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Daniel Narezo (56 años) es un empresario argentino con alma de militante político. Periodista de profesión y productor radial, su proyecto comercial más exitoso ha sido Perón Perón: un bar temático que narra la historia de Juan Domingo Perón, el presidente argentino que gobernó el país desde 1946 hasta ser derrocado en 1955, y que hoy tiene su primera sucursal internacional en el corazón de Malasaña, Madrid.

El movimiento político conocido como peronismo es uno de los más característicos de Argentina y ha sabido polarizar a la sociedad entre “peronistas y antiperonistas”, acérrimos rivales desde hace más de 80 años. Un debate que llegó hasta España, en donde el propio Perón vivió 18 años exiliado antes de volver a su país natal en 1973, y que hoy tiene su santuario conmemorativo en forma de bar de tapas en la Calle del Pez, número 6.

A los pocos minutos de comenzar la entrevista con Narezo, suelta su frase célebre: “Mi objetivo es ‘peronizar’ el universo”. Con ese cometido en mente surgió la posibilidad de llevar Perón Perón a España. “Como el bar ha sido una idea muy exitosa en la Argentina, me empezó a agarrar la curiosidad de ver si el peronismo podía penetrar y enamorar en otros lugares del mundo”, explica.

Sin embargo, la idea original del bar surgió de una necesidad más mundana: crear un espacio de encuentro moderno para las ideas peronistas. “Siempre me aburría juntarnos entre peronistas en lugares húmedos, viejos, sin nada que comer, sin pibas que conocer”, explica entre risas. Hoy, casi 15 años después de la primera apertura, miles de comensales pasan por las sucursales para probar el osobuco “Peroncho hasta los huesos” o comerse una empanada “Santa Evita” al paso.

El bar Perón Perón rinde homenaje al movimiento peronista en España. (Fuente:

Un restaurante con historia que desembarca en España como un rotundo éxito

La primera sucursal abrió sus puertas en 2010 en el barrio de Palermo, Buenos Aires. “Abrir un Perón Perón en el corazón de los antiperonistas era como toda una locura. Si triunfaba ahí, iba a ser exitoso. Y lo logramos”, recuerda el empresario. Desde entonces, “el Perón” se expandió con nuevas aperturas dentro del país en San Telmo y Córdoba, siempre inauguradas por el propio Narezo y su familia.

“Si fuera una franquicia, se perdería la línea editorial política y no estoy dispuesto a romper eso”, afirma. La apertura madrileña, sin embargo, sí incorporó socios locales españoles, aunque sin ceder el control editorial. La inauguración fue el 26 de julio de 2024 a las 20:25 en punto, la fecha y hora exacta en que murió Eva Perón en 1952, víctima de un cáncer, en una ceremonia que combinó política y gastronomía.

La elección de Madrid tampoco fue casual. “Perón vivió 18 años exiliado en esta ciudad tras el golpe del 55. Esto es una reversión de Puerta de Hierro”, justifica Narezo. Esta particularidad se ve reflejada en el menú, que incorporó un plato especialmente creado para España, bautizado justamente con el nombre con el que se conoció a la residencia del general argentino, debido a que estaba ubicada en una exclusiva urbanización del mismo nombre, situada cerca de la zona del Monte del Pardo. El área y la quinta tomaron su nombre de una histórica verja de hierro forjado que daba acceso a la zona.

“Mi experiencia llevando Perón Perón al mundo es que enamora; el peronismo enamora. Un bar Milei Milei o un Vox Vox en España no puede existir. Nosotros tenemos al Papa, a Diego Maradona, a Perón, a Evita, la cumbia, el rock. El peronismo es un desborde de alegría”, argumenta Narezo.

De hecho, en 1947, María Eva Duarte de Perón, popularmente conocida como “Evita”, viajó a España y firmó un acuerdo para apoyar al país durante la crisis alimentaria por el bloqueo comercial aplicado al gobierno de Francisco Franco. Narezo relata que “Hay gente que pasa por la puerta del bar, donde hay un gran mural de Evita, y la besan y se persignan. Rojos y franquistas, sin distinciones. Es que esta mujer vino de viaje y les dio de comer, y eso no se lo olvidan”.

El altar a María Eva Duarte de Perón, Evita, en la sucursal del bar en España. (Fuente: Daniel Narezo)

Gastronomía argentina en el primer mundo

Sumado al reconocimiento político, el éxito comercial no tardó en llegar. El bar recibe alrededor de 4000 clientes por mes, con un ticket promedio de 25 euros por persona. “No hay lugar. Te diría que incluso funciona con mayor fervor que en la Argentina”, admite Narezo.

Para el empresario, uno de los motivos principales es la numerosa comunidad argentina radicada en España, que busca un lugar donde reencontrarse con su identidad.

Los números respaldan su hipótesis: según el Instituto Nacional de Estadística (INE), al cierre de enero de 2024 había 415.987 personas nacidas en la Argentina residiendo en España de las cuales unos 60.865 se concentran en la Comunidad de Madrid.

En tanto, la inversión inicial para abrir el local madrileño fue de 200.000 dólares de base, y asegura que “hay empresas que nos adelantan dinero para financiar la expansión en concepto de ventas futuras”. De esta manera, pueden permitirse escalar sin depender únicamente del capital propio.

En Madrid, la carta incluye los platos más tradicionales de la cocina argentina. Las milanesas se sirven con guarnición por hasta 28 euros, mientras que las empanadas fritas “Santa Evita” se venden a 6,50 euros la unidad. Aunque el precio puede sorprender a quienes comparan con Buenos Aires, el dueño afirma que la propuesta de valor lo justifica: “Nosotros importamos ciertos materiales. El vino y la carne, sobre todo. A veces son cosas más caras, pero procuramos mantener esa identidad”.

En este punto es que el empresario desmitifica uno de los prejuicios más comunes sobre el rubro: “Existe la idea de que el restaurante te deja ganancias del 300% solo por tenerlo, pero no es así. Los bares son negocios difíciles y bien manejados dejan entre un 10 y un 15% de ganancia”.

Algunas de las opciones de la carta de Perón Perón en España combinan la cultura gastronómica argentina con la europea. (Fuente: Daniel Narezo)

“Soy un privilegiado por trabajar de lo que creo”

Con la vista puesta en una expansión que ya contempla aperturas en Barcelona, Málaga, París, México y Nueva York, Narezo no pierde de vista la raíz de todo: el compromiso político. “Habiendo triunfado y queriendo expandir el negocio a nuevos destinos, en ese punto es que se vuelve difícil balancear los lineamientos políticos y los objetivos comerciales. Sería muy fácil convertir al Perón en una cadena, pero se perdería lo que lo hace genuino y único”, reconoce.

Sin embargo, asegura que en ese balance se encuentra la clave de su satisfacción: “Soy un privilegiado por ser de las pocas personas en el mundo que trabajan de lo que creen y de lo que aman. Realmente me dedico a hacer lo que creo que es mi misión en la vida y eso me llena de satisfacción”.