Mientras el Gobierno confía en que la suba del riesgo país responde a factores externos, los empresarios tienen sus dudas sobre que las causas están en el frente interno.
El riesgo país perforó este jueves los 900 y alcanzó los 924. El oficialismo mira el contexto internacional para encontrar las explicaciones de la suba sostenida hace meses pero acelerada en las últimas semanas.
El contexto no ayuda. La renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, a raíz de una inmensa polémica que involucra al banco Ueno, cercano al dirigente, que fue intervenido y dejó de operar, se suma a la baja del precio del petróleo que arrastró las acciones de las energéticas argentinas, a pesar de que hubo un repunte en las últimas horas.
Las elecciones de Estados Unidos y sus coletazos todavía impactan en el plano local. El jueves por la mañana en el 16° Foro de Abeceb, Gary Litman, vicepresidente sénior de Iniciativas Globales de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, puso en duda que se mantenga (al menos como hasta ahora) el respaldo financiero de ese país a la Argentina tras la nueva conformación del Congreso.
Las declaraciones de Litman se sumaron a un contexto que ya traía ruido como el financiero. Las dudas del mercado giraban en torno a que el Gobierno pudiera hacer frente al pago de todos los vencimientos que tendrá en 2027.El ministro de Economía, Luis Caputo, les había asegurado a los inversores que el bache que presumían de u$s 5000 millones sería cubierto con el uso del swap de China.
El comentario sembró resquemores entre los empresarios presentes, que confían incluso más que el oficialismo estadounidense de que el respaldo estará. La confianza, explican, se basa en que, en primera instancia, el swap con Estados Unidos permanece activo y, en segundo lugar, que el interés en sostener la cercanía con Argentina es estratégico para ese país y una prioridad bipartidista.
Un referente afín al Gobierno aseguró que el respaldo de Estados Unidos estará de todas formas: “El swap sigue vigente, será cuestión de autorizarlo. Y son u$s 20.000 millones. Si se llegase a necesitar una ampliación, no tengo dudas de que se conseguirá, pero es bastante”.
Otra de las dudas es la expectativa de dolarización de carteras. Sin considerar ese factor, el Gobierno tendría un excedente de dólares en 2027. Sin embargo, si las compras de dólares por parte de personas y empresas repitiera el desempeño de 2025, el faltante superaría los u$s 20.000 millones.
Para los empresarios, la suba del riesgo responde a factores internos a la Argentina. Un empresario de la industria pesada ilustró: “Se dieron las elecciones en Brasil y el riesgo país saltó más en Argentina que allá”.
La explicación la encuentra en el track récord argentino y en que “se adelantó el proceso electoral”, planteó, marcando los niveles de compras de dólares de las personas.
Un referente de organismos multilaterales cercano al oficialismo aportó que respondía el “miedo” por la posible no reelección de Javier Milei. “El riesgo siempre está”, planteó.
Otro empresario del sector de servicios dijo que responde exclusivamente a lo que se conoce popularmente como “riesgo kuka”, y apuntó contra presuntas señales o declaraciones que habían deslizado algunos dirigentes opositores. En particular, planteó que la poca claridad de la oposición sobre qué líneas planea continuar y cuáles no en términos de política económica hacen a la volatilidad general que alimenta la presión sobre el riesgo.
Definiciones políticas o no, desde el sector privado también esperan que haya algún grado de volatilidad el año próximo. “Siempre pasa”, lanzó un industrial.
“Con respecto a los vencimientos de deuda externa, lo relevante es que la Argentina cuente con un “Plan A” propio y que alternativas como la comandada por Bessent el año pasado formen parte de un eventual “Plan B”, cuya factibilidad solo podrá comprobarse con el paso del tiempo. Si el Gobierno está dispuesto a seguir acumulando reservas aun contra la emisión de deuda doméstica, de todos modos necesitará cambiar de estrategia, acotando la volatilidad de las tasas de interés de corto y mediano plazo", sumaron desde el IERAL de la Fundación Mediterránea.
A pesar de estas dudas, el consenso es que el Gobierno llega con más herramientas a las próximas elecciones: los dos swap, reservas e incluso la posibilidad de prorrogar los vencimientos con el FMI.