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Aunque la cosecha de soja inició con rindes altos y producción abundante, los productores comenzaron reteniendo mercadería; el panorama comenzó a revertirse esta semana y se sintió en los puertos cerealeros.

Un relevamiento de RIA Consultores detectó que las ventas diarias de soja pasaron de apenas 50.000/60.000 toneladas a comienzos de abril a unas 283.000 toneladas a principios de mayo, en un salto que podría llevar las operaciones del mes a unas 5,6 millones de toneladas.

El movimiento empezó además a reordenar el mapa exportador local. En los últimos 18 días se registraron 610.000 toneladas y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) lideró las registraciones, seguida por Syngenta.

También aparecieron la brasileña Amaggi, la Unión Agrícola de Avellaneda y las históricas traders globales Bunge y Cargill.

Detrás de este despertar comercial hubo semanas de fuerte cautela por parte de los productores.

“Con las lluvias que hubo en la segunda quincena de abril no se podía cosechar, estuvo muy parado. La cosecha venía atrasada y recién cuando entró el viento frío empezó a orearse el campo y pudieron entrar las máquinas”, explicó Javier Preciado Patiño, directo de RIA Consultores.

El especialista remarcó además que, a diferencia del maíz, la soja necesita levantarse rápidamente para evitar pérdidas.

Ese fenómeno terminó generando la actual “oleada” de ventas dijo y explicó, una vez que se pudo ingresar a los lotes, muchos productores comenzaron a enviar mercadería a puerto para cubrir alquileres y gastos operativos.

La gran incógnita para el mercado sigue siendo qué ocurrirá después de esta primera ola comercial: si el productor volverá a retener mercadería o si las ventas continuarán a un ritmo sostenido.

Aunque la participación de la soja cayó, de los más de u$s 35.500 millones que liquidará el campo este año, cerca de u$s 16.500 millones corresponde a este complejo que sigue liderando.

Ranking: los dueños de la soja

El despertar comercial también dejó una foto sobre quiénes están manejando hoy el negocio exportador de la soja, principal fuente de divisas de la Argentina.

El ranking reciente muestra una combinación cada vez más heterogénea de cooperativas locales, multinacionales tradicionales y jugadores vinculados a China y Brasil.

ACA encabezó las operaciones recientes, consolidando su avance en el comercio exterior agrícola. La entidad ganó peso en originación, acopio y exportación y hoy disputa espacio a las grandes cerealeras internacionales.

Fuente: Shutterstock
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Detrás aparece Syngenta, controlada por el grupo estatal chino ChemChina y convertida en una pieza estratégica para el abastecimiento alimentario del país asiático. La presencia de la compañía refleja cómo Beijing busca ganar influencia no sólo como comprador de soja sino también dentro de la cadena comercial global.

También sobresale Amaggi, uno de los gigantes agrícolas brasileños que expandió fuerte sus operaciones regionales al calor del boom exportador sudamericano.

Mientras tanto, Bunge y Cargill continúan siendo actores centrales del negocio global de granos, aunque ahora en un escenario más competitivo y fragmentado, donde crecen asociaciones locales y grupos extranjeros con fuerte respaldo geopolítico.

Contexto local e internacional

Un análisis de Dante Romano, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, muestra que durante buena parte del arranque de cosecha el productor se mostró mucho menos vendedor de lo habitual, incluso pese al avance de la recolección y a los altos rindes obtenidos.

Fuente: Shutterstock
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La cosecha argentina ya cubre el 34,3% del área y mantiene una proyección de producción de 48,6 millones de toneladas.

El mercado proyectaba picos diarios de ingreso a los puertos cercanos a los 6000 camiones pero los ingresos efectivos rondaron apenas los 4000. “Está quedando mucha soja guardada en el campo. El productor está menos vendedor y eso empieza a generar tensión porque la industria llegó a esta etapa con poco stock”, advirtió Romano.

La demora en las ventas empezó a modificar el equilibrio esperado por el mercado. Los compradores apostaban a una presión logística fuerte que empujara los precios hacia abajo, pero la retención parcial de mercadería terminó generando el efecto inverso: menos oferta inmediata y mayor necesidad de abastecimiento para la molienda.

Actualmente, apenas el 10% de la producción tiene precio fijado, contra un promedio histórico del 13% para esta época del año.

Según Romano, “si esta situación continúa durante las próximas dos semanas de cosecha fuerte, el mercado podría calentarse y obligar a la industria a convalidar precios más agresivos”, sostuvo.

El contexto internacional suma además un factor extra de volatilidad. Los operadores siguen de cerca tanto el conflicto en Medio Oriente como la próxima reunión comercial entre Estados Unidos y China, dos variables capaces de alterar rápidamente el flujo global de soja.

En paralelo, Brasil consolida una cosecha récord de 181,6 millones de toneladas y exportaciones históricas, mientras que Estados Unidos podría elevar su producción a 120,9 millones en la campaña 2026/27.

En ese escenario, el mercado argentino atraviesa una transición marcada por una inicial retención de ventas por parte de los productores y, ahora, un despertar comercial que empieza a recalentar las operaciones y reacomodar la disputa por la mercadería disponible.