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En un mundo donde muchas especies desaparecen antes de que el público las conozca, hay noticias que reúnen esperanza y ciencia. España acaba de vivir uno de esos momentos cuando, tras décadas de trabajo, nació un tapir malayo en un zoológico del país. Este acontecimiento no solo emociona a naturalistas y conservacionistas, sino que lo convierte en un hecho histórico para la protección de la biodiversidad.

El tapir malayo (Tapirus indicus) es uno de los mamíferos más amenazados del planeta, clasificado como “en peligro de extinción” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Según la Red List de la UICN, su población continúa decreciendo principalmente por la pérdida de hábitat, la caza y la fragmentación de los ecosistemas en los países del sudeste asiático donde vive de forma natural.

El tapir malayo está catalogado como especie en peligro de extinción debido a la pérdida de hábitat y la caza furtiva.
El tapir malayo está catalogado como especie en peligro de extinción debido a la pérdida de hábitat y la caza furtiva.Fuente: BIOPARC FUENGIROLABIOPARC FUENGIROLA

¿Qué hace tan especial al tapir malayo y por qué su nacimiento es una hazaña?

El tapir malayo es el más grande de los cuatro tipos de tapir que existen y el único que vive en Asia tropical. Su aspecto combina características de varios animales: cuerpo robusto como el de un cerdo, una trompa corta a modo de hocico y un pelaje oscuro con marcas blancas juveniles que les sirven de camuflaje.

La especie ha sufrido una reducción dramática de su población en estado silvestre, con estimaciones que sugieren que quedan menos de 2.500 individuos maduros en libertad. Esa cifra ubica al tapir malayo entre los mamíferos más vulnerables a desaparecer en el corto plazo si no se refuerzan las medidas de conservación.

De ahí que el nacimiento de una cría en cautividad sea motivo de celebración internacional: cada nacimiento en condiciones controladas incrementa la diversidad genética de la población cautiva, algo clave para futuros programas de reintroducción y para mantener la viabilidad de la especie a largo plazo.

En España, este hito ocurrió en BioParc Fuengirola, un parque zoológico que forma parte de programas europeos de conservación (EAZA – European Association of Zoos and Aquaria) que trabajan de forma coordinada para mejorar las tasas de reproducción de especies amenazadas y reforzar sus poblaciones globales.

¿Qué programas impulsan la conservación del tapir malayo?

El nacimiento es resultado de más de 20 años de colaboración científica, manejo de parejas reproductoras y cuidados especializados en zoológicos y centros de conservación de Europa y Asia. Estos esfuerzos se enmarcan en programas de cría en cautividad que siguen protocolos genéticos y sanitarios exigentes para garantizar el éxito reproductivo.

Organizaciones como la UICN y la EAZA promueven estos proyectos para especies en peligro. La EAZA coordina programas llamados EAZA Ex-situ Programme (EEP), que funcionan como planes de gestión de población para especies amenazadas, entre ellas el tapir malayo. A través del EEP, las instituciones participantes comparten datos genéticos y de reproducción para evitar la endogamia y favorecer el bienestar animal en cautividad.

Además, el impacto de este tipo de programas va más allá de los recintos zoológicos. Muchos de estos centros colaboran con proyectos en los países de origen de la especie, apoyando iniciativas de conservación in situ, educación ambiental y políticas públicas que reduzcan la deforestación y la caza furtiva.

Este enfoque integral, que combina la cría en cautividad con acciones en el hábitat natural, es considerado por los expertos como uno de los métodos más efectivos para revertir el declive de especies cuando el entorno silvestre está severamente degradado.

El contexto global de la protección de especies amenazadas

El caso del tapir malayo en España recoge una tendencia global: los programas de conservación modernos ya no se limitan a mantener especies en zoológicos, sino que buscan crear poblaciones viables que puedan, en el futuro, reintroducirse en la naturaleza si las condiciones de su hábitat lo permiten.

Esto es especialmente crítico en regiones donde la presión humana ha alterado drásticamente los ecosistemas. El sudeste asiático, hogar natural del tapir malayo, es una de esas áreas donde la expansión agrícola, la tala ilegal y la fragmentación forestal han reducido muchos espacios silvestres a parches aislados.

Según datos de la propia UICN, la protección de corredores biológicos y zonas de reserva sigue siendo una prioridad para evitar que especies como el tapir malayo terminen relegadas únicamente a programas de cautividad y nunca vuelvan a habitar sus ecosistemas originales.

Los programas de cría en cautividad buscan reforzar la población de la especie y preservar su diversidad genética.
Los programas de cría en cautividad buscan reforzar la población de la especie y preservar su diversidad genética.Wikimedia Commons

Este escenario pone de relieve la importancia de proyectos conjuntos entre zoológicos, gobiernos y organizaciones no gubernamentales, así como la labor de concienciación pública para apoyar la conservación de la biodiversidad global.

“El nacimiento en España es una victoria, pero también un recordatorio de cuánto trabajo queda por delante”, señala un informe compartido por los responsables del programa EEP, que destacan la necesidad de fortalecer la protección de hábitats y combatir las amenazas que siguen afectando a los tapires y otras especies vulnerables.

Este hito demuestra que cuando la ciencia, la cooperación y la voluntad colectiva convergen, se pueden lograr resultados extraordinarios para proteger la vida en la Tierra.