Se concretó ayer la aprobación formal por parte del Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional del préstamo stand-by para la Argentina por u$s 50.000 millones de los cuales u$s 15.000 millones ya fueron transferidos al país y estarán disponibles desde hoy. Lo confirmó ayer el FMI en una conferencia de prensa desde Washington. Su directora gerente, Christine Lagarde, explicó, además, que tras el cambio en el Banco Central se comunicó con su nuevo presidente, Luis Caputo, para cerciorarse de que estuviera de acuerdo con lo pactado en la carta de intención y memorandum de entendimiento que firmó su antecesor, Federico Sturzenegger.
Frente a una pregunta sobre el cambio de presidente del BCRA, respondió: "Cuando sucede ese tipo de situación lo que necesitamos hacer en el FMI es garantizar que lo que fue negociado antes cuente con el apoyo pleno del nuevo jefe que esté a cargo de las políticas. Cardarelli, Werner y yo misma tuvimos esas conversaciones con el nuevo presidente Luis Caputo para asegurarnos de que avale las políticas del programa".
Acerca del plan firmado entre la Argentina y el FMI, que según Lagarde describió se basa en cuatro pilares (fiscal, inflación, protección a los vulnerables y reducción de presiones en balanza de pagos), reiteró que se trata de un plan concebido enteramente por el Gobierno y que "tiene todas las oportunidades de ser exitoso".
En la rueda de prensa, tanto Lagarde como Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, y Roberto Cardarelli, economista que encabeza las misiones del FMI en la Argentina, dijeron en más de una oportunidad que uno de los puntos del acuerdo, "que es coherente con el esquema monetario de metas de inflación", es que el tipo de cambio flote y sea determinado por el mercado.
Cuando habló Lagarde de intentar reducir la inflación, aseguró que "se logrará a traves de un Banco Central independiente con metas realistas; y un tipo de cambio determinado por el mercado y flexible".
A su turno, Werner puso como ejemplos a Colombia y otros países de la región. "La combinacion de bancos centrales con metas de inflación, tipo de cambio flexibles e intervenciones muy pocos frecuentes han funcionado muy bien", señaló y agregó que sólo se deben hacer ajustes a choques externos. "Es lo que el Banco Central está implementando en la Argentina", aseguró.
En el comunicado de ayer del FMI, dentro de las frases de Lagarde está que "las autoridades están comprometidas a mantener un tipo de cambio flotante, determinado por el mercado. Su intención es limitar la intervención cambiaria a períodos de significativa volatilidad y disfunción de los mercados, y reconstituir las reservas amortiguadoras".
Y también se lee que la directora del FMI reconoció que "existen riesgos evidentes en torno al programa", pero cree que "la implementación decidida de los planes de política le permitirá al país aprovechar de lleno su potencial económico y lograr que todos los argentinos gocen de la prosperidad nacional en el futuro".
Ante la pregunta de El Cronista sobre qué pasaría con los próximos desembolsos si la Argentina no llega a cumplir alguna de las metas propuestas, Werner se mostró positivo. "Pensamos que se van a cumplir", dijo. No obstante, detalló que las revisiones trimestrales servirán para desenmarañar o entender las razones por las que no se cumplen, si eso ocurriera, "cuáles serían medidas correctivas" y cuáles habría que renegociar dentro de las que entraría el de los próximos desembolsos.
Tanto Werner como Cardarelli celebraron que el programa de compra de las letras intransferibles por parte del Tesoro al BCRA se había iniciado antes de lo previsto. "Va a permitir al Banco Central ir reduciendo el stock de Lebac; es un pilar importante del programa", dijo Werner.
A lo que Cardarelli añadió que "estas restricciones en la política monetaria forman parte de la estabilizacion". En ese sentido dijo que "las políticas que forman parte del programa contienen aceleración con la reducción del déficit fiscal; la política monetaria deberá ser coherente". Y reconoció: "Obviamente esto va a tener efecto en el crecimiento". Para el FMI, la economía crecerá sólo 0,4% este año (ver pág. 3).
Del primer desembolso por u$s 15.000 millones, la mitad irá a engrosar las reservas internacionales y, la otra mitad, será para cerrar déficit fiscal.