

El transporte público en Cataluña se prepara para un periodo de transformaciones drásticas debido a un ambicioso plan de infraestructuras veraniego. En las próximas semanas, un total de 6 estaciones importantes cierrran por dos meses en puntos neurálgicos de la ciudad condal, lo que obligará a miles de usuarios a modificar por completo sus trayectos cotidianos.
Este cese temporal del servicio responde a las esperadas obras de modernización de la red ferroviaria subterránea, diseñadas para potenciar la fiabilidad del sistema. Sin embargo, la gran duda que se extiende entre los viajeros habituales es descubrir con precisión qué líneas estarán afectadas y cuáles serán los tramos exactos inhabilitados.

Renovación integral de vías en la Línea 1
La arteria principal del suburbano, la Línea 1, experimentará una de las intervenciones más complejas de este calendario de actuaciones. Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) ejecutará una renovación integral de superestructura de vía en el sector comprendido entre Santa Eulàlia y Mercat Nou, un proyecto que dispone de un presupuesto asignado de 11,5 millones de euros.
Para poder realizar estas tareas críticas de seguridad y mitigar de forma definitiva las vibraciones estructurales, el tramo comprendido entre las estaciones de Florida (Feixa Llarga) y Plaça de Sants quedará fuera de servicio desde el 17 de julio hasta el 28 de agosto de 2026.
Esta afectación impactará notablemente la movilidad metropolitana, ya que este tramo específico registra una elevadísima demanda que ronda las 43.000 validaciones diarias en jornadas laborables de julio y cerca de 36.000 durante agosto.
Como vías alternativas de movilidad, las autoridades sugieren hacer uso de los enlaces ferroviarios con la L9/L10 Sud en la estación de Torrassa o la conexión con la L5 en Plaça de Sants, además de los servicios especiales de autobuses lanzadera que realizarán el recorrido afectado en superficie.
Trabajos estructurales en el macropozo de la L9 y L10 Nord
El Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat de Catalunya liderará, por su parte, una de las obras de mayor envergadura técnica de la temporada en el denominado “macropou” de La Sagrera.
Con una inversión pública de 22,6 millones de euros, estos trabajos buscan reconfigurar e independizar las infraestructuras de los ramales norte para prepararlas de cara a la futura explotación e inauguración del tramo central de la L9.
Actualmente, los trenes transitan de forma provisional por un túnel que pertenecerá al futuro prolongamiento de la L4, escenario que obliga a realizar un corte del servicio dividido en dos fases de ejecución diferenciadas:
- Fase 1 (Del 25 de junio al 30 de agosto de 2026): el servicio de metro quedará completamente suspendido en el tramo comprendido entre las estaciones de La Sagrera y Onze de Setembre.
- Fase 2 (Del 31 de agosto al 6 de septiembre de 2026): el corte se extenderá de forma perimetral, dejando inoperativo el trayecto que enlaza La Sagrera con la estación de Bon Pastor.

Intervención de accesibilidad en la estación de Verdaguer (L4)
La Línea 4 también formará parte activa de este gran paquete de actualizaciones e inversiones destinadas a la mejora de la red de transporte. Las obras civiles se concentrarán en la estación de Verdaguer con la misión de lograr la plena adaptación del intercambiador para personas con movilidad reducida (PMR).
El proyecto tiene un presupuesto de 8,6 millones de euros y contempla la instalación de tres ascensores de alta capacidad, rampas de correspondencia y el recrecido de los andenes.
En este caso, la afectación se gestionará de un modo distinto: los convoyes de la L4 seguirán circulando con total normalidad a lo largo de toda la línea, pero los trenes no realizarán parada en la estación de Verdaguer entre el 6 de julio y el 30 de agosto de 2026.
Por tal motivo, los usuarios que requieran bajarse en esta zona deberán emplear las estaciones colindantes o utilizar la L5 para acceder al intercambiador.
Clausura del pasillo de conexión en Plaça de Catalunya (L1/L3)
Finalmente, otro de los puntos neurálgicos y de mayor congestión peatonal de la red catalana sufrirá restricciones severas. Del 6 de julio al 7 de septiembre de 2026, TMB clausurará por completo el pasillo interno de enlace que conecta las líneas L1 y L3 en el intercambiador de Plaça de Catalunya.
Esta intervención, dotada con un presupuesto de 1,2 millones de euros, servirá para renovar de forma integral los pavimentos e iluminación, además de ejecutar tareas logísticas para la retirada segura de amianto localizado en estructuras internas no accesibles.
A pesar de que ambas líneas de metro mantendrán sus andenes abiertos y los trenes circularán con regularidad, el transbordo directo bajo tierra no estará habilitado. Los pasajeros que necesiten realizar el cambio entre la L1 y la L3 se verán obligados a salir a la superficie, validar de nuevo y realizar la conexión a través de la vía pública.












