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La Agencia Tributaria advirtió que determinados contribuyentes comenzarán a recibir notificaciones en sus domicilios por incumplimientos relacionados con la declaración de la Renta. En función de cada caso, las consecuencias van desde recargos por presentar el trámite fuera de plazo hasta sanciones que pueden multiplicar la deuda tributaria.
La campaña de la declaración de la Renta concede varios meses para cumplir con la obligación fiscal. Aunque muchos contribuyentes presentan el documento al comienzo del plazo, otros esperan hasta los últimos días, una decisión que no supone ningún problema siempre que la declaración se entregue antes de la fecha límite establecida.
La situación cambia cuando el trámite se realiza fuera de plazo. En esos casos, Hacienda puede iniciar el procedimiento correspondiente y remitir una notificación oficial al domicilio del contribuyente, conocida popularmente como la “carta de Hacienda”, para informar sobre los recargos o sanciones aplicables.
¿Quiénes pueden recibir una carta de Hacienda?
Los contribuyentes que no presenten la declaración de la Renta dentro del plazo fijado por la Agencia Tributaria forman parte del grupo que puede recibir una notificación en su domicilio. La comunicación informa de la situación fiscal y de las cantidades que deberán abonarse por el retraso.
Cuando la declaración se presenta de forma voluntaria tras vencer el plazo, el recargo comienza en el 1% del importe adeudado.
Ese porcentaje aumenta un punto porcentual por cada mes completo de retraso hasta alcanzar el 15% cuando ha transcurrido un año sin regularizar la situación.
¿Cuándo las sanciones pueden llegar al 150%?
El escenario cambia si la Agencia Tributaria considera que el contribuyente incumplió sus obligaciones de manera deliberada o detecta una infracción tributaria. En esos supuestos, ya no se aplican únicamente recargos por retraso, sino sanciones económicas.
Las multas parten del 50% de la cantidad que Hacienda considere dejada de ingresar y pueden elevarse hasta el 150% en los casos calificados como más graves, en función de las circunstancias y de la conducta apreciada por la Administración tributaria.
Por ello, presentar la declaración dentro del plazo o regularizar la situación cuanto antes resulta fundamental para evitar un incremento significativo de la deuda.