

Mariana es una joven venezolana que dejó su país y se instaló en Madrid para comenzar una nueva etapa. En Venezuela trabajaba como maestra, una profesión que le exigía cumplir una jornada formal de ocho horas y continuar con tareas en su casa.
Tras mudarse a España, empezó a trabajar como niñera. Su nuevo empleo no está relacionado con sus estudios, pero le permitió acceder a un salario mayor y, según explicó, separar la jornada laboral de su vida personal.
Mariana, niñera en España tras trabajar como maestra en Venezuela
Mariana contó su historia en una entrevista con el creador de contenido Fogonix. La joven explicó que llegó a España en septiembre de 2024 con la expectativa de que encontrar trabajo sería sencillo porque ya tenía la documentación necesaria y la nacionalidad española.
“Vine con la idea de que todo iba a salir bien solo porque ya tenía los papeles y era española”, relató. Sin embargo, sus primeras oportunidades estuvieron vinculadas al cuidado de niños y a las tareas domésticas.
Al comienzo trabajó como au pair, una modalidad que combina el cuidado infantil con el alojamiento y otras tareas del hogar. Más tarde consiguió un puesto como cuidadora. En la entrevista, definió ese primer trabajo como una actividad mal pagada, aunque le permitió incorporarse al mercado laboral español.
La joven también explicó que ser maestra en Venezuela implicaba más tiempo del que figuraba en su jornada. “Trabajaba en teoría ocho horas, pero eran ocho horas en el colegio porque después en casa tenías que seguir”, señaló. Entre esas tareas mencionó la planificación de las clases y la corrección de actividades.

¿Cuánto cobraba Mariana como maestra y cuánto gana como niñera?
En Venezuela, Mariana recibía una parte de su salario en bolívares y otra en dólares. Según explicó, los pagos mediante bonos no estaban vinculados a un sistema de cotización o de protección social.
“Ganaba una parte en bolívares y una parte en dólares. Los dólares evidentemente estaban sujetos a bono y no tenían ningún tipo de Seguridad Social”, detalló. Al sumar ambas partes, su ingreso mensual rondaba los 500 euros.
En España, su situación cambió después de comenzar a trabajar como cuidadora infantil. “Hoy en día trabajo ocho horas de verdad, o sea, y no tengo que trabajar en mi casa, y gano 1400 euros al mes”, afirmó.
La diferencia no se limita al salario. Mariana destacó que su jornada termina cuando deja el trabajo y que no debe continuar con tareas laborales al llegar a su vivienda. Para la joven, esa separación entre empleo y tiempo personal fue uno de los cambios más importantes desde su llegada a Madrid.
La inserción laboral de los extranjeros en España
La experiencia de Mariana se enmarca en el crecimiento del empleo extranjero en España. Según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el país alcanzó en julio de 2026 los 3.512.223 afiliados extranjeros de media.
Los trabajadores de otros países representaban entonces el 15,6% del total de afiliados a la Seguridad Social. El registro también contabilizó 247.209 trabajadores con nacionalidad venezolana, una de las comunidades extranjeras con mayor presencia en el mercado laboral español.
El Ministerio indicó que la afiliación extranjera tiene un peso destacado en sectores como la hostelería, la agricultura, la construcción, el transporte y las actividades administrativas. También representa el 46,7% de los afiliados al Sistema Especial para Empleados de Hogar.
El acceso a un empleo relacionado con la formación previa puede requerir trámites de homologación o reconocimiento de estudios. El Ministerio de Educación dispone de procedimientos específicos para validar títulos y estudios extranjeros, según el nivel educativo y la profesión ejercida.
Mariana conserva su experiencia como docente, pero actualmente trabaja en el cuidado infantil. Su caso muestra el cambio profesional que atraviesan algunos extranjeros al instalarse en España y la diferencia entre las condiciones laborales que tenían en su país y las que encuentran después de emigrar.














