Marcial Raúl Doporto, un empresario hostelero gallego afincado en Londres y propietario de un bar en la capital británica, se ha convertido en el nuevo dueño de O Penso, una aldea abandonada en la provincia de Lugo (Galicia).
El pueblo, que llevaba 13 años deshabitado, fue adquirido por 300.000 euros, un precio que resultó atractivo incluso con solo 24 interesados en su momento. Su visión va más allá de una simple inversión: quiere repoblarlo poco a poco para que la gente vuelva a vivir y trabajar allí, combinando turismo rural con actividades productivas.
La historia de O Penso: de aldea ganadera a símbolo de la España vaciada
O Penso era una pequeña aldea ganadera que llegó a contar con unas 30 personas. Sus últimos habitantes, como Benita y Senín, todavía mostraban con cariño sus antiguas casas cuando las cámaras llegaron al lugar. Tras años de abandono, el pueblo quedó prácticamente vacío, como tantos otros en el norte de Galicia afectados por la despoblación rural.
Doporto no compró la totalidad del pueblo de golpe, pero planea adquirir más propiedades según su liquidez en los próximos 4-8 años.
Su enfoque es pausado y realista: “El proyecto para mí es que poco a poco vengan personas aquí a trabajar y a hacer su vida, con diferentes cosas: un poco de turismo, un poco de reforma…”, explicó en diálogo con el programa Equipo de Investigación de La Sexta.
No se mudará de forma permanente porque mantiene su negocio, su mujer trabaja en Londres y sus hijas están escolarizadas allí, pero pasará mitad del año en O Penso.
El empresario contó su historia a través de un reality show internacional
La compra de O Penso no pasó desapercibida. En 2023, Marcial Doporto se convirtió en uno de los protagonistas del programa británico “Nuestro propio pueblo” (título original Help! We Bought A Village), emitido en España por el canal Cosmo.
El formato de Channel 4 sigue a familias británicas que adquieren aldeas abandonadas en España, Francia, Italia y Portugal en busca de una vida más tranquila y paisajes impresionantes, huyendo de los altos precios de la vivienda en Reino Unido.
En el caso de O Penso, el intermediario fue Mark Adkinson, un británico con décadas de experiencia en Galicia que, junto a su mujer Rosi, montó una inmobiliaria especializada en pazos y aldeas abandonadas (Galician Country Homes). El programa destacó cómo Doporto adquirió la aldea por un precio inferior al de un pequeño piso en Londres.
El potencial turístico del pueblo
Galicia ofrece un enorme atractivo para este tipo de iniciativas: paisajes verdes, patrimonio, gastronomía y calidad de vida. Doporto quiere que O Penso vuelva a ser un lugar vivo, con casas rehabilitadas (algunas ya funcionan como alquiler vacacional), posibles actividades agrícolas y turismo rural. No busca rentabilidad rápida, sino un desarrollo a largo plazo.
Este caso se enmarca en una tendencia creciente en la España vaciada. Cada vez más inversores, tanto extranjeros como nacionales, apuestan por comprar pueblos enteros o aldeas abandonadas para reconvertirlos en destinos turísticos o segundas residencias.
Ejemplos similares se ven en Zamora, Asturias o Granada. Los precios accesibles (muchas veces inferiores a una vivienda en grandes ciudades europeas) y las ayudas a la rehabilitación son grandes incentivos.