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Llegar a España en busca de mejores oportunidades laborales no resultó sencillo para Joey, un cocinero hondureño de 36 años que emigró en septiembre de 2025. Según relata, durante sus primeros meses sin documentación tuvo que enfrentarse a empleos precarios y dificultades para acceder a un trabajo formal.

En su primera experiencia en un restaurante, asegura que llegó a trabajar cerca de 70 horas semanales por 800 euros al mes, unas condiciones que finalmente lo llevaron a abandonar el puesto. Después sobrevivió gracias a sus ahorros y preparando comida para amigos y conocidos mientras intentaba regularizar su situación.

“Llegar a España no fue el final del viaje, sino el comienzo de una lucha diaria”, contó a Infobae. Joey también aseguró haber escuchado de algunos empleadores frases como: “Si no tienes documentos, tienes que agachar la cabeza”, al describir la vulnerabilidad laboral que experimentó durante esa etapa.

De trabajar 70 horas por 800 euros a buscar un empleo formal como cocinero

Joey cuenta con formación como cocinero, pero durante sus primeros meses en España su situación administrativa redujo considerablemente las oportunidades de acceder a empleos con contrato. Su primer trabajo en un restaurante estuvo marcado por jornadas extensas y una remuneración de apenas 800 euros mensuales.

El trabajador asegura que estas condiciones terminaron llevándolo a renunciar. A partir de entonces comenzó a preparar platos para personas de su entorno y a utilizar sus ahorros mientras buscaba una alternativa que le permitiera ejercer su profesión en mejores condiciones.

Durante ese período afirma haber perdido hasta tres ofertas de trabajo como cocinero porque todavía no disponía de la documentación necesaria para incorporarse formalmente. Para él, regularizar su situación se convirtió en una condición fundamental para poder acceder al mercado laboral en igualdad de condiciones.

En el momento en que fue entrevistado, Joey acababa además de recibir una oferta para trabajar como cocinero en un restaurante del centro de Barcelona y esperaba poder incorporarse próximamente.

Cómo cambió su situación tras iniciar el proceso de regularización

Joey presentó en abril su solicitud dentro del proceso extraordinario de regularización habilitado por el Gobierno. Cuando ofreció su testimonio, todavía esperaba una resolución definitiva, aunque ya había obtenido el Número de Identidad de Extranjero (NIE) y su número de la Seguridad Social.

Ese avance le permitió comenzar a trabajar provisionalmente de manera regular. “Cuando recibí el email donde me comunicaban que ya tenía el número de la Seguridad Social, tuve que bajarme del metro por la emoción”, recordó sobre el momento en el que recibió la notificación.

La diferencia resultó especialmente significativa después de meses en los que, según su relato, la falta de documentación lo había dejado expuesto a empleos informales y salarios muy inferiores a los que podía obtener trabajando como cocinero en España.

Su experiencia también estuvo acompañada por el movimiento Regularización Ya, que lo ayudó a gestionar parte de la documentación. Joey explicó que recurrió a este apoyo porque no podía asumir el coste que suponía contratar asistencia jurídica privada para realizar los trámites.

Joey, cocinero hondureño en España: “Trabajaba 70 horas a la semana por 800 euros; sin documentos te dicen que agaches la cabeza” (foto: Freepik)
Joey, cocinero hondureño en España: “Trabajaba 70 horas a la semana por 800 euros; sin documentos te dicen que agaches la cabeza” (foto: Freepik)Freepik

Las otras dificultades que encontró al llegar a España

El acceso a una vivienda fue otro de los grandes obstáculos durante sus primeros meses. Joey cuenta que consiguió alquilar gracias a un amigo que figura como titular del contrato, ya que su situación administrativa limitaba sus posibilidades de acceder directamente a una vivienda.

Su caso ilustra cómo la irregularidad administrativa puede afectar simultáneamente al empleo y a la vivienda, dos aspectos esenciales para quienes comienzan una nueva vida en otro país.

Aun así, después de haber trabajado cerca de 70 horas por 800 euros, logró conseguir documentación provisional para trabajar y empezaba a recibir ofertas vinculadas con su profesión.