

En distintos países del mundo, el emprendimiento se ha convertido en una opción cada vez más apreciada entre las salidas profesionales posibles. Son los jóvenes sobre todo quienes impulsan esta idea que prioriza la independencia laboral y la creación de proyectos propios.
En España, estas ideas se ven reflejadas en los autónomos, aunque en otros países la emigración para encontrar mejores opciones laborales también puede ser considerada como un tipo de emprendimiento. En cualquier caso, todas las personas decididas a emprender comparten algo en común: las ganas y el esfuerzo por sacar un proyecto adelante.
Eso es lo que vivió Maggie Cornejo, una joven estadounidense que llegó a Madrid en 2021 con una beca Fulbright para enseñar inglés. Lo que iba a ser una experiencia temporal se convirtió en cinco años de vida en la capital española.
Y aunque asegura que logró construir exactamente la vida con la que había soñado, terminó tomando una decisión que ni ella esperaba: dejar Madrid y mudarse a Nueva York.

Por qué Maggie decidió dejar Madrid después de cinco años
Durante su estancia, Cornejo construyó una vida estable y satisfactoria. Encontró trabajo, desarrolló rutinas y creó un círculo social. “Tenía amigos, mis cafeterías favoritas, tradiciones de fin de semana y rincones en mi barrio que me hacían sentir como en casa”, explicó en sus redes sociales.
Pero con el paso de los años empezó a percibir algo que le pesaba cada vez más. “Vivir en Madrid me hizo darme cuenta de que muchas amistades se construían pensando en la permanencia”, señaló.
La gente invertía en relaciones que creían que durarían a largo plazo, y esa lógica dejaba poco espacio para quien llegaba desde fuera sin raíces previas en la ciudad.
“Todos los demás se conocían desde hacía años. Era difícil construir un círculo social consistente e integrado, en lugar de sentir que ocasionalmente me unía a uno que ya existía”, explicó.

Los problemas que enfrentó la estadounidense en España
Maggie fue clara al distinguir entre ser bien recibida y sentirse parte de algo. Nunca tuvo problemas de acogida ni se sintió mal tratada. “Hice amigos españoles que me acogieron en sus planes”, reconoció. Pero esa sensación de incorporarse a grupos ya consolidados desde hacía años era difícil de manejar.
“Me recibieron bien, pero no sentía que perteneciera realmente allí”, resumió. Una percepción que fue creciendo poco a poco y que acabó influyendo en la forma en que imaginaba su futuro.
La decisión definitiva llegó cuando cumplió 27 años, tras el fracaso de una relación amorosa. Fue entonces cuando Cornejo sintió la necesidad de replantearse sus prioridades. “No solo quería una vida que pareciera emocionante desde fuera; quería una vida que me hiciera sentir conectada y plena cada día”, admitió.
Por qué eligió Nueva York y cómo resume su experiencia en Madrid
Cinco meses después de mudarse a Nueva York, ciudad donde ya había vivido anteriormente, Cornejo asegura no arrepentirse de la decisión.
Y cierra su reflexión con una frase que resume con precisión lo que vivió durante cinco años en la capital española: “No me fui de Madrid porque no fuera una buena vida; en muchos sentidos, era exactamente lo que soñaba. Sino porque no era del todo mía”.














