Más de cinco siglos después de su llegada a América, los enigmas en torno a Cristóbal Colón continúan sin resolverse. Uno de los más persistentes es el paradero exacto de sus restos mortales.
El navegante murió en 1506 en Valladolid, España, y desde entonces sus huesos han sido trasladados en múltiples ocasiones, generando una histórica polémica entre España y República Dominicana.
¿Dónde están los restos de Cristóbal Colón?
Inicialmente, Colón fue enterrado en el convento de San Francisco en Valladolid. En 1509, sus restos se trasladaron al monasterio de La Cartuja en Sevilla. En 1523, junto con los de su hijo Diego, cruzaron el Atlántico y fueron sepultados en la catedral de Santo Domingo, en la isla de La Española (hoy compartida por República Dominicana y Haití).
En 1795, tras el Tratado de Basilea, por el cual España cedió la parte oriental de la isla a Francia, los restos fueron exhumados y llevados a la catedral de La Habana, Cuba. Finalmente, en 1898, tras la independencia de Cuba, regresaron a Sevilla, donde hoy reposan en su catedral.
Sin embargo, la historia no es tan lineal como parece. En 1877, durante obras en la catedral de Santo Domingo, se descubrió una caja con huesos e inscripción “Cristóbal Colón”. Este hallazgo se convirtió en la base principal de la reivindicación dominicana.
Las autoridades de República Dominicana sostienen que los españoles, al trasladar los restos en 1795, se llevaron por error los huesos de otro familiar —posiblemente de su hijo Diego o de un nieto también llamado Cristóbal Colón— y que los auténticos nunca abandonaron la isla.
España contradice a República Dominicana
Por su parte, España defiende con evidencia científica que los restos que custodia en la catedral de Sevilla son los genuinos. En 2006, un equipo liderado por el genetista José Antonio Lorente, de la Universidad de Granada, realizó análisis de ADN mitocondrial.
De acuerdo a la BBC, los resultados mostraron una coincidencia absoluta entre los huesos de Sevilla, los de su hermano Diego y los de su hijo Hernando. “No cabe ninguna duda”, afirmó Lorente.
Los restos sevillanos representan solo entre el 30% y el 35% de un esqueleto completo, algo coherente con la costumbre de la época de dividir reliquias. Además, en 1950 ya se habían identificado en La Cartuja otros huesos como pertenecientes a Diego Colón, lo que refuerza la tesis española.
República Dominicana afirma tener los restos de Cristóbal Colón
República Dominicana, en cambio, basa su reclamo en pruebas documentales e históricas. Federico Henríquez Gratereaux, viceministro de Patrimonio Cultural, explicó que “las pruebas documentales son tan importantes o quizá más que cualquier prueba científica”.
Entre ellos figuran documentos de la catedral, la urna, la placa interior y textos de notarios que certifican las exhumaciones.
El país rechaza realizar análisis de ADN en sus restos porque considera que no hay dudas y porque los huesos no pueden salir del territorio. No obstante, en 2003 se rechazaron peticiones formales de análisis genético y, aunque España ofreció involucrar a científicos dominicanos, italianos, portugueses y españoles, la propuesta no prosperó.
Ambos países muestran los restos de Cristóbal Colón
La polémica se mantiene viva. En Santo Domingo, los restos se exhiben públicamente cada 12 de octubre en el Faro a Colón, un monumento inaugurado en 1992 que se ha convertido en símbolo nacional. Miles de turistas visitan anualmente tanto la Catedral de Sevilla como el Faro Dominicano.
Historiadores como el dominicano Jesús de la Rosa reconocen que la costumbre de dividir restos era habitual en la época y que, mientras no se realicen análisis científicos conjuntos, “la duda va a permanecer siempre”.
Además, considera que un estudio de ADN no dañaría el valor turístico ni histórico del país, pero las autoridades dominicanas prefieren priorizar la documentación.
Ambos países afirman poseer los restos auténticos del descubridor, y la disputa, lejos de cerrarse, sigue alimentando debates históricos, científicos y turísticos.