En esta noticia

Luego de que la Cámara de Diputados le diera media sanción este miércoles a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, el economista Martín Redrado, celebró la noticia y planteó algunas cuestiones a tener en cuenta para su implementación.

En principio, el expresidente del BCRA entre 2004 y 2010 rechazó la idea que plantearon desde la oposición de que Javier Milei “se va a adueñar de la entidad por los próximos 50 años”, según dijo en diálogo con Radio Mitre.

Eso realmente no tiene asidero. Se están confundiendo lo que es una nueva Carta Orgánica con los funcionarios del Banco Central”, planteó el economista.

Para Redrado, hay dos discusiones que vienen en la Argentina: por un lado, “tener una institución que sea permanente”, y por el otro, que sea un Banco Central “que no financie al sector público”.

“Que no se lo utilice como lo usó el kirchnerismo: como una escribanía o como si fuera un ‘che pibe’ de donde sacar plata. La consecuencia en la vida diaria de los argentinos fue tener inflación, cepo cambiario, distintos tipos de cambio y problemas para la producción argentina”, explicó.

Eso es lo que se discutió, pero veo que está mezclado con el directorio del Banco Central”, insistió Redrado.

Para el economista, “lo que tiene que pasar ahora es que, una vez que se apruebe esta ley en el Senado, sea decisión del Poder Ejecutivo si quiere enviar los pliegos del actual directorio y allí se discutirán las credenciales que tienen los actuales directores como para permanecer más allá de este gobierno”.

Redrado indicó que, para terminar con estas especulaciones, lo importante es “tener una institución fuerte, permanente, que no sea saqueada por futuros gobiernos”.

Para ello, consideró necesario “consolidar la votación en el Senado” y que “esta ley sea aplicada por el nuevo gobierno en el 2027″, cuando debería discutirse el nuevo directorio del Banco Central.

Redrado advirtió que no ve que el BCRA tenga capacidad de maniobra con las reservas

“Yo propuse también que sea una mayoría propuesta por el oficialismo y una minoría propuesta por la oposición, de tal manera de darle un horizonte de largo plazo a la política monetaria. Esto evitaría hacer algún tipo de especulación con respecto a los nombres”, se explayó.

Para terminar, insistió en que primero hay que tener un Banco Central de la Argentina sólido, y luego, discutir los nombres.

Diputados aprobó la Carta Orgánica del BCRA de Milei: de qué trata

La reforma retoma la redacción original del artículo 3 de la Carta Orgánica, previa a la reforma de 2012, cuando el kirchnerismo le había sumado al Banco Central objetivos adicionales como el empleo y el desarrollo económico con equidad social.

El nuevo texto limita a la entidad a un único objetivo, la preservación del valor de la moneda, y le prohíbe financiar al Tesoro mediante emisión, incluida la compra de títulos públicos.

También eleva a dos tercios de ambas cámaras el requisito para remover al presidente del organismo y restringe el reparto de utilidades a las ganancias genuinas, no contables, del Banco Central.

A su vez, le quita al directorio la facultad de orientar el crédito hacia sectores específicos o aplicar políticas crediticias diferenciadas, y elimina la participación permanente del ministro de Economía en las reuniones del directorio.

Uno de los cambios más relevantes es la derogación del artículo que desde 2006 permitía usar las reservas para pagarle deuda al Tesoro -con el FMI y otros acreedores- a cambio de Letras Intransferibles, títulos sin mercado y de rendimiento casi nulo. Ese mecanismo llegó a representar la mitad del activo total del Banco Central a fines de 2015 y volvió a treparse a un 35% entre 2020 y 2023; hoy, tras cancelaciones parciales, equivale a apenas el 6%. La reforma cierra esa vía hacia adelante.

En cuanto a las utilidades, solo podrán distribuirse las que sean efectivamente realizadas y líquidas, una vez aprobados y auditados los balances, lo que excluye las ganancias contables no realizadas que hasta ahora también podían repartirse.