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En Argentina, la cantidad de operaciones mediante pagos instantáneos podría pasar de unos 10.000 millones en 2025 a cerca de 34.000 millones en 2030. Pero el crecimiento no será el único signo de un cambio de era.

Por ejemplo, según las proyecciones de Boston Consulting Group (BCG), el valor transado por esta vía también crecería con fuerza, desde unos u$s 662.000 millones hasta más de 1,6 billones.

Detrás de esos números hay una transformación de la infraestructura de pagos y de la manera en que consumidores, comercios, bancos y fintech interactúan.

La inteligencia artificial aparece, además, como uno de los próximos grandes cambios.

BCG anticipa el desarrollo del llamado “comercio agéntico”, en el que un agente de IA podrá iniciar y gestionar compras en nombre de una persona.

Según la consultora, ese y otros cuatro cambios se verán plasmados en el futuro cercano de las compras digitales.

1. Pagos instantáneos: habrá más de tres veces más operaciones

BCG proyecta que los pagos instantáneos en Argentina pasarán de aproximadamente 10.000 millones de transacciones en 2025 a cerca de 34.000 millones en 2030. Eso representa un aumento del 240% y significa multiplicar por 3,4 la cantidad de operaciones.

El valor total de esas operaciones también crecería. Pasaría de unos US$ 662.000 millones a más de US$ 1,6 billones. Esto no significa necesariamente que cada operación genere más dinero para las empresas que participan del sistema.

De hecho, el informe aclara que el crecimiento del volumen no implica un crecimiento equivalente de los ingresos. Para la industria, el desafío será encontrar dónde capturar valor a medida que los pagos instantáneos se vuelvan cada vez más habituales.

2. Las tarjetas no desaparecen

El avance de los pagos instantáneos no implica que las tarjetas vayan a dejar de ser relevantes. BCG proyecta que los ingresos asociados a las tarjetas de crédito y débito en Argentina pasarán de aproximadamente u$s 2.400 millones en 2025 a 2.800 millones en 2030.

Los pagos instantáneos pueden crecer mucho más rápido en cantidad de operaciones, mientras las tarjetas continúan concentrando una parte importante del valor económico del negocio.

De hecho, Gonzalo Troncoso, Managing Director & Partner de BCG y líder de la práctica de Pagos y Fintech para América Latina, señaló que las tarjetas seguirán siendo el principal motor de ingresos, mientras los pagos instantáneos acelerarán la adopción digital.

Para el consumidor, esto significa que el futuro no necesariamente será de un único medio de pago. La tendencia apunta más bien a una mayor variedad de alternativas y a una competencia creciente entre ellas.

3. Los comercios tendrán más opciones para procesar los pagos

Los grandes comercios están revisando con mayor frecuencia quién procesa sus pagos. Según la encuesta incluida por BCG en su informe, aproximadamente la mitad de los grandes comercios consultados revisa a su adquirente cada año y el 44% cambió o incorporó un proveedor durante los últimos cinco años.

Un adquirente es, simplificando, el intermediario que permite a un comercio aceptar pagos electrónicos y procesa esas operaciones.

La competencia entre proveedores puede terminar teniendo un efecto concreto para los comercios: elegir con quién procesar los pagos puede convertirse en una decisión cada vez más relevante para sus costos, tecnología y experiencia de compra.

BCG también encuentra que 73% de los grandes comercios consultados cambiaría de adquirente si otro proveedor ofreciera un mejor acompañamiento para prepararse para las transacciones iniciadas por agentes de inteligencia artificial.

Eso muestra que el cambio tecnológico ya empieza a modificar qué esperan las empresas de sus proveedores de pagos.

4. La inteligencia artificial podrá comprar por nosotros

BCG analiza la expansión del llamado comercio agéntico. La idea es que un agente de inteligencia artificial pueda buscar productos, comparar alternativas y eventualmente iniciar y gestionar una compra en nombre del consumidor.

En ese escenario, la persona no necesariamente tendrá que entrar a una página, buscar el producto, elegirlo y completar manualmente todos los pasos del pago. El agente podrá intervenir en parte de ese proceso.

Pero eso abre problemas que hoy tienen una importancia ¿Cómo se demuestra que una IA está autorizada a comprar? ¿Cómo se confirma que el consumidor dio su consentimiento?¿Cómo se autentica al agente?

BCG identifica justamente la autenticación de agentes, la tokenización y el consentimiento delegado como capacidades que podrían diferenciar a los proveedores de pagos en esta nueva etapa.

Para el consumidor, el cambio no será solamente tecnológico. También tendrá que definir qué puede hacer una IA en su nombre y bajo qué condiciones.

5. El pago será cada vez más invisible

A medida que aumenten los pagos instantáneos y aparezcan agentes capaces de iniciar operaciones, buena parte de la infraestructura necesaria para concretar una compra quedará cada vez menos visible para el usuario.

La IA ya está comenzando a utilizarse, además, para automatizar procesos vinculados con el financiamiento del comercio internacional. Según BCG, los procesos intensivos en documentación permitían históricamente automatizar de punta a punta sólo entre 30% y 70% de las operaciones.

Las soluciones de inteligencia documental impulsadas por IA ya alcanzan niveles de precisión superiores al 85% entre algunos de los primeros adoptantes.

La consecuencia puede ser un sistema en el que el consumidor vea cada vez menos pasos, mientras detrás de una operación ocurren cada vez más procesos automatizados.

Eso también aumenta la importancia de la seguridad. Cuando una compra deja de depender exclusivamente de una persona que ingresa sus datos y confirma manualmente una operación, los sistemas tienen que poder identificar al usuario, al comercio y eventualmente al agente de IA que está actuando en su nombre.

Un negocio que crecerá menos que las operaciones

Todos estos cambios ocurrirán en una industria que, según BCG, seguirá creciendo, aunque a un ritmo menor que en los últimos años.

En Argentina, los ingresos del sector pasarían de unos **US$ 5.200 millones en 2025 a US$ 6.800 millones en 2030**, un crecimiento anual promedio de alrededor de 5,5%.

Mientras las operaciones crecerían 240%, los ingresos de toda la industria aumentarían alrededor de 31%. Eso significa que el negocio tendrá que encontrar nuevas formas de monetizar un volumen cada vez mayor de operaciones.

Habrá más opciones para pagar, más operaciones instantáneas y, progresivamente, más automatización. Y en algún momento una parte de las compras podrá ser iniciada no por una persona, sino por una inteligencia artificial que actúe siguiendo sus instrucciones.

El desafío para las empresas será capturar valor en ese nuevo ecosistema.