Un estudio realizado por investigadoras de la Universidad de Melbourne (Australia) descubrió que estar en contacto con la naturaleza mejora el bienestar de las personas y puede modificar la percepción que cada uno tiene de su cuerpo.
El estudio, publicado el 16 de octubre de 2026 en la revista científica Body Image, incluyó a 151 participantes, de edad media de 21,1 años, a los cuales se les realizaron hasta seis cuestionarios diarios durante el lapso de una semana.
La principal conclusión a la que arribaron las investigadoras es que la exposición a la naturaleza predecía mejoras posteriores en los indicadores analizados de imagen corporal, aunque no tuvo impacto en la percepción de felicidad.
Cómo se realizó el estudio
Las investigadoras utilizaron un sistema llamado Evaluación Ecológica Momentánea. En el caso de este estudio, constó de recopilar información en distintos momentos de la vida cotidiana de los encuestados, más que preguntarles solamente una vez cuánto tiempo pasaban en la naturaleza y cómo se sentían.
De esta forma, se analizó a los 151 participantes durante una semana sobre cómo influye el contacto con la naturaleza en la felicidad, la recuperación mental y la imagen corporal. El 96,7% de los participantes informó haber tenido algún contacto con entornos naturales durante el periodo de seguimiento.
Las investigadoras examinaron si la exposición a entornos naturales se asociaba de forma directa con cambios posteriores en el bienestar de las personas.
Además, se contemplaron distintas dimensiones de la autopercepción corporal a través de tres indicadores: la apreciación corporal, la apreciación de la funcionalidad corporal y la insatisfacción corporal. Los hallazgos demostraron que el contacto con la naturaleza se asoció con mejoras posteriores en las dos primeras dimensiones, y una reducción de la insatisfacción corporal.
Qué descubrió el estudio sobre la naturaleza y la imagen corporal
Para establecer la relación entre la exposición a entornos naturales y la percepción de la imagen corporal, las investigadoras se basaron en la denominada Teoría de la Restauración de la Atención, desarrollada por Rachel y Stephen Kaplan en 1989.
Esta doctrina plantea que los entornos naturales pueden ayudar a recuperar recursos cognitivos, como la capacidad de mantener la atención, que se agotan con las exigencias de la vida cotidiana.
En este sentido, la hipótesis aplicada a la imagen corporal es que la recuperación mental que producen los entornos naturales favorece una relación más positiva con el propio cuerpo y una menor insatisfacción corporal.
De la misma forma, observaron que las personas que tenían una mayor conexión emocional con la naturaleza mostraban una asociación más fuerte entre la exposición y la recuperación mental percibida.
Las propias investigadoras señalan que Teoría de la Restauración de la Atención aporta evidencias compatibles con este mecanismo, aunque su demostración causal requerirá de análisis más profundos. De todas formas, el estudio encabezado por profesionales de la Universidad de Melbourne genera interés sobre la conexión entre la exposición a entornos naturales, el bienestar psicológico y la autopercepción corporal.