

Cuando fallece un ser querido, además del impacto emocional aparecen obligaciones legales que no pueden demorarse. La aceptación de una herencia no solo implica recibir bienes, también supone asumir trámites fiscales que pueden condicionar la situación financiera de los herederos.
En España, cualquier transmisión hereditaria está sujeta al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD). Antes de disponer del dinero o los bienes del fallecido, los herederos deben cumplir con esta obligación tributaria y acreditar el pago ante la entidad financiera correspondiente.

Cómo funciona el impuesto de sucesiones en España
El Impuesto de Sucesiones en España grava la transmisión de bienes y derechos por causa de muerte. Está regulado por la Ley 29/1987, aunque su gestión está cedida a las comunidades autónomas, que aplican bonificaciones y reducciones distintas según el territorio.
El tributo debe liquidarse en la comunidad autónoma donde residía el fallecido, salvo excepciones específicas. El plazo general para presentar la autoliquidación es de seis meses desde el fallecimiento, con posibilidad de solicitar prórroga por otros seis meses dentro de los primeros cinco meses.
Aunque el heredero no disponga de liquidez inmediata, la obligación fiscal no desaparece. No pagar dentro de plazo puede generar recargos, intereses y sanciones.
Qué documentos necesita el heredero para acceder a la herencia
Para que un banco permita consultar saldos o disponer de fondos, los herederos deben acreditar formalmente su condición. La documentación habitual incluye:
- Certificado de defunción
- Certificado de últimas voluntades
- Copia autorizada del testamento o declaración de herederos
- Escritura de aceptación de herencia
- Justificante de presentación o pago del Impuesto de Sucesiones
Las entidades financieras no pueden liberar fondos sin verificar que el impuesto ha sido liquidado o que existe exención aplicable. Esto se debe a que, según la normativa tributaria, los bancos pueden tener responsabilidad subsidiaria si permiten disposiciones sin que el impuesto esté satisfecho.
Cómo pagar el impuesto de sucesiones con dinero del fallecido
Si los herederos no cuentan con recursos propios, la normativa permite utilizar fondos de la cuenta del causante exclusivamente para pagar el impuesto.
El procedimiento habitual es el siguiente:
- Presentar la autoliquidación del ISD ante la comunidad autónoma correspondiente.
- Entregar en el banco la documentación que acredita la condición de heredero.
- Solicitar que la entidad emita un cheque o realice una transferencia a favor de la Agencia Tributaria o de la consejería autonómica.
El banco puede autorizar el uso de fondos del fallecido únicamente para satisfacer la deuda tributaria. No puede permitir la libre disposición del dinero hasta que se acredite el cumplimiento fiscal.
Este mecanismo evita que los herederos tengan que adelantar fondos propios cuando la herencia incluye liquidez suficiente para cubrir el impuesto.

Aceptar o rechazar la herencia: una decisión con impacto fiscal
Antes de aceptar una herencia, es recomendable analizar su composición. Si existen deudas superiores a los bienes, el heredero puede optar por la aceptación a beneficio de inventario, que limita su responsabilidad al valor de los bienes heredados.
Aceptar la herencia implica asumir tanto activos como pasivos, así como las obligaciones tributarias asociadas. Por eso, revisar el patrimonio del fallecido y calcular el impacto del Impuesto de Sucesiones es un paso esencial antes de formalizar la aceptación.
El cumplimiento correcto de estos trámites no solo permite acceder a los bienes heredados, sino que evita problemas fiscales posteriores con la administración tributaria y con las entidades financieras.














