El modelo laboral de las plataformas de reparto experimenta una transformación en España. En esta ocasión, la modificación proviene de Uber Eats, que ha comunicado una decisión que impacta directamente a miles de repartidores y que representa un hito en el sector.
La empresa ha ratificado que cesará su colaboración con repartidores autónomos, una medida que se implementa cuatro años después de la promulgación de la Ley Rider y que tiene como objetivo establecer un modelo en consonancia con la normativa laboral actual en España.
Uber Eats se aleja de los repartidores autónomos
“Uber Eats reafirma su compromiso con el cumplimiento de la Ley Rider”, han señalado desde la compañía, al explicar que, tras cuatro años acumulando experiencia con empresas especializadas en logística, han optado por un modelo que consideran más estable a largo plazo. “Hemos tomado la decisión de dejar de colaborar con repartidores autónomos”, han añadido las mismas fuentes.
La plataforma de reparto de comida a domicilio ha anunciado este jueves que “dejará de colaborar con repartidores autónomos”, según han confirmado fuentes de la propia empresa.
La decisión llega tras varios años de adaptación a la normativa y después de operar con un sistema mixto que combinaba autónomos y asalariados.
La empresa también ha aclarado que los repartidores que aún utilizan la aplicación como autónomos no quedarán fuera del sistema de reparto. Podrán seguir trabajando como empleados por cuenta ajena a través de alguna de las flotas colaboradoras que operan con Uber Eats en España, según recoge la agencia EFE.
Este cambio supone el cierre definitivo de una etapa en la que la plataforma ofrecía distintas fórmulas laborales, una flexibilidad que ahora desaparece en favor de un único modelo basado en el empleo asalariado indirecto.
La Ley Rider y su impacto en el modelo de reparto
La Ley Rider entró en vigor en agosto de 2021 y marcó un hito significativo para el sector del reparto a domicilio. Esta normativa estableció que los repartidores de plataformas digitales deberían ser clasificados como trabajadores por cuenta ajena, reconociendo así la existencia de una relación laboral encubierta.
Con esta legislación, España se posicionó como uno de los primeros países europeos en regular de manera específica el trabajo en plataformas digitales. El propósito fundamental era eliminar la figura del falso autónomo y asegurar derechos laborales esenciales, como el salario mínimo, la cotización a la Seguridad Social, las vacaciones y la protección contra el despido.
Desde entonces, las plataformas han tenido que adaptar sus modelos de negocio. Algunas han optado por contratar directamente a los repartidores; en contraste, otras, como Uber Eats, han decidido recurrir a empresas intermediarias o flotas para cumplir con la normativa, evitando así la contratación directa.
La reciente decisión anunciada evidencia que las opciones para alternativas viables han disminuido con el transcurso del tiempo, bajo la constante presión normativa y judicial que enfrenta el sector.
Del modelo híbrido al empleo: las flotas impulsan la contratación
En octubre de 2024, Uber Eats firmó un acuerdo de colaboración con UGT para mejorar las condiciones laborales de los repartidores, un paso que anticipaba el cambio de rumbo anunciado ahora.
La compañía también ha querido subrayar su voluntad de cerrar conflictos pendientes. “Manifestamos nuestro compromiso con el cumplimiento de las obligaciones que nos correspondan, así como nuestra intención de poner fin a todos los litigios pendientes”, han indicado las fuentes de Uber Eats, añadiendo que están dispuestos a dialogar con repartidores, sindicatos y el Gobierno para garantizar una transición ordenada.
Tras la entrada en vigor de la Ley Rider, Uber Eats decidió en 2022 operar con un modelo híbrido, que permitía a los repartidores elegir entre trabajar como asalariados o como autónomos. Este sistema convivió durante varios años con inspecciones laborales y litigios abiertos.
Según ha recordado la propia empresa, solo en 2025 más de 7000 repartidores han sido contratados por alguna de las flotas colaboradoras que trabajan con la plataforma. Este dato refuerza la idea de que el peso del empleo asalariado ya era mayoritario antes del anuncio oficial.