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Desde octubre de 2024, los propietarios de ciertos vehículos históricos en España ya no están obligados a colocar la etiqueta de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) en el parabrisas.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha implementado esta medida con el objetivo de simplificar el proceso de verificación, especialmente para aquellos vehículos que son considerados de colección o que cumplen con criterios específicos de antigüedad.
Esta normativa, además de reducir el uso de pegatinas, tiene como propósito avanzar hacia un sistema de verificación electrónica que facilite el control sin comprometer la seguridad vial.
Qué vehículos no necesitan la etiqueta de la ITV
La normativa se aplica principalmente a los coches y motocicletas matriculados antes de 1964, un grupo que, según la DGT, ya no requerirá la colocación de la pegatina. Esta decisión se fundamenta en que estos vehículos, debido a su antigüedad, cumplen con los criterios para ser considerados patrimonio histórico.
Estos automóviles suelen circular con poca frecuencia y únicamente en eventos específicos, lo que minimiza su impacto en la seguridad vial y el medio ambiente. En lo que respecta a los requisitos de revisión, estos vehículos tendrán una periodicidad de inspección más amplia: aquellos con entre 30 y 45 años de antigüedad deberán pasar la ITV cada dos a tres años, mientras que los que superen los 45 años lo harán cada cuatro.

Verificación electrónica para reducir costes y agilizar procesos
La eliminación de la pegatina física representa un avance significativo en la estrategia de la DGT para digitalizar procesos. La propuesta consiste en implementar un sistema de verificación electrónica que permita a las autoridades validar el cumplimiento de la ITV sin requerir una pegatina en el vehículo. Esta medida no solo disminuirá los costes de fabricación y gestión de pegatinas, sino que también facilitará el control para las autoridades a través de sistemas digitales.
En lugar de realizar una comprobación física de la etiqueta, se busca optimizar el proceso mediante la digitalización, lo que contribuirá a una gestión más eficiente y moderna de los trámites relacionados con la ITV.
Beneficios para conductores y avances en movilidad sostenible
La nueva normativa es un reflejo de los cambios en la administración pública y en la adaptación tecnológica, donde sistemas electrónicos comienzan a sustituir procesos físicos tradicionales, mejorando la eficiencia y adaptándose a las necesidades de hoy.
Para los conductores de estos vehículos históricos, esta exención representa una simplificación en el proceso de mantenimiento y revisión de sus vehículos. Además, la digitalización de la ITV es parte de un avance hacia una movilidad más sostenible y menos burocrática en España, algo que se espera pueda aplicarse a un mayor número de vehículos en el futuro.












