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Ahmed Tommouhi, un albañil marroquí que residía en Barcelona, vivió una de las peores pesadillas que puede sufrir una persona inocente: ser condenado por delitos graves que no cometió.

Tras pasar 15 años en prisión y un total de casi 18 años afectado por el proceso (incluyendo libertad condicional), el Tribunal Supremo ha condenado al Estado a indemnizarlo con 2,5 millones de euros por un error judicial grave.

Lo confundieron con un violador, estuvo 18 años preso y la Corte Suprema ordenó que le paguen 2,5 millones
Lo confundieron con un violador, estuvo 18 años preso y la Corte Suprema ordenó que le paguen 2,5 millonesEFE

¿Por qué este hombre fue preso por violación?

Su calvario comenzó en 1991, cuando fue detenido y posteriormente condenado en 1992 por la Audiencia Provincial de Barcelona a 24 años de prisión por dos delitos de violación y lesiones.

Las víctimas lo identificaron en ruedas de reconocimiento, pero existía una prueba clave que lo exculpaba: un análisis pericial biológico (ADN de semen encontrado en la ropa de una víctima) realizado por la Policía Científica que no coincidía con su perfil genético. Esta prueba fue admitida en la causa, pero los tribunales no la valoraron adecuadamente.

La dura experiencia que pasó este hombre en prisión a lo largo de dos décadas

Mientras Ahmed permanecía en prisión, los delitos similares continuaron ocurriendo. Finalmente, detuvieron a otra persona con un gran parecido físico, y el ADN confirmó su autoría en al menos uno de los casos. Esto permitió anular progresivamente las condenas, pero el camino fue largo y tortuoso.

De acuerdo a RTVE, Ahmed rechazó ofertas de indulto porque, como él mismo expresó: “Ningún inocente va a aceptar un indulto. El indulto es para los culpables. Yo quería que me devolvieran mi libertad”.

En 2023, el Tribunal Supremo anuló la última de las condenas, absolviéndolo plenamente. Sin embargo, obtener una indemnización resultó aún más complicado. El Ministerio de Justicia y la Audiencia Nacional rechazaron inicialmente su reclamación. Solo tras recurrir al Supremo se reconoció el error judicial inequívoco y cualificado.

La vida de Ahmed Tommouhi tras recuperar su libertad

Su abogada, Celia Carbonell, explicó en COPE cómo vive Ahmed este desenlace: “Él no habla del dinero, sino de quién le va a devolver estos años sin ver a su familia; por fin le han devuelto el honor... Él me habla constantemente de ‘qué me va a devolver todos estos años, no he visto a mis padres, no he estado con mi mujer’”.

Lo confundieron con un violador, estuvo 18 años preso y la Corte Suprema ordenó que le paguen 2,5 millones
Lo confundieron con un violador, estuvo 18 años preso y la Corte Suprema ordenó que le paguen 2,5 millonesEFE

Ahmed no guarda rencor hacia las víctimas. En una entrevista para la cadena española, con traducción de su nieta Firdaous, declaró: “Yo no guardo rencor hacia las víctimas, no las conozco. Yo guardo rencor hacia los jueces porque tenían todo encima de la mesa para demostrar que no era yo y me condenaron... ¿Qué clase de justicia es esta?”.

Los errores por testimonios en la justicia española

Este caso ilustra los riesgos de las identificaciones oculares que, según expertos en psicología del testimonio, tienen un alto margen de error. En España, se estima que alrededor del 20% de los errores judiciales están relacionados con ellas.

La memoria no funciona como una cámara de vídeo, y bajo estrés o con condiciones de visibilidad deficientes, las identificaciones pueden ser poco fiables.

Ahora, el Supremo valoró el daño moral y patrimonial sufrido, fijando la indemnización en 2,5 millones de euros (de los más de 3,6 millones solicitados). Se trata de una de las compensaciones más altas concedidas en España por error judicial. Sin embargo, como subraya su abogada, el dinero no devuelve el tiempo perdido ni las oportunidades vitales.