

Simon Cowell, el juez de concursos de televisión conocido por su carácter implacable, lo tiene muy claro: su hijo no heredará su millonaria fortuna. A pesar de que su patrimonio está estimado en unos 600 millones de dólares (unos 450 millones de libras), su descendencia no recibirá esos activos.
En su lugar, el británico ha expresado que su dinero irá destinado a alguna organización benéfica, probablemente relacionada, según sus palabras, “con niños y perros”. Una decisión que ha explicado con una frase contundente: “No creo en la transmisión de una generación a otra”.

Por qué Simon Cowell no le dejará su herencia a su hijo
En una entrevista con el diario The Mirror, concedida antes incluso del nacimiento de su hijo, Cowell fue claro al respecto. “Voy a dejar mi dinero a alguien. A una organización benéfica, probablemente, de niños y perros”, señaló, antes de rematar con su ya célebre reflexión sobre no pasar la fortuna de una generación a otra.
Para el productor, la clave está en el legado que uno deja más allá del dinero. “Tu legado tiene que ser que, con suerte, diste a suficientes personas una oportunidad para que les fuera bien, les dedicaste tu tiempo y les enseñaste lo que sabes”, expresó.
Su intención, más que dejar una herencia económica, es transmitir a su hijo el valor de ganarse la vida a través del trabajo y de las oportunidades.

De dónde viene la fortuna del juez de televisión
El patrimonio de Cowell proviene de haber revolucionado la industria del entretenimiento. Es el creador de franquicias globales como Factor X, licenciada en 45 países, y Britain’s Got Talent, además de su productora musical, Syco Entertainment.
A ello se suman los derechos como responsable del fichaje de grupos y artistas de enorme éxito, como One Direction, Little Mix o Leona Lewis. A sus 66 años, lejos de retirarse, Cowell asegura que seguirá trabajando: “Voy a seguir trabajando en mis ochenta o noventa años”, ha llegado a afirmar.
Cada vez más famosos renuncian a dejar herencia a sus hijos
La decisión de Cowell, aunque llamativa, no es única. Cada vez más celebridades apuestan por no dejar el grueso de su fortuna a su descendencia, con la idea de que aprendan a labrarse su propio camino.
Entre los ejemplos figuran Bill Gates, cuya fortuna irá en su mayoría a su fundación, aunque una parte sí llegará a sus hijos; el actor Daniel Craig, que considera que “morir rico es un fracaso”; o la pareja formada por Ashton Kutcher y Mila Kunis, que donarán su dinero a organizaciones benéficas al entender que sus hijos ya “tienen una vida privilegiada”. El chef Gordon Ramsay, así como Elton John, Sting, Mark Zuckerberg o Jackie Chan, han expresado posturas similares, en una tendencia cada vez más extendida entre los más ricos.














