crédito a familias
El crecimiento del crédito a familias se produce en paralelo a una subida del euríbor, el principal índice de referencia de las hipotecas variables. En abril, este indicador se situó en el 2,747%, por encima del 2,565% registrado en marzo, lo que confirma una tendencia al alza.
Este incremento tiene un impacto directo en el bolsillo de los hogares. Por ejemplo, una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años puede encarecerse en más de 700 euros al año, mientras que en préstamos de mayor importe el aumento puede superar los 1100 euros anuales.
Este escenario plantea un equilibrio complejo: mientras el crédito a familias sigue creciendo, el coste de ese endeudamiento también aumenta. Esto puede afectar a la capacidad de gasto y ahorro de los hogares en los próximos meses.
Empresas también aumentan su financiación
El comportamiento del crédito no se limita a las familias, ya que las empresas también han incrementado su financiación en este periodo. En marzo, el crédito a empresas creció un 2,15% interanual, hasta situarse en los 954.844 millones de euros.
En comparación con el mes anterior, el aumento fue del 0,92%, lo que indica una evolución positiva, aunque más moderada que la observada en los hogares. Este crecimiento refleja que el tejido empresarial también está recurriendo al crédito en un entorno económico cambiante.
En conjunto, los datos muestran una expansión del crédito tanto en familias como en empresas. Sin embargo, el mayor dinamismo se concentra en los hogares, lo que refuerza la idea de que el consumo y la financiación doméstica están impulsando esta nueva fase del ciclo económico.