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Cox se aseguró la financiación bancaria por un importe de total de 2650 millones de dólares para la adquisición de Iberdrola México, operación que la compañía líder mundial en desarrollo y gestión de recursos hídricos, anunció el pasado 31 de julio y en línea con su nueva hoja de ruta 2026-2028 que estableció en su primer Capital Markets Days, celebrado en Londres el pasado mes de octubre.

La empresa explicó que se trata de una operación estructurada como una financiación sindicada con siete entidades financieras de primer nivel, como son las estadounidenses Citi y Goldman Sachs, las europeas Barclays y Deutsche Bank, la canadiense Bank of Nova Scotia, y las españolas Santander y BBVA “ambas con una presencia muy relevante en México”, mercado, junto al Continuo español, en el que la empresa cotiza.

Cox consigue que siete bancos financien la compra de Iberdrola México por 2650 millones de dólares (Fuente: archivo).
Cox consigue que siete bancos financien la compra de Iberdrola México por 2650 millones de dólares (Fuente: archivo).

También aseguró que el tramo no cubierto por financiación bancaria se completará mediante capital a contribuir por Cox, junto con financiación proveniente de inversores institucionales. Así, el con aseguramiento de esta financiación, Cox confirma su capacidad para ejecutar la adquisición y avanza en la culminación de la transacción conforme al calendario previsto.

La empresa madrileña fundada en 2024 por Enrique Riquelme, y actual presidente ejecutivo, obtuvo la autorización de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y de la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) mexicanas para el cierre de la adquisición.

“Estas autorizaciones se recibieron en un plazo más breve de lo habitual, lo que refuerza la positiva acogida institucional del proyecto y permite avanzar en el calendario previsto para completar la transacción”, afirmó la firma en un comunicado.

Operación de enorme calado

El propio Riquelme pone en medida el acuerdo alcanzado con los bancos, lo que le permitirá a Cox llevar a cabo una transacción “transformacional” para la compañía.

De hecho, el presidente aseguró que elevará a la empresa a un nuevo nivel en cuanto a tamaño y posicionamiento estratégico, “consolidándola como una utility integrada con un liderazgo sólido y reconocido en el mercado eléctrico mexicano”, quien añadió que “el grupo de bancos con el que se aseguró la financiación demuestra el apoyo de la comunidad financiera a Cox y su respaldo a la operación”.

En concreto, esta operación permite a Cox aprovechar su conocimiento del mercado mexicano y reforzar su presencia en mercados estratégicos y de alto crecimiento, avanzando en su estrategia de invertir en activos que generen Ebitda recurrente y a largo plazo.

Asimismo, el perímetro de la transacción incluye una capacidad instalada operativa de más de 2600 MW, una cartera de proyectos de generación de 12 GW y la mayor suministradora privada de México, con aproximadamente el 25% de cuota de mercado, más de 20 TWh y más de 500 grandes clientes, lo que sin duda refuerza el perfil de Cox como actor relevante en la transición energética de la región.

Según estableció en el Plan Estratégico aprobado en Londres, el grupo invertirá 5500 millones de euros en este periodo, con el objetivo de duplicar su tamaño y alcanzar ingresos de entre 6000 y 6500 millones de euros y un Ebitda de entre 1500 y 1600 millones en 2028.

La importancia de México

Hacerse con la filial mexicana de Iberdrola persigue el objetivo de crear importantes sinergias para Cox al reforzar su estrategia de convertir a México en uno de sus grandes focos de negocio en el mercado latinoamericano, mediante la integración de sus actividades de agua y energía y el desarrollo de soluciones hídricas adaptadas a las necesidades nacionales y locales, junto con un suministro eléctrico competitivo para el tejido empresarial.

Este hito corporativo para la corta historia de Cox, le permite, además, sumar la totalidad de la plantilla de Iberdrola México, compuesta por cerca de 700 profesionales, “lo que permitirá preservar el talento, garantizar la continuidad operativa y acelerar la captación de oportunidades de crecimiento en el país”.

¿Podrá revertir su modesta andadura en bolsa?

En 2014, la empresa nació con el nombre de Cox Energy ya que en sus inicios se enfocó en energía solar y evolucionó a Grupo Cox cuando expandió sus actividades a sectores de energía y agua, tras adquirir los activos de Abengoa.

Un año más tarde, cruzó por primera vez el Atlántico para crear Cox Energy México, con el fin de operar en Latinoamérica con presencia no sólo en el mercado azteca sino también en Chile, Colombia y Centroamérica.

Así fue cómo en 2020 debutó en la Bolsa Institucional de Valores de México (BIVA).

Con modesta suerte comenzó Cox su experiencia en el Mercado Continuo madrileño. La campana sonó el en noviembre de 2024, y ese día la acción de la compañía cerró a 10,23 euros.

A primeras horas de la tarde de hoy los títulos se están comercializando a 10,10 euros, tocando en julio los 11,80 euros, el precio más alto hasta la fecha. Con todo, en lo que va de año, y teniendo en cuenta la cotización de actual, la acción de Cox se está revalorizando un 0,95%.

Ahora queda por ver si la incorporación de los activos de Iberdrola México lleva el papel al precio objetivo de 14,80 euros marcado por Alantra Equities o los 16 euros en los que recomienda comprar JB Capital Markets.