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La recomposición tarifaria impulsada por el gobierno de Javier Milei ya empieza a mostrar números difíciles de ignorar en la economía cotidiana, con subas importantes que se sienten en los bolsillos de los usuarios pero que, en algunos casos, siguen lejos de cubrir los costos operativos.
Según el último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet), la canasta de servicios públicos del AMBA aumentó un 800% desde diciembre de 2023 hasta mayo de 2026, mientras que la inflación acumulada en el mismo período fue de 230%.
El estudio calcula cuánto necesita gastar un hogar promedio para cubrir transporte, gas y agua potable, entre otros. En mayo de este año, ese gasto mensual ya alcanzó los 249.834 mensuales.
Aunque el incremento fue generalizado, el transporte terminó convirtiéndose en el componente más pesado dentro de la canasta y explica casi la mitad del gasto total de los hogares.
El transporte se convirtió en el gasto más pesado
La principal diferencia respecto de otros momentos del ajuste tarifario es que el boleto del transporte público empezó a pesar más que el gas dentro del presupuesto mensual de las familias.
El informe del IIEP muestra que el gasto en transporte ya representa el 48% de toda la canasta de servicios públicos del AMBA.
En términos concretos, un hogar promedio destina $110.438 mensuales solamente para transporte.
Y la tendencia continúa. El boleto mínimo de colectivo entre Ciudad y Gran Buenos Aires ya cuesta $714, mientras que dentro de la Ciudad asciende a $754 y en líneas provinciales bonaerenses llega a $969.
El subte, por su parte, $1.490. Mientras tanto el boleto mínimo de trenes del AMBA se ubica en $310.
La diferencia con el interior también se profundizó. El valor promedio ponderado del boleto fuera del AMBA ya alcanzó $1.549 superando incluso los niveles reales registrados durante 2019.
El trabajo destaca además que Corrientes, Chaco, el interior bonaerense y Formosa aparecen entre las zonas donde el transporte tiene mayor peso relativo sobre los ingresos.
Cuánto paga el usuario y cuánto sigue cubriendo el Estado
A pesar de la fuerte suba tarifaria, el Estado sigue absorbiendo una parte importante de los costos de funcionamiento de los servicios públicos.
Según el informe, las tarifas que pagan los hogares del AMBA cubren actualmente el 58% de los costos, mientras que el Estado todavía se hace cargo del 42% restante.
En transporte, la diferencia sigue siendo especialmente marcada. El IIEP calculó que el costo técnico real del sistema de colectivos asciende actualmente a: $1.960 por pasajero, muy por encima del boleto efectivamente pagado por los usuarios.
El estudio sostiene, además, que el aumento del combustible fue el principal factor detrás de esa suba de costos.
Sin embargo, el sendero de ajuste continúa. El Gobierno ya convocó a consultas públicas para aplicar nuevas subas en colectivos y trenes nacionales, mientras Ciudad y Provincia siguen actualizando tarifas con distintos mecanismos automáticos.
Las proyecciones del propio informe muestran que para septiembre el subte podría llegar a $1.759; el tren a $450; y algunas líneas provinciales superarían los $1.100.
Gas, boletas y el peso sobre el salario
Aunque el transporte pasó a ser el rubro dominante, las boletas energéticas también siguieron escalando.
La factura promedio de gas para usuarios sin subsidios ya ronda los $71.732 mensuales a nivel país, mientras que usuarios con bonificaciones pagan alrededor de $52.040.
En paralelo, el informe señala que la canasta total de servicios públicos ya representa el 14,1% del salario promedio registrado del AMBA.
Un trabajador promedio necesita hoy más de una séptima parte de su sueldo solamente para cubrir transporte, gas y agua. Dicho de otro modo: un salario promedio alcanza para comprar 7,5 canastas de servicios públicos, cuando un año atrás alcanzaba para 8,6.
La velocidad del ajuste tarifario también quedó muy por encima de la inflación general. Según el informe del IIEP, desde la asunción de Javier Milei la canasta de servicios públicos del AMBA aumentó un 800%, mientras que el IPC acumulado en el mismo período avanzó un 230%.
Incluso en la comparación interanual la diferencia sigue siendo marcada: la canasta subió 50% contra una inflación estimada del 34%.
En paralelo, el estudio muestra que algunos servicios continúan fuertemente subsidiados pese a la recomposición tarifaria.
El caso más extremo sigue siendo el tren metropolitano: según el IIEP, la tarifa actual apenas cubre el 5% de los costos operativos del sistema. Incluso con los aumentos proyectados para los próximos meses, la cobertura apenas alcanzaría el 10%.