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Mauricio Macri volverá a ponerse al frente de una reunión política de alto voltaje para intentar acelerar la reconstrucción del PRO y redefinir el posicionamiento del partido de cara al ciclo electoral de 2027. Este jueves encabezará en la sede nacional de Balcarce la puesta en marcha de un engranaje que terminó despedazado por la interna de 2023. Mientras que la próxima semana ya tiene en agenda la nueva fecha de su tour federal, esta vez en la región del Litoral.
De esta forma, el titular del partido amarillo encabezará hoy de 9 a 12 una cumbre con legisladores provinciales de distintos puntos del país, en un intento por recuperar musculatura territorial y reconstruir espacios de coordinación interna que se fueron desdibujando con el traumático duelo entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta hace tres años. Dato curioso: ninguno de los dos hoy sigue formando parte del esquema de PRO.
El encuentro será conducido junto a la vicepresidenta partidaria, Soledad Martínez, y al secretario general del PRO, Fernando De Andreis, devenido en la vanguardia del retorno a las pistas políticas del expresidente. El objetivo formal es relanzar la mesa federal de coordinación parlamentaria y el Foro Federal de Legisladores Provinciales. La estructura perdió sustento en la última carrera presidencial producto del enfrentamiento en las filas amarillas.
Desde la conducción partidaria consideran que llegó el momento de reconstruir ámbitos permanentes de articulación política entre diputados y senadores provinciales para fortalecer la presencia del PRO en el interior del país y coordinar posiciones legislativas comunes. Es un camino también a forjar la nueva identidad del PRO, una que no se vea absorbida por la ola violeta como sucedió en 2025.
Una de las primeras discusiones pasará por definir quién conducirá ese foro y si se mantendrá el esquema histórico que privilegiaba a dirigentes del interior para evitar una concentración de poder en la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires.
Elecciones 2027 y la encrucijada que enfrenta Macri frente a Milei: por qué el PRO no rompe con LLA
La reconstrucción partidaria convive con un dilema estratégico que atraviesa al PRO desde la llegada de Javier Milei al poder. En la conducción amarilla reconocen que una parte importante de su electorado respalda al Gobierno nacional y espera que el partido acompañe las reformas impulsadas por la Casa Rosada. Sin embargo, también sostienen que deben conservar una voz propia para señalar déficits de gestión y marcar diferencias cuando lo consideren necesario.
Ese equilibrio aparece como uno de los principales desafíos de la etapa. En el macrismo entienden que, si el PRO renuncia a expresar posiciones propias, ese espacio terminará siendo ocupado por sectores opositores. Pero al mismo tiempo buscan evitar quedar asociados a una lógica de confrontación permanente con la administración libertaria.
En un largo editorial en su newsletter, la titular de la Fundación Pensar, María Eugenia Vidal, recordó esta semana el origen del PRO “en medio de un cambio cultural enorme, quizás uno de los más profundos de las últimas décadas“, con el surgimiento de las redes sociales y la composición de “una sociedad mucho más horizontal, menos estructurada alrededor de jerarquías tradicionales, más conectada, más femenina, más sensible a ciertas demandas humanas y menos tolerante a las formas viejas del poder”
“Hoy estamos otra vez frente a un cambio de época -redobló Vidall-. Uno distinto, más acelerado, más incierto, más duro en muchos sentidos, pero igual de profundo“. Por ese motivo, parte de recuperar la competitividad perdida en 2023 pasa por reinterpretar el clima de época sin traicionar sus valores.
“Sería un error enorme creer que el PRO puede atravesar este momento simplemente defendiendo lo que fue o refugiándose en una identidad vacía. Si queremos seguir siendo parte del cambio, tenemos que volver a entender el tiempo que nos toca vivir", reflexionó la exgobernadora.
Aunque conviven muchas interpretaciones, la redefinición del PRO sigue siendo un work in progress. Uno que requiere ser saldado bajo el riesgo de extinguirse si se elige el camino inadecuado. Eso lo saben puertas adentro.
