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Mientras el INDEC todavía no publica el dato de agosto, el relevamiento semanal de la consultora LCG sobre precios de alimentos y bebidas —que viene funcionando como un adelanto confiable del IPC— aportó esta semana un dato que refuerza el escenario de desinflación: en lugar de desacelerar apenas, como había ocurrido en las últimas semanas de agosto, los precios de la canasta relevada directamente cayeron.

Fuente: pixabay
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Hace apenas unos días, el informe de la cuarta semana de agosto ya había mostrado que los alimentos casi no habían subido, alimentando las expectativas de que el índice general iba a mostrar una nueva moderación frente a julio.

Ahora, con los primeros datos de septiembre, la pregunta cambia de signo: ya no es si los alimentos ayudan a que la inflación de agosto baje, sino si ese freno se sostiene al arrancar el mes siguiente. Y la respuesta, por ahora, es que sí.

Los alimentos, con la primera caída semanal en meses

De acuerdo con el informe de avance de LCG, el índice de Alimentos y Bebidas registró una baja de 0,7% en la primera semana de septiembre. El dato llama la atención porque rompe con el patrón de las semanas previas, que habían mostrado variaciones marginales o directamente nulas: la propia serie semanal que releva la consultora venía moviéndose muy cerca de cero desde mediados de agosto.

Panificados y verduras, la principal explicación de la baja

La caída no fue pareja entre los distintos rubros de la canasta. Los datos de incidencia semanal muestran que:

  • Panificados, cereales y pastas lideraron la baja, con una caída de 7,7% en la semana, aportando -1,14 puntos porcentuales al índice.
  • Carnes bajaron 2,2% y restaron 0,68 p.p.
  • Verduras cayeron 6% y restaron 0,49 p.p.
  • Comidas listas para llevar (-1,8%) y frutas (-3,5%) también empujaron el índice hacia abajo, aunque con un aporte más acotado.
Panificados, cereales y pastas lideraron la baja

En la vereda opuesta, bebidas e infusiones para consumo en el hogar fue la única categoría que subió con fuerza: +13,9% en la semana, con una incidencia de +1,96 p.p., que compensó buena parte de las bajas del resto de la canasta. Lácteos y huevos (+0,6%) y condimentos (+1%) también treparon, pero con un impacto menor.

El promedio de cuatro semanas se desacelera a 1%

Más allá de la foto de una sola semana, lo relevante para pensar el IPC de septiembre es la tendencia de las últimas cuatro semanas, que suaviza los saltos puntuales de cada relevamiento. Ahí el dato también es alentador: el promedio móvil de las últimas cuatro semanas se ubicó en 1%, con una baja de 0,4 puntos porcentuales respecto de la medición anterior.

Dentro de ese promedio, más de la mitad de la suba se explica por dos rubros: productos lácteos y huevos (+2,5% m/m, con una incidencia de 0,34 p.p.) y productos de panificación, cereales y pastas (+1,7% m/m, con 0,26 p.p. de incidencia). En el otro extremo, azúcar, miel, dulces y cacao fue la categoría que más restó, con una caída promedio de 5,4% en las últimas cuatro semanas.

Mayor dispersión de precios, pero con menos productos en alza

El informe también aporta un matiz para no leer el dato de manera lineal: la dispersión de las variaciones de precios aumentó respecto de la semana anterior, según muestran el histograma (gráfico que muestra cómo se distribuyen las variaciones de precio entre los productos relevados) y el boxplot (gráfico que resume esa distribución mostrando la mediana y los valores extremos) de la consultora. Es decir, conviven subas y bajas más marcadas dentro de la canasta relevada.

Sin embargo, el índice de difusión —que mide qué porcentaje de los productos subió o bajó de precio— juega a favor del escenario de desaceleración: el porcentaje de productos con caídas de precios subió al 15%, mientras que la proporción de productos con aumentos se mantuvo en línea con la semana previa.

Una señal que ya mira a septiembre, con la vista puesta en el IPC de agosto

El dato tiene una lectura en dos tiempos. Por un lado, confirma la lectura que ya había surgido con el informe de la cuarta semana de agosto: los alimentos vienen funcionando como un ancla para la inflación general, en la previa de un IPC de agosto que el mercado espera que muestre una nueva desaceleración frente al 2,1% de julio.

Por otro lado, y quizás más relevante de cara a las próximas semanas, este primer dato de septiembre —el primero de la nueva serie mensual— empieza a anticipar que ese proceso de moderación no se agotó con agosto. Si la tendencia se sostiene en las próximas semanas, el IPC de septiembre, que el INDEC dará a conocer recién a principios de octubre, podría recibir un nuevo impulso a la baja desde el frente de los alimentos.

De todos modos, como ocurre con cada entrega de este relevamiento, vale la aclaración habitual: el informe de LCG funciona como una señal adelantada y de alta frecuencia, útil para anticipar tendencias, pero no reemplaza al dato oficial que difunde el INDEC.