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En España, la calvicie es un fenómeno extendido y visible. Según un estudio publicado por la plataforma médica Medihair, el 44,5% de los hombres españoles presenta pérdida de cabello o signos de alopecia. El país lidera así el ranking mundial, por delante de Italia y Francia.
Los especialistas atribuyen esta situación a una combinación de predisposición genética, factores hormonales y estilos de vida. Dietas desequilibradas, altos niveles de estrés y déficits vitamínicos aparecen entre los factores que pueden agravar la caída del cabello.
Corea del Sur, con una crisis de alopecia aún más controlada (solo un 32.27% de los hombres son afectados), busca dar fin a este problema estetico para muchos hombres. El Gobierno presento una propuesta que reabre el debate global sobre la estética, el bienestar mental y las políticas de salud públicas.

Corea del Sur propone que la sanidad pública cubra la calvicie
En Corea del Sur, la pérdida de cabello dejó de ser vista solo como un problema estético y personal. El presidente Lee Jae Myung propuso que el seguro médico nacional cubra tratamientos contra la calvicie dentro del sistema de sanidad universal. La iniciativa busca ampliar una cobertura que hoy solo contempla casos vinculados a enfermedades específicas.
El mandatario sostiene que la calvicie se ha transformado en una “cuestión de supervivencia” para muchos jóvenes. En declaraciones recogidas por The Guardian, explicó: “Puede haber jóvenes que piensen que es injusto que sólo paguen las primas del seguro y no puedan recibir beneficios”. Para el Gobierno, el problema impacta de lleno en la autoestima y en la integración social.
La propuesta no es nueva dentro del recorrido político de Lee. El actual presidente ya había incorporado esta idea durante su campaña electoral de 2022. Ahora, desde el poder, vuelve a impulsarla en un contexto de fuerte competencia laboral y presión social sobre la imagen personal.
Críticas médicas y acusaciones de populismo
La iniciativa generó un fuerte rechazo en sectores médicos y políticos de la oposición. Durante la campaña, Lee había asegurado que las personas con pérdida de pelo sufren “diariamente encuentros discriminatorios”, una afirmación que volvió a ser citada tras el anuncio oficial.
Dirigentes opositores calificaron esas declaraciones como populistas y señalaron que la propuesta busca captar apoyo entre los votantes jóvenes. A su juicio, el Gobierno exagera el impacto social de la calvicie para justificar una medida de alto costo económico.
Otro punto central es la situación financiera del sistema de salud surcoreano. Las proyecciones oficiales indican que podría entrar en déficit en 2026, lo que alimenta las dudas sobre la sostenibilidad de ampliar coberturas.
En tanto, la Asociación Médica Coreana también se pronunció en contra. En un comunicado, sostuvo que la financiación pública debería destinarse primero a enfermedades más graves antes que a la caída del cabello, que no representa un riesgo vital.
Un mercado millonario y millones de personas afectadas
El debate se da en un país donde la industria capilar mueve cifras millonarias. El mercado de tratamientos para la pérdida del cabello en Corea del Sur alcanza los 188 mil millones de wones al año, lo que equivale a unos 110 millones de euros.
Las empresas del sector estiman que alrededor de 10 millones de personas padecen calvicie en un país de 51 millones de habitantes. Más del 60% de quienes buscan ayuda médica tiene entre 20 y 40 años, lo que refuerza el enfoque generacional de la propuesta.
Los tratamientos habituales son costosos y, en muchos casos, quedan fuera del alcance de los jóvenes. Esto obliga a numerosos ciudadanos a recurrir a compras en el exterior o a posponer soluciones médicas por razones económicas.













