La inteligencia suele asociarse con la capacidad de resolver problemas, analizar situaciones complejas y tomar mejores decisiones, pero estas habilidades no siempre garantizan que una persona llegue a las conclusiones correctas, especialmente cuando sus propios argumentos le impiden reconocer un error.
Esta es la reflexión que compartió la empresaria española Yaiza Canosa, fundadora de la compañía logística GOI, en un vídeo difundido en TikTok por la cuenta @EliteViral. Sus declaraciones cuestionan una creencia habitual: que una mayor capacidad intelectual necesariamente representa una ventaja a la hora de tomar decisiones.
Para Canosa, el problema no reside tanto en la inteligencia como en la facilidad con la que una persona puede construir razonamientos convincentes para defender sus propias ideas, incluso cuando estas son equivocadas.
Por qué Yaiza Canosa considera que ser inteligente puede convertirse en una desventaja
Durante su intervención, la empresaria planteó que la capacidad de razonar también puede convertirse en una herramienta para justificar errores, especialmente cuando alguien confía demasiado en sus propias conclusiones.
“Yo creo que ser inteligente es una desventaja. La gente muy inteligente es capaz de racionalizar y argumentar prácticamente todo. Son capaces de autoengañarse mogollón, y además te convencen”, afirmó Canosa.
Su planteamiento apunta a una contradicción: cuanto mayor es la capacidad de elaborar argumentos, más fácil puede resultar encontrar explicaciones que respalden una decisión previa, aunque existan razones para cuestionarla.
En este sentido, la empresaria también cuestionó el uso que algunas personas hacen de una habilidad generalmente valorada de forma positiva. “El pensamiento crítico de una persona muy inteligente es muy peligroso”, sostuvo.
La afirmación no implica que el pensamiento crítico sea perjudicial por sí mismo. Su advertencia se refiere al riesgo de utilizar el razonamiento para reforzar convicciones personales en lugar de someterlas a una evaluación objetiva.
El peligro del autoengaño: cuando los argumentos impiden reconocer los errores
Uno de los aspectos centrales de las declaraciones de Canosa es el autoengaño. Según su interpretación, las personas con mayor facilidad para argumentar pueden encontrar explicaciones aparentemente sólidas incluso para decisiones poco acertadas.
Este mecanismo puede adquirir especial importancia en el ámbito empresarial, donde una idea convincente no necesariamente responde a una necesidad real ni garantiza buenos resultados.
La diferencia está entre evaluar una propuesta a partir de sus posibilidades y buscar argumentos para demostrar que una decisión ya tomada era correcta. En el segundo caso, el razonamiento puede funcionar como una justificación en lugar de una herramienta para identificar errores.
Escuchar perspectivas externas puede ayudar a detectar aspectos que una persona pasa por alto cuando está demasiado convencida de su postura.
Qué recomienda Yaiza Canosa para evitar el autoengaño y tomar mejores decisiones
Ante este riesgo, la empresaria planteó la necesidad de mantener cierta distancia respecto de las propias ideas y prestar atención a las advertencias del entorno. “Tener mucho cuidado, rodearse de gente normal para que le puedan avisar y estar muy pendiente de no autoengañarse”, recomendó.
Canosa también advirtió sobre la tendencia a confiar excesivamente en las primeras soluciones que aparecen ante un problema. Para ella, la facilidad para construir argumentos puede dificultar que una persona abandone una propuesta inicial.
“La primera idea casi siempre es mala, y el tío inteligente se puede convencer con argumentos supersólidos de que es la mejor”, explicó.
Sus declaraciones provocaron diferentes reacciones en TikTok. Mientras algunos usuarios relacionaron la inteligencia con una tendencia a pensar demasiado, otros rechazaron la idea de que una mayor capacidad intelectual represente una desventaja.
Entre los comentarios recogidos en la publicación, un usuario señaló: “El verdadero problema es ser lo suficientemente inteligente para percatarse de los problemas”. Otro sostuvo: “Ser inteligente no es una desventaja, pero sí muy frustrante y muy aburrido estar con gente”.
El debate refleja distintas interpretaciones sobre la relación entre inteligencia, pensamiento crítico y toma de decisiones. La postura de Canosa constituye una opinión basada en su experiencia empresarial, no una conclusión científica sobre las capacidades intelectuales.