En enero de 2026, las empleadas domésticas en España afrontan una mejora salarial que llega de la mano del incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) fijado por el Gobierno. A pesar de que la cifra exacta para este año aún estaba en negociación entre el Ministerio de Trabajo, los agentes sociales y la patronal a principios de enero, las propuestas apuntan a que el salario mínimo crecerá respecto a 2025.
Durante 2025, el SMI se situó en 1184 euros brutos al mes en 14 pagas, lo que equivale aproximadamente a 1381,33 euros en 12 pagas prorrateadas, y fijó para las empleadas del hogar un mínimo de 9,26 euros por hora trabajada, con efecto desde el 1 de enero de 2025.
Las conversaciones para 2026 se han centrado en distintas propuestas: el Ministerio de Trabajo planteó un aumento del 3,1% del SMI, que situaría la cuantía en 1221 euros brutos al mes en 14 pagas, manteniendo la exención del IRPF.
Para las empleadas del hogar que trabajan por horas, el aumento del SMI se traduce directamente en una mejora del pago por hora efectivamente trabajada. Si el salario mínimo general sube, como se espera, esta retribución horaria también se ajustará, acercándose a cifras superiores a los 9,26 euros por hora vigentes en 2025.
¿Por qué sube el Salario Mínimo Interprofesional?
La ministra de Trabajo Yolanda Díaz ha destacado que esta subida es necesaria para asegurar un nivel de vida adecuado para quienes perciben salarios bajos. El objetivo es que el SMI no solo sea un salario mínimo, sino que también ayude a reducir la brecha salarial y combatir la pobreza laboral en el país.
Además, la Carta Social Europea establece que el salario mínimo debe estar alineado con el 60% del salario medio y España ha venido acercándose a esta meta en los últimos años.
Sin embargo, esta política ha generado controversia, especialmente entre los representantes empresariales, quienes advierten que podría afectar la competitividad de las empresas.