La preocupación también alcanza al mundo empresario. Dentro de la conducción partidaria observan con inquietud las consecuencias de las disputas internas que atraviesan al oficialismo y consideran que esos conflictos generan incertidumbre en sectores económicos que analizan inversiones.
Reconstrucción territorial y cierre de heridas: el paso a paso de Macri y qué provincia visitará ahora
La apuesta de Macri para este año pasa por fortalecer la estructura partidaria antes de entrar de lleno en la discusión electoral. La prioridad está puesta en consolidar presencia legislativa, reforzar la gestión en municipios y provincias gobernadas por dirigentes amarillos y reconstruir la organización en los distritos donde el partido perdió volumen político durante los últimos años.
Hoy no existen señales de reconciliación con el larretismo, a quien los halcones le achacan el giro del PRO hacia posturas más progres que le hicieron perder terreno frente a Milei. Tampoco un diálogo político con Bullrich -al menos sincerado- que pueda traer de regreso a la exministra a las filas amarillas. Con todo, en el círculo más íntimo de Macri afirman que no hay rencor pese al quiebre de la hoy senadora nacional por la Libertad Avanza.
El nuevo camino que transita Macri lo lleva por diversos puntos del país, bajo la premisa de revitalizar la fuerza amarilla a nivel nacional. Bajo el lema del “Próximo Paso”, el expresidente ya estuvo en Chaco, Mendoza y la Provincia de Buenos Aires, en cónclaves donde se debate sobre el partido, pero también la agenda del futuro. El próximo viernes 5 de junio llegará a Santa Fe.
Quien está a cargo de allanar el camino y preparar el desembarco es la diputada nacional y ex vicegobernadora Gisela Scaglia. Otro dato curioso: si bien sigue formando parte del PRO, Scaglia no pertenece a esa bancada en la Cámara baja sino que encabeza el bloque de Provincias Unidas, donde revisten otros legisladores de las provincias.
Dentro de la fuerza amarilla afirman que el vínculo con Macri es bueno, pese al detalle no menor. Por eso le confían la tarea de sherpa para el desembarco del expresidente. Otro referente del partido arriesga una hipótesis propia pero no descabellada: “Scaglia puede decir muchas cosas que al PRO le gustaría decir pero que se contiene”.
Hoy el PRO juega en ese territorio dentro del armado más amplio del llamado frente de frentes que conquistó la gobernación en 2023 y que incluye al radicalismo, al socialismo y otros espacios locales. En algún momento estuvo muy cerca de conquistar la provincia, con Miguel del Sel como candidato. Hoy funge como una llave más de la estructura de Maximiliano Pullaro, sin definir aún si el 2027 los encontrará aliados o enfrentados con Milei y LLA allí.
Por lo pronto, cada nuevo paso del expresidente parece señalar en dirección a una posible candidatura que no confirma ni descarta. El tono del mensaje varía, en busca de la alquimia perfecta, por momentos desafiando con un quiebre al Gobierno nacional y al minuto siguiente bajándole la intensidad. Hoy no queda del todo claro si el “Próximo paso” será uno decisivo, bajo el vértigo del precipicio, o solo un saltito a un costado para acomodarse mejor en el armado del oficialismo.
Hasta que el PRO encuentre su destino, el debate seguirá cursando puertas adentro. Hoy la convocatoria reunirá a dirigentes de la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y una amplia representación de legisladores del interior apuesta a concentrar el ADN amarillo y dotarlo de un sentido de territorialidad. Una muestra de la influencia que el PRO aún conserva en distintos puntos del país, como muestra de status.
Participarán, entre otros, los legisladores Silvia Lospennato, Darío Nieto, Laura Alonso, Waldo Wolff, Agustín Forchieri, María Sotolano, Guillermo Montenegro, Pablo Petrecca y Alex Campbell, además de representantes de Río Negro, Neuquén, Mendoza, Catamarca, Santiago del Estero, Chaco y La Pampa.
El éxito de la convocatoria determinará la intensidad de la señal que se busca proyectar hacia adentro y hacia afuera del partido: pese a la pérdida de centralidad que sufrió tras la irrupción de Milei, el PRO no se resigna a ser un mero apéndice ni a diluirse sin más en la trama violeta