

Una misión arqueológica hispano-egipcia ha descubierto una tumba de finales de la V dinastía del Imperio Antiguo de Egipto, con más de 4000 años de antigüedad. El hallazgo se produjo en la necrópolis de Sakara, al suroeste de El Cairo, durante las excavaciones realizadas este verano. Asimismo, el descubrimiento ha sido publicado este 8 de septiembre.
El equipo, liderado por el egiptólogo español Josep Cervelló, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), identificó una mastaba con dos capillas funerarias. La construcción fue ordenada por Yunmen, un alto funcionario durante el reinado del faraón Djedkare Isesi, quien también dispuso el entierro de su padre, Iti, un funcionario provincial de menor rango.
Así es la tumba de la V dinastía descubierta en Sakara
La mastaba destaca por su decoración y por el buen estado de conservación de algunos de sus elementos. Cervelló describió el hallazgo como una tumba “curiosa y preciosa” y destacó tanto su interés histórico como sus características artísticas.
“Tenemos un arquitrabe que es una maravilla, unos textos muy bonito porque aún siendo fórmulas más o menos estereotipadas, pues están ajustadas un poco a la personalidad y a los cargos del propietario. Y luego la decoración es preciosa, los relieves en algunos casos muy bien conservados, los colores bien conservados y algunos detalles deliciosos como los burritos y otros animales que pueden apreciarse”, indicó Cervelló durante una visita a la tumba antes de que se hiciera público el descubrimiento.
El arqueólogo también resaltó el valor estético de la construcción, además de su importancia científica. Según explicó, la mastaba conserva elementos que permiten acercarse a la vida y a la posición social de las personas que fueron enterradas allí.

Relieves, colores y animales: las características que conserva el hallazgo
La tumba aporta diferentes elementos que permiten conocer cómo era la decoración funeraria de finales de la V dinastía:
- Un arquitrabe: Cervelló lo describió como “una maravilla” por sus características y conservación.
- Textos funerarios: aunque siguen fórmulas habituales, están adaptados a la personalidad y los cargos de Yunmen.
- Relieves: algunos se encuentran muy bien conservados.
- Colores: todavía pueden apreciarse en distintas partes de la decoración.
- Representaciones de animales: entre los detalles conservados aparecen burritos y otros animales.
- Dos capillas funerarias: la mastaba fue construida de forma atípica con dos espacios destinados al culto funerario.
La hipótesis de trabajo de los investigadores es que la doble tumba podría reflejar un proceso de ascenso social. Yunmen habría alcanzado un cargo elevado en la administración central y habría construido su tumba en una zona de prestigio, sin olvidar a su padre, Iti.
“Habrá que acabar par de verlo, pero una posibilidad es que el funcionario fuera originario de esa provincia periférica que llegara a la corte y se quedara en Menfis, que era entonces la capital de Egipto y su hijo pues fuera ya un funcionario de la administración central del Estado, que es quien construye la tumba”, añadió.

Por qué la excavación de Sakara es clave para la arqueología
El descubrimiento se produjo durante un proyecto que no buscaba inicialmente esta tumba en concreto. La misión de la UAB y el Consejo de Antigüedades Egipcio estudiaba la topografía de la necrópolis de Sakara y la forma en que funcionaba como un espacio de actividad cotidiana.
La zona ya era conocida desde las excavaciones del arqueólogo francés Auguste Mariette en el siglo XIX, pero no había sido explorada y documentada de forma exhaustiva. Los investigadores reconstruyeron el trazado del área mediante mapas para localizar posibles tumbas de altos sacerdotes que se consideraba que podían encontrarse en ese sector.
El análisis permitió localizar la mastaba inédita y también indicios de otras dos tumbas próximas, cuya excavación está prevista para futuras misiones. El objetivo del proyecto es estudiar la necrópolis no solo como lugar de enterramiento, sino también como un espacio en el que circulaban personas, se realizaban ofrendas y se construían monumentos funerarios.
“Había una circulación de gente constante en los cementerios (…) Nos interesa el urbanismo del cementerio, la topografía del cementerio, las calles, las plazas, cómo se movía la gente, si hay culto en el exterior, por ejemplo, a veces en las capillas exteriores o en los nichos exteriores, pues cómo se producía ese culto. O sea, todo lo que es la vida", apuntó Cervelló.













