Hay capitales que crecen con el tiempo y hay capitales que se construyen desde cero porque la anterior ya no tiene salvación. Este es uno de los proyectos urbanísticos más ambiciosos de Asia: una megaciudad levantada en plena selva tropical.
Se trata de Nusantara, la nueva capital de Indonesia, ubicada en la provincia de Kalimantan Oriental. El cambio se debe a que la actual capital del país, Yakarta, una urbe de más de 10,5 millones de habitantes, se hunde a paso acelerado. Del total de su superficie, el 40% ya se encuentra por debajo del nivel del mar.
El motivo del traslado no admite discusión: es la ciudad que se hunde más rápido del mundo, está enormemente congestionada y figura entre las más contaminadas del planeta.
La nueva capital, en cambio, se está levantando desde cero en un terreno elegido específicamente por su menor riesgo de inundaciones y terremotos.
Un megaproyecto de 33.000 millones de dólares
La construcción de la ciudad entera costará 33.000 millones de dólares, de los cuales el Gobierno ha prometido solo una quinta parte.
El resto deberá llegar a través de inversión privada, un objetivo que hasta ahora ha resultado mucho más difícil de cumplir de lo previsto. Para atraer inversores, las autoridades han ofrecido incentivos como derechos sobre la tierra de hasta 190 años.
El megaproyecto abarca un área de aproximadamente 2.600 kilómetros cuadrados, cuatro veces el tamaño de la capital actual y el doble de la superficie de Nueva York.
De las 256.000 hectáreas totales que ocupará, solo una cuarta parte será urbanizada; el resto se mantendrá como espacio verde protegido, con más del 60% de la superficie total destinada a senderos, carriles para bicicleta y zonas naturales.
Una ciudad pensada para funcionar sin combustibles fósiles
La nueva capital está concebida como una urbe verde y de alta tecnología que combina naturaleza con infraestructura de última generación.
Las autoridades aseguran que se alimentará completamente con energías renovables y contará con un sistema de gestión inteligente de residuos.
La ciudad permitirá exclusivamente la circulación de vehículos eléctricos y aspira a alcanzar emisiones netas cero cuando se complete su construcción, prevista para 2045.
Si se logra, esto significaría alcanzar el objetivo ambiental con 15 años de antelación respecto al objetivo nacional del país.
El plan de movilidad sostenible prevé que el 80% del transporte sea ecológico, mediante transporte público, bicicletas o desplazamientos a pie, con una red diseñada para acceder a cualquier servicio básico en apenas diez minutos.
Capacidad para casi dos millones de personas
Se prevé que la nueva capital administrativa albergue a 1,9 millones de personas cuando esté completamente terminada, la mayoría de ellas funcionarios públicos y sus familias.
El primer grupo de aproximadamente 10.000 funcionarios ya se ha trasladado a la ciudad, aunque entre ellos persisten las dudas: muchos preguntan por la falta de escuelas, actividades de ocio y servicios básicos todavía sin completar.